Análisis Mordheim: City of the Damned

Gorka S.

Gorka S.

Gamer desde que tengo uso de razón, en guerra permanente con el Mundo Real para sacar tiempo y jugar un poco más

Este juego me genera sensaciones encontradas, ya que hay una mezcla de cosas que están muy bien hechas, otras que no tanto y el conjunto final parece no estar totalmente pulido… y aún así me gusta por lo que mejor vayamos por partes para detallar cada área.

El estudio Rogue Factor nos trae la adaptación a videojuego de uno de los juegos de escaramuzas más queridos por la comunidad de jugadores de wargames con miniaturas. Ambientado en la apocalíptica ciudad de Mordheim en el corazón del Viejo Mundo de Warhammer nos ponemos al mando de una de las múltiples bandas de diferentes facciones que luchan por los recursos, la piedra bruja y la supervivencia en la ciudad arrasada por el cometa de dos colas.

Para hacer esta adaptación se ha seguido un esquema de juego estilo XCOM, con una fase de gestión de recursos y componentes de la banda y otra con las escaramuzas en formato de combate por turnos. Es muy importante en este punto tener en cuenta que los combatientes ganan experiencia a medida que van completando las diferentes misiones, eso si, también pueden acumular lesiones como por ejemplo amputaciones e incluso morir por lo que hace falta tener mucho cuidado con nuestras decisiones y balancear la banda de la mejor forma que podamos.

Desde tu guarida accedes a todas las opciones de juego

A primera vista no parece un juego que destaque especialmente, sin embargo conociendo el trasfondo en el que se basa, la historia de la ciudad de Mordheim y cómo son las diferentes facciones se puede decir que han conseguido trasladar la atmósfera del juego de una forma espectacular. La gestión de la banda, el progreso de cada combatiente, la sensación de avance… pero todo eso de repente se puede ir al traste en un enfrentamiento inesperado o tras un movimiento mal calculado. Mordheim: City of the Damned sabe castigarte cuando cometes un error, y estos castigos te acompañan para el resto de la historia de la banda, pudiendo llegar en casos extremos a obligarte a deshacer una banda tras un único y funesto combate. Es precisamente esta forma de avanzar siempre al borde del precipicio la que le da más interés a las misiones y te obliga a estar atento ya que cualquier paso mal dado puede hacer que te lleves algo más que un rasguño en una misión aparentemente terminada.

Respecto a la jugabilidad, tiene sentido cuando te acostumbras y entiendes las decisiones de los desarrolladores. Era de esperar que en un juego como este utilizásemos una vista cenital para ver el entorno y poder planificar nuestros movimientos, maximizar el uso de los puntos de movimiento y evitar a enemigos y trampas, pero no, aquí tenemos que movernos con un mando o con el clásico WASD desde una vista en tercera persona. Parece que no tiene razón de ser, pero dado lo peligroso de los escenarios (hay trampas ocultas en muchas partes) y las posibilidades de emboscada cuando nos acerquemos demasiado a los enemigos o doblemos una esquina, cobra sentido que los desarrolladores hayan hecho todo lo posible por dejarnos cometer errores, ya que además en todo momento lo que se ve es la visión real de los combatientes, por lo que perder de vista a un enemigo puede generarte más de un dolor de cabeza.

A veces no hay suerte

La selección de acciones está mapeada en el botón izquierdo del ratón, permitiendo cambiar entre las acciones disponibles mediante otras teclas y mostrando inicialmente la acción que se entiende es más probable que se vaya a utilizar. Es un sistema al que cuesta un poco acostumbrarse pero que después se maneja con cierta comodidad, de todos modos existe también un menú radial con un diseño más corriente con el que poder manejarse rápidamente desde un primer momento. Cabe destacar, para mal, que para que ciertas acciones como saquear a un combatiente caído o recoger piedra bruja estén disponibles hay que dar vueltas alrededor del objeto en cuestión hasta que se activan, resultando frustrante en algunos casos.

En las partidas contra la IA se nota que esta parte está poco trabajada, de vez en cuando los enemigos realizan acciones extrañas y sin sentido, o se quedan bloqueados en algún sitio, sin embargo en otros momentos realizan acciones coordinadas para maximizar el daño de una forma sorprendentemente efectiva. Ante esta falta de estrategia real (aunque si que sepan habitualmente elegir los oponentes en las cortas distancias), la formación de las bandas rivales sigue siempre el mismo patrón en las misiones aleatorias. Primero se comprueba la valoración de tu banda, luego se copian los miembros en la banda rival y se les mete una mejora variable en función de la dificultad de la misión. Este método sencillo genera algunos desafíos e impide que vayamos sobrados a pesar de tener bandas muy potentes ya que siempre nos enfrentaremos a bandas superiores al menos sobre el papel. Estas decisiones junto con la relativa fragilidad de los componentes de las bandas hacen que tengamos que medir todos los movimientos y evitar los enfrentamientos en desventaja ya que se nos hará pagar muy caros los despistes.

 La altura suele dar ventaja en los enfrentamientos

No se pueden dejar de mencionar como punto negativo los tiempos de carga increíblemente largos, es extraño tener que esperar minutos para cargar las partidas cuando no estamos hablando de un título puntero en gráficos. Finalmente tengo que hablar de los menús y su organización, es complicado hacerlos menos intuitivos, de hecho cuando aparecen los nombres de las características no se pueden comparar y cuando se pueden comparar sólo aparecen unos símbolos sin leyenda por lo que no sabes qué estás comparando. Tampoco se pueden realizar acciones comunes de una forma rápida como pagar el tratamiento de todos los combatientes a la vez ni revisar y comparar habilidades, hechizos o equipo entre los componentes de la banda. Estos temas es curioso que los tenga siendo como es un juego que ha pasado por una fase de Early Access pero por lo menos se quedan en cuestiones incómodas y punto.

Aún así el juego está bien, es decir, está bien si te gustan los retos y la dificultad para realizar las acciones y mejoras de la banda no te importa demasiado y que te guste el riesgo de jugarte todo en cada misión, el tener la espada de Damocles pendiendo sobre cada uno de tus combatientes, el que un turno desafortunado haga trizas el equilibrio de tu banda o haga desaparecer a uno de sus miembros más valiosos. El juego no es justo, de hecho en ciertos casos parece diseñado a mala idea para generar algún que otro ragequit… pero es eso precisamente lo atractivo del mismo.

 Al menos puedes elegir dónde morir

Mordheim: City of the Damned es tener que adelantarte a la fatalidad, es trazar planes y estrategias para minimizar los daños, es dirigir meticulosamente los ataques, es sopesar si es mejor saquear el campo de batalla o acudir rápidamente a apoyar un combate, es equilibrar la banda tras las lesiones de piezas importantes, es optimizar el equipo y las habilidades de cada combatiente para la realización del objetivo que le hemos puesto, y todo eso hace que el juego sea muy interesante si te gustan los juegos de estrategia por turnos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar