Análisis Nioh Collection

Juan Cash

Juan Cash

La industria del videojuego peca innumerables veces a la hora de utilizar etiquetas. Concretamente me refiero a eso que llaman remastered que en ocasiones acompaña a videojuegos relanzados que son peores que su versión original. No me hagáis hablar. Sin embargo y contra pronóstico, hoy vamos a hablar de una remasterización con todas las letras. Un producto que nos llega a la nueva generación de Sony, en una versión muy mejorada, un título que si ya era casi perfecto, ahora lo es aún más. Hablamos de Nioh Collection lo cual incluye Nioh y Nioh 2, así como con todo el contenido hasta la fecha. Vamos al lío.

Team Ninja ha creado un producto soberbio. Pese a sus dificultades, traducidas en un desarrollo tortuoso para el primer Nioh. Fue en 2017 cuando llego a las tiendas la primera entrega. Una apuesta por la dificultad extrema y un combate directo, con toques de exploración, mucho loot y una historia que… bueno con una historia que contar.

Lo primero que me sorprendió en su día fue lo bien que estaba el combate (aún no había salido Sekiro) era una suerte de Souls con un combate que, a mi juicio, estaba un peldaño por encima. Rápido, frenético y cruel. Con el añadido de una buena cantidad de armas totalmente diferentes entre sí. Lo cierto es que alucine, me encanto y lo devoré.

Poco después, quizá demasiado poco, llego Nioh 2, una precuela del primero. Esta segunda entrega seguía la norma maldita y efectiva, “si funciona no lo toques” pero claro, quizá abusaron del tema. Es decir, pese a ser mejor en todo e incluir algunos nuevos elementos a cuenta gotas… no llegaba a ser merecedor de ese “2” en ningún momento, pareciendo más una expansión colosal. 

Fuere como fuere lo abandone.

Pero es ahora en 2021 cuando he disfrutado Nioh 2 a un nivel insano. La colección remasterizada es un producto soberbio, que sienta de lujo a PlayStation 5 y que, además, llega a los amigos del PC.

Lo primero que cabe destacar es el lavado de cara. Ambos títulos se ven como nunca, los 4K relucen y el rendimiento es impecable, no he tenido ni una sola caída de FPS, 60 fotogramas sólidos como rocas (120 FPS si tienes un monitor adecuado). Además, se nota bastante el salto gráfico del primero al segundo, cosa que no llegue a apreciar en PlayStation 4 y que ahora me hace “incómodo” volver al control de William (prota del primero). Con esto respondemos a la pregunta ¿Es realmente un remastered, pese a que el segundo juego salió hace menos de un año? La respuesta es un rotundo y sonoro SÍ.

A modo resumen, y para centrarme en la jugabilidad e historias, si alguien me dice que esto es un juego de nueva generación… me lo creo totalmente. Además, y como nuevo dato en los análisis de PlayStation 5, el juego hace un uso exquisito del Dualsense. Sin llegar a abusar, sí que es cierto que produce esas famosas “sensaciones” en las manos, tales como pisar objetos, tensar el arco o vibraciones sutiles y muy presentes en el combate, vamos un buen trabajo.

Si hablamos de las historias o de la narrativa… ambos son bastante modestos, siendo quizá el segundo algo mejor que el primero. Digo esto porque en Nioh 2, pasamos por uno de los momentos más importantes de la historia de Japón, hablamos del año 1550 en adelante (periodo Sengoku), cuando el país se encontraba en una guerra total. Y lo curioso, o lo que más me ha gustado, es como se mezclan conflictos reales, con sus personajes históricos reales inclusive, con la fantasía oscura de Nioh y esos malditos yokais, siempre dispuestos a complicarte la vida. Nosotros seremos una leyenda, un personaje sin nombre (al empezar) mitad humano mitad Yokai, solitario y luchador. Cierto día recibimos una carta, que nos lleva a un pueblo cercano infectado de demonios, ahí comienza nuestra historia. En la cual, por supuesto no podía faltar el elemento base de la saga, la amrita (que viene a ser lo que conocemos como la piedra filosofal).

Por otro lado, el primer Nioh, nos cuenta la aventura de William, personaje inspirado en William Adams conocido como el primer samurái europeo. William es un curtido marinero británico que debe ir al exótico país nipón, para buscar esa famosa piedra, la amrita, la cual puede ser determinante para resolver la guerra contra los españoles. A su regreso a Londres, la cosa se tuerce y la traición y venganza imperan en esta historia, de nuevo, ambientada en el periodo Sengoku (años después del primero) con sus respectivas batallas reales (cargadas de fantasía oscura).

Ambos juegos disponen de una jugabilidad calcada. Una vez superada la introducción, nos aparecerá un mapa de Japón que se ira dividiendo en regiones, dentro de las cuales dispondremos de una ingente cantidad de misiones, de nuevo, divididas en principales y secundarias. Ya os digo que la cantidad de horas que suman ambos juegos solo para completar la historia principal es demencial, superando fácilmente las 50 horas cada uno. Si a eso sumamos las misiones secundarias así como las especiales y los DLCs… hay Nioh para rato. Un juego perfecto para olvidarte de otra cosa en meses, literalmente.

Lo primero será un vasto tutorial, muy completo, saldrás siendo un auténtico y torpe samurái. Elegirás dos armas (entre bastantes) y a tu espíritu guardian (el cual te da poder en el primero y te transforma en un determinado Yokai en el segundo). No hay que agobiarse por la decisión, ya que a lo largo del juego podrás cambiar de arma, así como de espíritu cuando desees. En mi caso empecé con una katana y una odachi y terminé con una katana y unas katanas dobles. Insisto, hay una barbaridad de armas a elegir, siendo este el primer puntazo. Katanas, lanzas, hachas, arcos, mosquetes, tonfas… y cada una de ellas (las cuerpo a cuerpo) disponen de tres tipos de postura (alta, media y baja) cada una con sus pros y sus contras y cada una perfecta para según qué tipo de enemigo. La versatilidad del juego en este apartado es demencial. Otro punto que me encanta es que para mejorar el arma en su enorme árbol de habilidades (uno para cada tipo) es que se te obliga a usarla, si quieres mejorar la katana… pelea con ella . No hay más.

