Análisis Minute of Islands

Montse MSillero

Montse MSillero

De cazadora de Pokemons a alma que vaga por el castillo de Drangleic, no hay experiencia a la que no se apunte.

Todos tenemos una muerte programada y respirar nos aproxima lentamente a ella. Sin oxígeno nos ahogamos pero a su vez éste nos oxida. Toda una encrucijada que nos plantea la vida. Quizá con esa idea en mente Studio Fizbin, alejándose totalmente del humor que nos proponían en Say No! More, nos trae Minute of Islands, una propuesta en la que nos hacen reflexionar sobre como muchas veces anteponemos algunas obligaciones que incluso nos autoimponemos, aunque ello suponga dejar atrás nuestras relaciones o nuestras propias necesidades. 

MInute of Islands - Isla

Nos encontramos en un mundo distópico en el que la humanidad está en peligro. El aire está envenenado por unas esporas de hongos amarillas que se extienden por todo el archipiélago destruyendo todo a su paso. Respirar te acerca a la muerte pero no hacerlo no es una opción. Durante un tiempo ese mundo estaba a salvo gracias a cuatro gigantes que viven bajo tierra, encargados de mantener el funcionamiento de unas máquinas que permiten purificar el aire.

En Minute of Islands llevaremos a Mo, una joven responsable de garantizar que el aire se pueda respirar, de que todo funcione correctamente, de que los cuatro gigantes trabajen sin respiro para que la humanidad pueda sobrevivir. Ella es la elegida, la portadora de la omnivara, una especie de varita que nos permitirá canalizar la energía hacia los gigantes.

Pero un día Mo se despierta y descubre que ninguna máquina funciona, los gigantes se han dormido y todo se ha parado. Nuestro objetivo queda claro desde el inicio: deberemos abandonar nuestra guarida, ese refugio bajo tierra que nos protege de todo, para desafiar a la superficie y despertar a los gigantes, purificar el aire y proteger a la humanidad.

Minute of Islands - gigante

Sacrificaremos un poco de nuestra vida bajo tierra, si es que se puede llamar vida a vivir apartada del mundo, para mantener el aire respirable un poco más de tiempo, para aplazar lo inevitable. Emprendemos nuestra aventura por las diferentes islas del archipiélago buscando los generadores estropeados, reparándolos, descendiendo bajo tierra para despertar a los gigantes dormidos.

En cada isla iremos descubriendo recuerdos que nos permitirán conocer el mundo antes de lo que llaman el éxodo, cuando la mayoría de personas decidieron abandonar las islas. Pero también nos permitirá conocer más a Mo y cómo se aisló, apartándose de todo y de todos, incluso de su familia, que solo sigue en la isla por ella. 

Conoceremos sus batallas internas y de cómo la presión y la obligación de ser esa heroína que se espera que sea (o así lo piensa Mo) la ha convertido en quien es. Ningún camino es fácil y ser héroe puede ser más complejo de lo que parece. No solo por la soledad que lo acompaña sino por tener que asumir esas responsabilidades que se esperan de ella y que las asume en solitario.

Todo ello lo viviremos con lo que nos muestran y con la voz de una narradora que va relatando, y en español, lo que sucede. Algo que encaja muy bien en la propuesta y que ayuda a sumergirnos en la historia a pesar de que no siempre lo que detalla refleja la cruda y dura realidad que nos enseñan. En ocasiones opta por suavizar la putrefacción que solo puedes sentir al mirar.

Minute of Islands _ Putrefacción

Pero lo que de inicio puede parecer una propuesta interesante, se agota pronto por descubrirse demasiado rápido el patrón cíclico y repetitivo de cada isla. En todas deberemos buscar y reactivar los generadores, despertar a los gigantes, reparar y conectar circuitos y regresar mientras se intenta disfrutar de unos plataformas y rompecabezas sencillos que ni suponen un desafío ni aportan nada a la trama. Pero además en un diseño demasiado similar de una isla a otra lo que no solo le resta tensión sino que lo convierten en algo monótono y que te aleja de la historia.

