Análisis Monster Energy Supercross 3

Un año más, y ya van tres, el equipo italiano de Milestone nos trae Monster Energy Supercross 3, el videojuego oficial de la competición de motocross más importante de Estados Unidos, AMA. Una saga que renació de sus cenizas en 2018 con su primera entrega y que parece sentirse cómoda con sus secuelas anuales, como bien vemos en FIFA, F1 o tantos otros títulos deportivos, pero ¿traerá consigo suficientes novedades como para justificar el precio de esta nueva entrega? Vamos al lio.

Nada más comenzar debemos crear a nuestro piloto, pero no esperéis un editor para volverse locos, esto no es un RPG, vagamente podremos elegir entre 12 cabezas, poner nuestro nombre, mote y numero, y ajustar algunos colores, si queremos poner algún tatuaje o pendiente tendremos que dejarlo para más tarde, ya que cuesta “dinero” pero no os agobiéis, este juego está libre de micropagos y eso es algo a destacar. Una vez hemos creado a nuestro futuro campeón, disputaremos una carrera a modo de tutorial, que ya os digo que de tutorial tiene poco, te dan un par de indicaciones y ale, a comerte la primera valla que te encuentres.

Lo primero que haremos es crear a nuestro futuro campeón.

La jugabilidad del juego anda más camino del simulador que del arcade, ya que tenemos que tener en cuenta varios factores, el mismo control es prueba de ello, con la palanca izquierda controlaremos la motocicleta ya sea para girar o para equilibrar la caída, pero ojo, con la palanca derecha tenemos el control del conductor, hecho que riza el rizo, dependiendo de la caída de un salto o de lo pronunciada de una curva debemos ajustar manualmente la posición del piloto para minimizar la perdida de velocidad, a esto se le suma lo necesario de aprenderte al dedillo los circuitos ya que si optas por una dificultad avanzada es la única manera de poder tener opciones reales contra la IA, pero los chicos de Milestone son conscientes de la dificultad del título y para ello introducen una mecánica que se me antoja imprescindible, que es el botón de rebobinado, sobre todo al principio, mientras te acostumbras a las diferentes pistas y los controles, tener la opción de rebobinar unos segundillos para corregir la posición y evitar pegarte de morros contra el suelo es una excelente herramienta anti-frustración. Al principio la usaras a cada curva o salto, pero poco a poco y sin darte cuenta empezaras a ver en el resumen final de carrera que te llevas un puñado de créditos por cada vuelta que has hecho sin utilizar este “salva dientes” como parte de la ayuda. También disponemos de una línea virtual que nos recomienda lo alto o bajo que debemos hacer algunos saltos, (también se puede desactivar si prefieres ir a lo tuyo) y como en todo juego de velocidad que se precie podemos optar por usar marchas manuales o automáticas, por lo demás el juego tiene ese punto de competición adictiva que te incita a echar otra partida para mejorar el resultado de la anterior, o perderte en el contrarreloj hasta que te hagas el circuito lo más perfecto posible.

La dificultad es ampliamente ajustable, desde muy fácil a difícil, pero ojo, el verdadero desafío va más allá de los pilotos rivales, siendo el propio terreno y el dominio que tengamos en él nuestra principal motivación.

Es un juego dificil pero muy agradecido.

Una vez terminada la carrera de toma de contacto, nos encontraremos con el menú principal, que es sencillo y efectivo, recordando al típico menú de juego deportivo, aunque no está del todo bien optimizado, ya que a veces daremos más vueltas de las necesarias para llegar a donde queremos. Superado esto ean él encontraremos diferentes pestañas desde las cuales podremos acceder a todos los modos de juego, así como ajustes y demás, la primera de ellas es INICIO, y ahí nos recomiendan por dónde empezar, siendo lo lógico hacerlo por el tutorial,  en el cual nos cuentan cómo funcionan los diferentes modos de juego y te ayudan a familiarizarte con la jugabilidad, pero insisto en que es un tutorial más bien pobre y la única manera de aprender a jugar es la obvia, jugando. Una vez que hemos tocado el tutorial recomiendo ir a ajustes y después a controles, ya que el juego te permite mapear los botones a tu antojo, por ejemplo en mi caso he cambiado el botón de freno delantero (ZL) por el de frenado con la rueda de atrás (B) y este simple hecho supuso una enorme evolución en mi estilo de juego, ayudándome a coger mejor las curvas, y hablando de curvas, vamos a los modos de juego.

