Análisis Monster Hunter Rise

Juan Cash

Juan Cash

Capcom sigue en estado de gracia. Tras unos años sublimes, lanzado productos realmente buenos, tales como Devil May Cry V, Resident Evil 7 o el mismísimo Monster Hunter World vuelve a traernos uno de esos títulos que despierta pasiones; no solo en Japón sino, cada vez más, en todo el mundo. Hablamos de Monster Hunter Rise, el nuevo título de la ya veterana saga de caza, que esta vez vuelve a su casa, y no me refiero tanto a Nintendo como sí a la consola portátil.

En esta ocasión, nos encontramos en una aldea/pueblo con fuertes rasgos de ese embriagador Japón feudal. Lo cual sienta de maravilla al juego. En dicho lugar, todo el mundo parece preocupado, debido a la inminete amenaza que se cierne sobre ellos, la cual, recibe el nombre de «Frenesí» y se traduce como hordas de monstruos arrasando con todo cuanto se cruza en su camino. Nosotros encarnaremos a un joven cazador/a personalizado a nuestro gusto, que junto con sus compañeros (perro y gato) irán superando diferentes misiones que lo destacan como el mejor cazador de la aldea. Siendo su objetivo final acabar con la mayor de las amenazas… el temible Magnamalo.

Como veis la historia es simple, genérica e incluso más de lo mismo, pero que poco importa eso, cuando lo demás es tan jodidamente bueno. Quizá, lo más destacable en este sentido es que dejando de lado esa potencia cinematográfica que vimos en World, conseguimos hacer el juego mucho más directo, cosa que se potencia en casi todo. Por otra parte la ambientación me parece excelente, la mejor. Más humilde, sencilla y de nuevo, ese rollito japonés… que bien le sienta por Dios. Lo apreciamos tanto en su descomunal banda sonora, como en esas pequeñas piezas audiovisuales que preceden la primera caza de los monstruos, recordando al cine de samuráis de los años 50/60, perfectamente acompañado por descripciones poéticas, geniales todos ellos.

Rise cumple con creces. Nos ofrece una historia amena y directa, pero sobre todo, nos ofrece horas y horas de diversión, traducidas en constantes combates contra colosales criaturas. Monster Hunter Rise va directo al grano, como realmente nunca lo había visto y eso se agradece más de lo que cabría esperar.

Para empezar, al ser una aldea pequeñita, es extremadamente sencillo moverse por ella, para realizar las actividades de mantenimiento, tales como la recolecta de objetos (esta vez en barco y no mediante el huerto) así como para contratar compañeros, que podremos llevar con nosotros en las misiones o encargarles diferentes tareas. Desde entrenamientos para subir su nivel, hasta expediciones para conseguir recursos, esta vez no solo consumibles, sino que además podrán reunir piezas de monstruos. (Esta idea merece un par de premios para la mente brillante que la implementó). 

Por lo demás, el desarrollo del título es más o menos del de siempre, pero con alguna novedad. Básicamente iremos aceptando misiones, divididas por rango. Para aumentar dicho rango (y la dificultad) deberemos superar un número de estas y surgirá la misión urgente que nos llevará a un nuevo escalón, básicamente así hasta el final.

Para rizar el rizo, tenemos que hablar de dos tipos de misiones. Las cuales se pueden mal-catalogar en historia y online. Las primeras son las que nos harán avanzar en la historia de la aldea y las segundas, mas orientadas al endgame son aquellas que suben un peldaño la dificultad (otorgando mejores recompensas) y están más orientadas a ser jugadas en compañía. Ahora bien, podremos jugar online y offline a ambos tipos de misiones. Importante.

Pero ojo, Monster Hunter no se trata tanto de superar misiones como sí de repetirlas, cosa que haremos encantados, ya que cada enfrentamiento es único, aunque sea el mismo monstruo. Esto se debe a que la mejora de nuestro personaje no está ligada a un numerito de experiencia, sino a la calidad de nuestro equipo, el cual forjaremos y mejoraremos gracias a piezas que conseguiremos de nuestras presas. Siendo esta la magia de la saga. Ahí entra la herrería, que viene a ser un calco de la que vimos en World, de nuevo con pequeñas variaciones, como la capacidad de potenciar los ataques especiales de nuestras armas. Cosa que se consigue gracias a la gran novedad de esta entrega, el llamado Frenesí.

El Frenesí es un tipo de misión que nada tiene que ver con el resto. Se traduce como un tower defense y a mi juicio es lo peor del juego. Por fortuna su relevancia es poca y apenas nos obligarán a efectuar estas misiones un par de veces. En ellas deberemos contrarrestar un ataque a nuestra aldea de un buen puñado de monstruos. Para lo cual deberemos colocar diferentes “herramientas” por el escenario, algunas automáticas y otras manuales. Y sí, en líneas generales funciona… pero no termina de ser algo gratificante. Veo lo bueno de la idea, además de la lógica, pero… realmente parece que se le da un peso narrativo que el juego no sabe ejecutar. Son combates lentos, repetitivos y cuya recompensa sabe a poco.