Lo que destaca es su apartado artístico y por desgracia es de lo poco que destaca. En el viaje Mo recorrerá escenarios trabajados al detalle, pintados a mano. Preciosos dentro de la decadencia que transmiten. Colores vivos se entremezclan con toques de melancolía y soledad. Cada elemento que vemos nos recuerda la fina línea que hay entre la vida y la muerte: restos de putrefacción y muerte conviven con piezas metálicas y esa lucha por sobrevivir en un entorno que tiene su destino ya escrito.

Al viajar de una isla a otra Mo lo hará en su bote, con el que atravesará nubes de esporas que le provocarán alucinaciones que la atraparán. En ellas debemos recolectar unas criaturas que aparecerán en un orden determinado y solo así lograremos escapar de esos espejismos y volver a la realidad. Probablemente la idea era aportar variedad a las mecánicas pero la verdad es que ni aportan frescura ni acaban encajando demasiado bien ya que, de nuevo, se torna repetitivo.

Minute of Islands - Bote

Minute of Islands es una propuesta experimental e introspectiva. De inicio nos advierten que la historia que viviremos trata tema delicados como la ansiedad, la depresión y las relaciones interpersonales. Y aunque es cierto que nos plantean la soledad de Mo, los entornos nos recuerdan constantemente la muerte y la evolución de la historia nos lleva a explorar los pensamientos intrusivos y negativos de Mo, no los he sentido ni vivido en primera persona. No como lo pude hacer en otros juegos como por ejemplo en Gris.

Vivimos una situación crítica que requiere de celeridad por nuestra parte pero las mecánicas que proponen son lentas. Las animaciones y la narrativa son pausadas e incluso vivimos detalles de nuestro personaje como el de arreglarse la ropa al salir de un túnel que denotan tranquilidad por su parte. 

A pesar del intento de contar una historia trascendental y transmitir esos mensajes tan profundos, el resultado acaba difuminado convirtiéndose en una historia interesante pero con carencias que la convierten en una historia más. Una historia que pretende ser más de lo que acaba siendo. 

Siento con todas mis fuerzas decir que Minute of Islands me ha decepcionado, probablemente por mis altas expectativas. En una propuesta como esta ya suponía que la jugabilidad iba a quedar relegada a un segundo plano; que su magia estaría en el mensaje que iba a transmitir. Pero no ha sido así. Si bien valoro que afronte ciertas problemáticas ya que en la vida no todo es de color de rosa ni sonrisas y los momentos malos existen así como las emociones negativas, siento que el mensaje ha quedado borroso y no se ha llegado a transmitir. 

A pesar de la advertencia inicial que hacen, siento que terminan sin que hayan generado ningún tipo de incomodidad, sin haber dicho demasiado de…nada. Una mayor libertad en nuestros movimientos, incluso perdernos, trasladar una sensación más claustrofobia y con acertijos que nos hagan sentir atrapados o sin elección o incluso tomar elecciones que tuvieran consecuencias mejoraría la experiencia. Aunque creo que lo interesante hubiera sido notar una evolución al jugarlo y no esa sensación de repetición, además de la evidente falta de agilidad que traslade la presión y responsabilidad que tiene Mo.

Todos en algún momento nos hemos sentido como Mo, creyendo tener una misión vital que nos acaba haciendo olvidar todo lo que nos rodea, incluso el propio motivo que nos ha llevado a hacerla. Y sin darnos cuenta nos convertimos en esos gigantes obligados a vivir una vida sin descanso para un fin que no tiene razón de ser. A veces nos encerramos en uno mismo creyendo que no hay más salida que la decisión que ya hemos tomado, sin vuelta atrás. Pero ¿Y si hay más caminos? ¿Realmente Mo está sola en esta misión? ¿Qué pasa si pide ayuda o si huye de su deber? En la vida real no somos héroes ni tenemos que serlo. Debemos conocer hasta dónde podemos aguantar y ser conscientes de cuales son nuestros límites. 

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