Podemos empezar una nueva trayectoria profesional (modo que explicaré más adelante), jugar alguna prueba individual (es el modo carrera rápida, en el cual elegiremos un piloto, ya sea el nuestro o uno real, y disputaremos una carrera única), retarnos a nosotros mismos en el modo contrarreloj (pues eso, damos vueltas por un circuito varias veces para intentar registrar nuestro mejor tiempo, es un modo muy útil para practicar y memorizar los circuitos), relajarnos libremente sin oponentes ni circuito en el modo compuesto (es una especie de fábrica abandonada llena de montículos de tierra en la cual podremos conducir tranquilamente por mero placer), disfrutar de un campeonato (aquí disfrutaras de un campeonato oficial encarnando al corredor oficial que más te guste), intentar desbloquear nuevos ítem en el modo desafío (en este modo tendremos que mantenernos lo más cerca posible de una guía para conseguir superar los diferentes retos, los cuales van subiendo de dificultad de forma muy orgánica y como recompensa desbloquearemos diferentes ítems para nuestra moto o piloto), retar a algún oponente en el modo multijugador, personalizar a nuestro campeón y nuestra motocicleta así como crear nuevos circuitos. Como veis dispone de bastante contenido, ahora vamos a desgranarlo.

El menu del juego es sencillo y práctico.

Trayectoria es el modo al que más horas he dedicado, la primera vez que entres tendrás bloqueada la categoría reina 450, dándote a escoger entre 250 west y 250 east, una vez nos alcemos como campeones en cualquiera de estas dos podremos acceder a 450. El desarrollo de la trayectoria no puede ser más directo, pasando por alto todo lo que no sea correr, no encontraras ruedas de prensa, calendario, correo, ni nada por el estilo, solo nos darán cinco opciones: siguiente carrera, personalización, marcador, estadísticas y opciones. Esto tiene su lado bueno y también su lado malo, por una parte mola llegar y topar, pero por otra puede hacerse repetitivo y poco emocionante, además la falta de calendario es un auténtico estorbo la primera vez que juegas, ya que no sabes exactamente cuándo termina la competición. Por lo demás se basa en eso, carrera a carreara deberás imponerte a tus rivales para conseguir alzarte con el título de campeón, tras la primera carrera nos darán la opción de firmar por uno de tres equipos que se ofrecen (Yamaha, KTM…) y una vez hecho esto iremos pasando competiciones semanales hasta completar los 17 circuitos oficiales de la AMA, que nos llevaran desde Indianapolis hasta Las Vegas, además de vez en cuando habrá competiciones especiales, organizadas por tú equipo fuera de la competición que nos servirán para ganar unos créditos adicionales (con los cuales podrás comprar esos pendientes de los que os hablaba al principio). A medida que vamos consiguiendo títulos iremos ganando estos créditos, que nos servirán para personalizar a nuestro piloto y nuestra motocicleta. Antes de comenzar la trayectoria, cabe asomarse a los ajustes, donde podemos escoger la dificultad así como la duración de las carreras y si queremos disputar la previa o no.  En resumen es un modo muy atractivo, en el cual no podemos evitar picarnos con los demás corredores y mirar de vez en cuando la calculadora para saber cómo podemos hacernos con el título cuanto antes.

La opcion de rebobinar es vital para familiarizarte con el juego.

Otro apartado muy a tener en cuenta es el de personalización, esto abarca desde nuestro piloto hasta los propios circuitos. Si queremos modificar el atuendo de nuestro piloto podremos cambiar absolutamente todo, desde el casco, las gafas, el mono, las botas, pero además contaremos con productos oficiales de la AMA, más de 20 marcas como FOX, THOR, IXS. Solo tendremos que buscar el artículo que mejor se adapte a nuestro gusto y luego lo desbloqueamos usando los créditos citados anteriormente, pero no todos los artículos están disponibles para su compra desde el principio, ya que no os debéis sorprender si encontráis un mono guapísimo y para desbloquearlo tenéis que completar un desafío bastante jodido, es algo que personalmente me gusta mucho, ya que me recuerda a los videojuegos clásicos, ahora lo normal sería ver una moneda propia, que de digo yo, “Monstercoin” y por el módico precio de 20€ reales hacerte con el deseado mono, por fortuna eso aquí no pasa. Una vez tenemos guapote a nuestro campeón toca poner a punto la motocicleta, podemos personalizarla muchísimo, primero debemos elegir la moto en cuestión, dentro de otro amplio abanico de marcas, una vez elegida pasamos a personalizar sus componentes, podemos comprar nuevos componentes o cambiar el color a los que ya tiene puestos, mola mucho cuando te creas una combinación piloto-moto con colores complementarios. Pasamos ahora al editor de circuitos, y viene a ser pues eso, un editor de circuitos donde los más creativos (no es mi caso) podrán crear las pistas que se les antoje, y además compartirlas en red para que cualquiera pueda disfrutarlas, esto está muy bien para los más apasionados que terminen conociéndose al dedillo los circuitos, ya que otorga al título una etiqueta de juego infinito, al más puro estilo Mario Maker.