Dicho esto pasamos a lo realmente importante: la caza. Aquí el juego sí que sabe lo que necesita. Es muy consciente de dónde esta (portátil) y de qué ofrecer. Dejando atrás las larguísimas y cinematográficas cacerías de World… en esta ocasión se centran en dar dinamismo y velocidad a los combates, diciéndote desde el minuto uno donde se encuentra la bestia a batir. Además el perrete da una velocidad de movimiento muy agradecida, no solo por lo rápido que se mueve, sino porque nos permite realizar acciones sin la antigua necesidad de quedarnos quietos. Por ejemplo, cuando el monstruo huya aturdido, podremos perseguirlo a toda velocidad a lomos de nuestro perro, mientras afilamos nuestra arma y nos tomamos esos potenciadores tan riconudos, para dar fin a la vida de la bestia (o no, si decidimos capturarla). Esta velocidad que tanto piropeo, también se debe a que los escenarios son bastante más pequeños que en anteriores ocasiones, con un diseño de nivel acojonante, lleno de atajos, en los cuales encontraremos otra novedad, la fauna auxiliar. Pequeños seres (rollo mosquitos o mariposas) que nos otorgarán diferentes potenciadores, tales como más vida, resistencia, daño… e incluso la posibilidad de tener un “cordóptero” extra. Un momento, ¿He dicho cordóptero? Esto es la crème de la crème.

Los cordópteros, nueva mecánica, son lo máximo. Por un lado nos dan mayor capacidad de movimiento, al usarse como si fuera una cuerda. Pero por otro nos permiten hacer dos cosas que he disfrutado un montón. La primera ataques especiales, diferente para cada arma (y hay muchísimas armas) siendo el que más me gusta el que yo llamo “parry”. Un movimiento de defensa que, si recibe un impacto enemigo, actúa con un fuerte contraataque. Es sin duda una delicia que (de nuevo) da mucha agilidad a los combates. Por el otro lado nos permite algo insólito: montar bestias y utilizarlas como arma contra nuestro enemigo.

Esta se situaba como otra gran novedad, y pese a que me ha encantado… no tiene tanta relevancia como parecía. En primer lugar, para que esto suceda tendrá que darse el caso de que dos monstruos se encuentren en la misma posición. Momento en el cual uno de los dos quedara aturdido y nos permitirá montarlo. Aquí comienza una cuenta atrás, que nos permitirá utilizar varias acciones. Un par de ataques, esquiva, lanzamiento y un ataque especial que termina con la liberación del monstruo. De nuevo, me ha gustado mucho, por ejemplo montar una Rathian para envenenar a Magnamalo… pero por otra parte… se me hace tremendamente corto el ratito que podemos montar a las bestias, siendo quizá bastante menos importante de lo esperado.

Otro punto que me ha dejado realmente alucinado es el rendimiento. Nintendo Switch empieza a hacerse mayor, y los jugadores empezamos a ver las bondades de la next gen. Por lo tanto tenia autentico miedo al rendimiento. Estaba totalmente equivocado. El motor RE Engine se adapta como un guante a la híbrida de Nintendo, ofreciendo unos modelados muy resultones y sobre todo una tasa de fotogramas super estable, 30 sí, pero más que suficiente. El juego aguanta francamente bien el tipo, tanto en portátil como en TV y la ausencia de cargas en los diferentes escenarios (como en World) se agradece una barbaridad. Desde que entras en la zona de caza hasta que terminas no encontraras absolutamente nada que te saque de la experiencia y eso es todo un logro.

En resumen, llevo más de quince años jugando a la saga de Capcom y he disfrutado una barbaridad cada una de sus entregas, pasando incontables horas con los amigos cazando a todo tipo de bestias para mejorar nuestro equipo. Pero sinceramente, estoy bastante convencido de que ninguno antes me ha gustado tantísimo como este Rise, y ojo, esto son palabras mayores.

Monster Hunter Rise es como un buen plato de tu comida favorita. Desearías engullirlo, pero realmente te tomas la calma necesaria para disfrutar de cada cucharada. Si los videojuegos fueran comida, hablaríamos de un plato gourmet.

Los motivos, fácil. Capcom se ha centrado en potenciar lo que hace grande a la saga, la acción. Y sin eliminar ninguna de sus otras mecánicas, sí que es notable que se ha esforzado mucho por agilizarlas. Dando como resultado no solo un juego excelente sino también la que me parece la mejor puerta de entrada para esta colosal saga. Si tienes una Nintendo Switch no se me ocurre ni un solo motivo para que no compres Monster Hunter Rise, un juego que si no es perfecto, poco le falta.

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