Análisis Olija

Juan Cash

Juan Cash

Por fin ha llegado este esperado título. De la mano de Devolver Digital, el estudio japonés Skeleton Crew nos presenta su Olija. Un título que ya habíamos visto en las famosas demos de Steam y que más de uno había puesto en la listas de más esperados del panorama indie. Una aventura exótica con una jugabilidad aparentemente divertida y un apartado artístico muy llamativo. Parece reunir todos los ingredientes para llevar el “Sello Devolver”. Pero… ¿habrá cumplido con las expectativas? Vamos a ello.

Olija nos cuenta una historia. La historia del Capitán Faraday. Durante un viaje, su barco queda destruido, condenando al naufragio a toda la tripulación. Se descubren en unas extrañas y exóticas tierras pero no todos han aparecido. Nuestro protagonista se debe a sus hombres y por ello no parará hasta encontrarlos y llevarlos de vuelta a casa.

El juego se desarrolla en scroll lateral y mezcla un estilo basado en plataformas y combate, siendo el plataformeo el grueso de la aventura, pero ofreciendo también unos combates muy interesantes. Además, cuenta con buenas dosis de exploración, pero sin acercarse ni siquiera al género metroidvania. Olija es mucho más directo, no quiere que te pierdas en la exploración, más allá de reunir algún coleccionable o conseguir algún tesoro.

Una vez completamos la primera misión, nos dirigiremos a un improvisado refugio, creado por tantos otros náufragos, una tierra de esperanza. Allí podremos mejorar nuestra salud máxima así como fabricar sombreros, los cuales actúan como mejoras durante las partidas, como por ejemplo ser inmunes al veneno o recuperar salud venciendo enemigos.

Una vez estamos listos, toca visitar al barquero, el cual nos llevara a las diferentes zonas por explorar, en función de los mapas que le vayamos dando, siendo algo así como un Super Mario World.

La cosa se pone interesante cuando durante una de nuestras misiones (buscando a nuestros compis perdidos) somos maldecidos/bendecidos con un poder, el poder del arpón. Esto será una pieza clave del juego, ya que desbloquearemos un arma que además nos servirá para avanzar por los distintos niveles. Se podría decir que Olija es el juego del Caballero del Arpón. 

Aquí es donde más brilla, donde sale la vena Devolver digital. Moverse por los escenarios a base de arponazos se me antoja de lo más gratificante, como tantas otras veces en juegos que lucen este logo. Es el famoso Sello del que os hablaba antes, sí, está bien presente.

Una vez conseguimos esto (que es al poco de empezar) el juego cobra un sentido completo, sintiéndose súper ágil y ofreciendo un combate frenético, donde apetece encadenar combos con diferentes enemigos sin sufrir un solo impacto. Es lo mejor. Desplazarse por el mapa también resulta divertido en sí mismo. Se basa en lanzar el arpón a distintos puntos de anclaje para tele trasportarnos a los mismos. Difícil de explicar pero fácil de realizar.

Más adelante conseguiremos diferentes armas secundarias: desde una espada a un trabuco, cada una tiene sus pros y sus contras. Al final iremos cambiándolas en función de lo que se nos exija, cosa que se hace sencillamente pulsando L1, de forma que dispondremos de todas en todo momento, y esto se agradece. Sobre todo en los combates contra jefes, ya que cada zona nos regalará un gran enfrentamiento final, que es donde realmente brilla el combate.

Además, me gustaría resaltar que el juego consigue, con soberanía, crear algo que me encanta. Da vida a un puñado de pixeles. Me resulta asombroso como logra no solo crear un buen plataformas de acción, con tan poca cantidad de información (ojo emula los 8/16 bits) sino que además nos cuenta una historia con una expresividad brutal. 

Olija no solo es ir dando saltos por los diferentes niveles. Me encanta la pausa que impone de forma regular, ya sea para salir de nuestra base o en determinados momentos de la historia. Pero donde destaca es cuando descubrimos ciertos parajes “secretos” y la cámara se aleja para que simplemente caminemos a paso lento contemplando el paisaje. Estas pausas nos hacen apreciar mejor su arte, así como sentir en nuestras carnes el placer de ese pequeño respiro que se toma el guerrero, antes de seguir con la batalla.

El apartado artístico y sonoro son magníficos, partiendo claro, de que te gusten los pixeles grandotes. Los escenarios nos transportan a lugares exóticos y en ocasiones lúgubres, donde siempre hay lugar para la belleza. Todo eso bañado por una banda sonora que me fascina, con el viento como protagonista, con muchos elementos de la música oriental pero con un hueco, también, para la guitarra, que cuando aparece se impone al resto.

Skeleton Crew Studio nos presenta un juego divertidísimo, directo y variado. Un juego que no deja de plantearnos nuevas ideas desde el principio hasta el final, aquí no hay lugar para el relleno ni para el aburrimiento. Con una duración de 4 o 5 horas, es perfecto para completarlo en una o dos sesiones. Dejando un sabor de boca estupendo. Si os gusta lo que nos viene trayendo Devolver no le perdáis la pista a Olija.

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