Ahora vamos a uno de los problemas que en mi opinión tiene el juego, y es la ausencia absoluta de multijugador local (con la misma consola) y un online algo torpe y desaprovechado. Por una parte me parece que a día de hoy sacar un juego deportivo (sea cual sea) sin la opción de multijugador es cuanto menos torpe y molesto, ya que parte de la gracias de estos títulos es la de quedar con algún colega y pegarse una partidas, en Switch la única opción de hacer esto es que el colega tenga otra copia del juego y así poder jugar en conexión local y en cuanto al online parece que en Switch por el momento la única función es la de compartir circuitos. Por lo tanto, os podéis hacer a la idea de que es un juego parcialmente para un solo jugador, hago hincapié en Switch ya que es la plataforma en la que he podido disfrutar del título y al parecer las versiones de otras plataformas sí que disfrutan de un modo online algo más estándar.

Gráficamente es un titulo discreto, pero rinde muy bien.

Por último, toca hablar de gráficos y sonido. En esto el juego me deja un sabor agridulce, por una parte funciona a 30 fps bien estables, después de correr todos los circuitos y de meterme en buenas peloteras de pilotos, el juego en ningún momento te pega un tirón ni le notas una caída, ni leve ni fuerte, de fotogramas, se puede decir que va muy muy fluido, siendo esto vital para que podamos disfrutar de su frenética conducción. Ahora bien, esto es posible porque gráficamente no es un juego que destaque en nada, tiene algún que otro momento de lucidez cuando por ejemplo llueve y el barro del suelo luce especialmente bien, al reflejarse las luces de los focos podremos ver la humedad del barro y es algo que en modo portátil sobre todo, puede llegar a convencer, pero claro, luego miramos el barro que mancha a nuestro piloto y te vuelve a bajar de ese espejismo, al verlo ligeramente pixelado o nublado. Para ser más breve, a estas alturas quien más quien menos habrá jugado a algún port de otro juego en Switch, por ejemplo Doom, Vampyr, o que te digo, Wolfenstein o el más reciente The Witcher 3, en todos estos casos se puede percibir esa neblina que empaña al juego, Monster Energy es un ejemplo más, es un buen port, pero queda lejos de la calidad gráfica de títulos como Luigi’s Mansion 3 o Breath of the Wild. Punto y aparte y una súper mención de honor a ese público que abarrota las gradas, que parece recién salido de algún juego de PSX o de Nintendo 64, algo que en pleno 2020 choca a la vista.

El apartado sonoro sí que me ha gustado, utiliza puro hip hop, algo de rock e incluso tecno. Lo que me gusta es que las canciones encajan perfectamente con el concepto de velocidad en pista y con los menús del juego, además los efectos de sonido, sin ser brillantes, cumplen con su función, frenazos, caídas, acelerones… y mola cuando por tu culpa se la pega algún rival y el público (salido de PSX) emite el típico sonido de ohhh.

Otra carga que lastra el producto es la de los tiempos de carga, en algunos casos excesivamente largos, por ejemplo. en el modo desafío, esperar a que cargue uno de estos es más tiempo del que uno tarda en completarlo y claro eso rompe por completo la inmersión y la concentración. Pero lo peor, algo catastrófico de hecho, es la vibración, creo que es el ejemplo perfecto de tener una buena idea y cagarla hasta los topes en su ejecución. Es bien sabido que la vibración del mando de Switch tiene un potencial increíble, pues aquí los responsables del port se lo han pasado por el forro, haciendo la peor vibración que he probado nunca en un videojuego, os juro que no exagero, la primera partida que puse pensé que el Joy-Con derecho se había roto, porque hacia una vibración tan absurda y desproporcional que incluso emitía un sonido muy molesto, así que lo cambie y evidentemente seguía siendo así de burro y arrítmico, “los dos Joy-Con se han roto” pensé, cogí el mando PRO y nada… todo igual, no es problema de los Joy-Con, es una aberración de vibración, al menos gracias a algún desarrollador consciente de la catástrofe podemos bajar un poco la intensidad de la misma, cosa que hace que la Swtich no salga volando, pero que no arregla el hecho de que la vibración no tenga sentido alguno al no corresponderse la intensidad con la información visual. Decía anteriormente lo de la buena idea desaprovechada porque el Joy-Con derecho vibra más que el izquierdo tratando de imitar el acelerador pero, aun así, es un maldito desastre.

En resumen, Monster Energy Supercross 3 me ha gustado bastante, por su propuesta desafiante y por su rápida y adictiva jugabilidad. Creo que para los amantes del género es una buena compra, aunque no sabría deciros hasta qué punto lo es si ya tienes el anterior, creo que se trata de un caso similar al que nos encontraríamos en FIFA; alguna actualización de equipos y alguna mejora leve. La parte negativa es la de siempre, se trata de un port, se nota a la legua que no está desarrollado pensando en la consola de Nintendo y es la peor versión posible, por lo cual nos encontramos ante otra oportunidad perdida, pero si los gráficos os dan un poco más igual y no os importa el hecho de que este pensado para jugar solos, no veo porque no puedas disfrutar de este título. Recomendable para aquellos que disfruten de los juegos de conducción.

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