Análisis Monster Slayers

Un arranque frenético y un mundo simpático. Es lo primero que te encuentras al empezar Monster Slayers, un videojuego de cartas del estilo de Slay the Spire en el que tendremos que superar mazmorras creadas aleatoriamente con una de las ocho clases que nos dan al inicio del juego. 

Pero no os preocupéis si esto os asusta. Monster Slayers es un juego que sabe que vas a tener que aprender (de hecho, está completamente en inglés, por lo que puede resultar un poco confuso, sobre todo al principio), así que cada vez que te superas una mazmorra (o que te matan en medio de una) ganas fama, con la que podrás subir de nivel para desbloquear puntos de habilidad con los que, a su vez, desbloquear mejoras permanentes para una o todas las clases. 

El árbol de habilidades ofrece una personalización especial a cada jugador. Además, introduce medallas que se desbloquean según vamos completando los logros del juego)
El árbol de habilidades ofrece una personalización especial a cada jugador. Además, introduce medallas que se desbloquean según vamos completando los logros del juego

Y aquí es donde la jugabilidad rolera de este juego se expande: no solo tendremos que saber cómo gestionar nuestro mazo (que podremos, más o menos, personalizar, subiendo las cartas de nivel, cogiendo nuevas cartas o borrando aquellas que no necesitemos) sino que también tendremos que tomar decisiones a la hora de subir estás habilidades permanentes porque podremos hacer que una clase se centre más en el ataque, la defensa, la magia o la esquiva, entre otras cosas. 

Además, a lo largo de las mazmorras irán apareciendo cofres y otros eventos (como los compañeros que podemos elegir al principio de cada mazmorra y cuyas habilidades serán esenciales para poder completarlas) que podrán mejorar a nuestro personaje o nuestro deck (mazo de cartas) dentro de la run, pero también podremos comprar a los mercaderes nuevo equipamiento. La gracia está en que el equipamiento permanece, es decir, no desaparece una vez acaba la run (cuando nos matan o llegamos al final) sino que se queda ahí para que podamos usarlo con cualquier personaje que pueda (el arquero, por ejemplo, no puede usar la espada)

Hay un desafío especial en la toma de cada decisión en Monster Slayers, es un juego de estilo gráfico desenfadado (tipo cartoon) y con reglas sencillas, pero tiene una profundidad muy atractiva. A lo largo del gameplay surgen preguntas derivadas de esta complejidad: ¿Ahorro para comprar equipamiento que me pueda servir en otras runs o invierto mi dinero en comprar cartas para esta run? ¿Intento matar al próximo monstruo para subir de nivel (al hacerlo se recupera toda  la vida) o mejor no me la juego y gasto la habilidad de ese healer (evento de mazmorra que desaparece tras usarlo) que también sirve para quitarme esta carta que tanto me molesta? ¿Cojo una nueva carta o elijo subir experiencia?

El estilo cartoon del juego y las preciosas ilustraciones de las cartas son un regalo para el jugador.
El estilo cartoon del juego y las preciosas ilustraciones de las cartas son un regalo para el jugador

Dar respuesta a esas preguntas hace que Monster Slayers acrecente su complejidad y se vuelva más entretenido. Aunque sí es verdad que hay ciertos puntos en los que tendrás que farmear runs para subir habilidades y poder pasarte la siguiente run. Como pasa con muchos rogue like , Monster Slayers puede caer en esa repetición tediosa, pero ofrece la interesantísima opción de que cada vez que entres, tendrás una nueva aventura.

Otro de los elementos que más juego da son las ocho clases de personajes con las que contamos desde el principio. Dos de ellas son clases especiales: El dragón (solo puede llevar dos objetos de equipamiento) y el mercader (es una clase cuyo gameplay se basa en ganar dinero, muy útil si queremos comprar objetos en los mercaderes de las mazmorras) y las otras seis son clases normales: El Rogue (luchador/pícaro) , el Ranger (arquero) , el Knight (Caballero) , el Barbarian (Bárbaro) , el Cleric (Clérigo) y el Wizard (Mago)

Las 8 clases de Monster Slayers nos darán una variedad y profundidad que contrarresta a la repetición tediosa de otros juegos roguelike.
Las 8 clases de Monster Slayers nos darán una variedad y profundidad que contrarresta a la repetición tediosa de otros juegos roguelike

Todas las clases son sorprendentemente diferentes en su estilo de juego. El Rogue, por ejemplo, se basa en una build de cartas de cadena (sacan otras cartas y a su vez, mejoran su daño cuantas más cartas uses); mientras que el clérigo hace más de paladín (usa su magia para tankear) , el arquero se centra en el ataque a distancia y el mago se centra en el uso de hechizos. 

Además, hay ciertas cartas especiales que condicionarán nuestras partidas y que se ejecutan en ocasiones muy específicas. Por ejemplo, hay una que te da un bonus si el enemigo es superior en nivel a tu personaje o si es un boss. Tampoco podemos olvidar que los elementos clave de nuestro personaje (vida, maná, AP y escudo) serán nuestra principal baza para redondear nuestra experiencia. 

Si he de decir algo de Monster Slayers es que me ha dejado con un buen sabor de boca. Su estética desenfadada se combina con exquisitez a su estilo de juego profundo y lleno de matices, acompañado por una banda sonora simpática y movidita. 

Como buen roguelike es el típico juego en el que echar partidas de 15/20 minutos para descansar del día a día sintiéndonos dioses asesinos de monstruos inmundos. Pero a su vez, puede atraparte varias horas y explotarte la cabeza en cada run con sus diferencias en el gameplay, su curva de progresión y dificultad y sus mazmorras aleatorias. 

Si buscas un juego variado y profundo pero no tienes mucho tiempo para jugar, Monster Slayers es tu juego ideal. Pero también lo es si eres un jugador que busca retos desafiantes. Sea como sea te sorprenderá: su contraste ha conseguido que me encuentre a mí mismo expectante por lo que pasará en la siguiente mazmorra, ilusionado y atento a cada detalle, nervioso ante los últimos ataques de un enemigo al que podría matar en el siguiente turno. En definitiva, me ha devuelto las ganas de jugar un roguelike de cartas, que ya hacía falta después del gran Slay the Spire.

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