El combate es magnifico. Y de verdad, si no fuera por Sekiro, no tardaría en darle el premio a mejor combate en juegos Souls. Su mecánica se basa en ataque y defensa, con posible parry (si lo desbloqueas en el árbol) y con un puntito extra: la purificación. Esta mecánica nos ayuda a recuperar energía de forma rápida, y es vital su uso correcto si queremos tener éxito en los complejos títulos. Se basa en pulsar R1 en el momento justo después de un combo, y aunque al principio parezca una cosa imposible… es extremadamente placentero cuando le coges el truco.

También ayuda al éxito el hecho de tener una gran cantidad de enemigos, bastante diferentes entre sí. Los cuales van entrando en cada nivel, para que no te acomodes, y siempre te sientas como un aprendiz. Quizá el punto negativo sea que entre el uno y el dos apenas hay cambios y se reutilizan muchísimos enemigos del primero, sobre todo yokais. Los cuales nos regalan los mejores momentos del juego, haciendo que los humanos sean cosa “sencilla”.

Los yokais, aparecen de diferentes formas, a veces simplemente están por ahí, otras son una especie de áurea tenebrosa y finalmente infectan las zonas yokai que son unos lugares con una atmósfera oscura donde nuestra resistencia se cae a pedazos. Vamos un lugar muy agradable. Si te acercas a una zona de áurea tenebrosa demasiado salen de ella y comienza el lío. La parte buena es que siendo bastante chungos de vencer, si salen de la niebla o de las zonas “infectadas u oscuras” no reaparecerán si morimos, que oye se agradece.

Los enemigos que menos me han gustado en ambos juegos, y esto es triste. son los jefes finales, los cuales tienen muy buenos diseños (como todos) pero son bastante irregulares, habiendo algunos jodidísimos y otros que completas a la primera y casi a ciegas.

Otro punto bueno y malo es el hecho de que no estamos solos. Sobre todo esto se acentua en el segundo, que tiene momentos en los cuales nos acompañan NPCs y que sientan de puta madre. Es como aflojarte la corbata en una boda cuando llega la barra libre. Pero si nos vemos apurados, siempre podremos “contratar” ayuda de otros jugadores, ya sea tocando las espadas azules o invocándolos desde el altar. Lo de las espadas azules es… una puta mierda. Invocas a un NPC del jugador que haya dejado allí su marca, pero tiene el cerebro de un mosquito. Son torpes, suicidas y penosos. Sintiendo que has desperdiciado la copa (moneda para invocarlos) y cagándote en todo. Por el contrario si pedís ayuda a un humano real la cosa cambia. Alguien vendrá y juntos pondréis fin a la amenaza, el problema es que a veces viene Son Goku y claro, revienta al enemigo de dos espadazos mientras tú observas atónito. Evidentemente te acabas de perder un momentazo. Por lo tanto no pidas ayuda salvo que no puedas más y estés pensando en abandonar (cosa que os pasará).

El diseño de niveles es bastante, bastante bueno. No llega a la grandeza de Front Software, pero ojo, sí que se le acerca. Para ello, claro está, usa el truco de crear mapas independientes, las famosas regiones que os dije antes. Pero es un autentico gustazo ir descubriendo la propuesta, ir activando atajos y encontrando secretos ocultos. Creo que el reparto de enemigos es sensacional, siempre dando opciones al jugador para dividirlos y crear combates individuales, pero a la vez sobrecogiéndonos cuando vemos una zona oscura llena de yokais y obligándonos a pensar “¿Cómo coño voy a pasar por ahí?” Es un 10.

Para ir dando fin al “mucho texto” el apartado artístico y sonoro es la caña. Ya lo eran en los originales, pero de nuevo, que bien le sienta la PlayStation 5 a estos dos títulos y sobre todo al segundo. Los escenarios son fantásticos, como ya he dicho, con un diseño de niveles del 10 y una ambientación asombrosa, que nos llevará desde oscuros pueblos destrozados a remotos bosques del Japón feudal, pasando por ríos y cuevas. A veces peca de oscuro, pero ayuda a acentuar ese agobio y esa presión que el juego pone a tus espaldas desde el minuto uno. El sonido también es destacable en estas ediciones remasterizadas, llegando a identificar peligros u enemigos ocultos solo parándonos a escuchar, algo así como lo que sucedía en The Last of Us 2 y eso me vuelve loco, me encanta. Por último, su banda sonora, que lujo, que bien acompaña a la ambientación, medieval y fantasía exótica. 

Nioh Collection es un producto excepcional, una colección con dos juegos buenísimos, dos juegos obligatorios para los amantes del género. Aprovecha las bondades de la nueva consola de Sony de forma increíble, cumpliendo la promesa de los 60 FPS 4K, audio 3D, tiempos de carga ridículos, uso del DualSense y en conjunto una experiencia totalmente contemporánea. Una oportunidad de oro para perderte en el Japón feudal, llorar por ansiedad y disfrutar del sufrimiento de la injusticia. Fuera bromas hablamos de un juego con una exigencia loca, que castiga con dureza cualquier error por pequeño que sea, pero que se disfruta como pocos cuando alcanzamos el éxito.

A día de hoy no se me ocurre un juego mejor para disfrutar de PlayStation 5. (También en PC) 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar