Análisis Monster Truck Championship

Los juegos de Monster Trucks no abundan. Tampoco creo que sorprenda a nadie, siendo un nicho dentro de un nicho, pero sí que tuvieron una cierta popularidad allá por finales de los noventa, de la mano de Microsoft y su serie Monster Truck Madness. Y con ellos prácticamente se tocó techo en el subgénero; apenas han salido títulos con estos camiones sobredimensionados como protagonistas, y los pocos que han salido con suerte se les puede calificar de mediocres. A llenar este nicho del nicho llega Teyon de la mano de Nacon, con una propuesta clásica y contenida, pero que sabe dónde están sus límites e intenta explotar la fórmula todo lo posible.

Monster Truck Championship se trata de un arcade con algún toque de realismo en el que tendremos que manejar un camión que de camión tiene poco, y de ruedas mucho. Son poco más que carrocerías súper ligeras, lo justo para que el peso de sus exagerados motores no las haga colapsar sobre sí mismas. Motores que transmiten toda su demencial potencia a las icónicas ruedas sobredimensionadas. Y la gente de Teyon creo que ha hecho un gran trabajo a la hora de trasladar las sensaciones, los pesos y los sonidos de estos monstruos de cuatro ruedas. Vamos a llamarlas “ruedas” pero podrían ser “apisonadoras”, “armas de destrucción masiva” o “trampas mortales”, según nuestra habilidad al volante.

Una de las primeras cosas que me llaman la atención en Monster Truck Championship es que no se trata solo de “echar carreras”, que siempre está bien, pero es fácil que nos cansemos al rato. Al final son coches que no tienen mucha chicha a la hora de correr. No son especialmente rápidos y el mayor reto es mantenerlos en la pista. Un buen reto, a todo esto, porque el control es lo suficientemente arcade como para no volvernos muy locos, pero no nos permite ir sin cabeza, y es muy fácil acabar boca abajo cual tortuga de dos toneladas a poco que hagamos un giro brusco de más.

Decía que no era solo “echar carreras” porque, ya desde el mismo tutorial, nos enseñan que aquí hay algo más. Y es que tenemos tres modos bastante diferenciados: las carreritas, los duelos y lo que para mí fue una muy grata sorpresa, las acrobacias. Creo que el juego es consciente que este es un modo importante, y es por eso que el tutorial es básicamente cómo hacer los distintos trucos. Si este año nos lo pasamos genial rememorando la adolescencia al ritmo de Goldfinger en Tony Hawk’s Pro Skater 1+2 pero después de hacernos el 100% el monopatín se nos antojaba un tanto ligero… ¿por qué no hacer un backflip en un ataúd con ruedas de mil quinientos caballos? Pues eso es lo que nos propone Monster Truck Championship en uno de sus modos de juego. Backflips, frontflips, conducir sobre dos ruedas, aplastar coches o saltar sobre caravanas desvencijadas, seguramente a causa del último evento Monstertruquístico… No hay que esperar la profundidad de un Tony Hawk, pero sí que es un modo que tiene donde rascar, y no deja de ser mucho más divertido que, por ejemplo, Tony Hawk’s Pro Skater 5, aunque tampoco es que sea un reto, precisamente.

Después tenemos las clásicas carreras, divertidas por ver, chocar y volver a chocar a nuestros queridos camiones. No son nada especialmente memorables, pero se juegan con gusto, y en dificultades altas son un reto interesante. El tercer modo de juego es, a mi gusto, un punto más interesante: los duelos. Aquí nos enfrentamos a otro camión, y tendremos que recorrer el mismo trazado, muy cortito, siempre de menos de 30 segundos, donde tendremos que arañar cada milésima para ser los primeros. Da también un poco más de juego al modo el sistema de arranque del coche, donde tendremos que acelerar y dejar de frenar en el momento exacto para salir de la forma más óptima.

Así nos pasaremos el modo carrera, con eventos que van alternando las distintas pruebas mientras nosotros gestionamos el equipo de forma muy light, contratando miembros para nuestro equipo que rebajen los costes de reparación y nos den ciertas ventajitas. Nada del otro mundo, pero está ahí y no molesta. En este modo es también donde iremos acumulando dineros que podemos gastar en mejorar la mecánica del camión (no se nota especialmente, pero es obligado si no queremos quedarnos atrás porque nuestro coche no corre); pero también podemos hacer la inversión adecuada de nuestro salario y dedicarnos a personalizar nuestro camión. Hay un montón de carrocerías, desde el tipo más seriote/malote a opciones más desenfadadas (yo conduzco un perro. Sí) y varias formas de personalización estéticas que ya quisieran los Need for Speed de última hornada…

Al final Monster Truck Championship es lo que es. Un juego divertido, sin mayores pretensiones, que se deja jugar sin comerse mucho el coco y que lo poco que hace lo hace muy bien. Quizás tiene la mecha demasiado corta y no le vendría mal una campaña algo más interesante, que no sea simplemente una sucesión de eventos. Yo ya estoy fantaseando con una segunda parte en la que haya dramas entre pilotos, marcas y sponsors, al más puro estilo WWE, pero con camiones capaces de aplastar una casa.

Leave a Comment

Required fields are marked *.