Análisis Mini Metro

Mini Metro es un juego de puzzles minimalista en el que deberás construir y gestionar tu propia línea de metro.

Bajo esta premisa tan sencilla se esconde una maravilla de juego creada por Dinosaur Polo Studios, una pequeña desarrolladora neozelandesa, y porteado a Nintendo Switch con la colaboración de Radial Games, que demuestran que lo simple, puede ser más complicado de lo que parece y que una idea sencilla, con un trabajo excelente detrás, se convierte en toda una creación que admirar y de la que aprender.

Comenzó en 2013 como prototipo de juego de navegador, llegó a ordenadores, posteriormente a dispositivos móviles (Android e iOS) y por último, como era de esperar, dio el salto a Nintendo Switch.

En Mini Metro deberemos diseñar la red de metro de una ciudad en crecimiento. De inicio el título nos permitirá escoger entre tres: Londres, París y Nueva York, aunque dispondremos de un total de 20 mapas de ciudades que podremos ir desbloqueando a medida que vayamos logrando ciertos objetivos de puntuación. 

Comenzaremos la partida con tres líneas de metro identificadas de distinto color y tres estaciones que conectar con diferentes formas geométricas para poder transportar a los viajeros. Tendremos que elegir cómo conectar esas tres estaciones de manera que las figuritas que irán apareciendo de manera aleatoria en las estaciones, que serán los pasajeros, puedan llegar a la estación que se corresponde con su forma. Es decir, si las tres estaciones iniciales tienen la forma de cuadrado, redonda y triángulo, los primeros pasajeros que aparezcan tendrán esa misma forma que identificará la estación a la que quieren llegar. Hasta aquí, sencillo ¿no? Pero entonces, ¿Dónde está el desafío del juego?

A medida que vamos avanzando en el crecimiento de la ciudad y de su red de metro, la complejidad se vuelve mayor: hay más pasajeros, aparecen estaciones con formas nuevas que no sabes cómo conectar porque o bien están lejos o debes cruzar ríos y no dispones de túneles o puentes. Los pasajeros se suben y bajan de los vagones, las estaciones se llenan de viajeros y estos se empiezan a impacientar, y todo se convierte en un caos, algo que tendremos que controlar bien si no queremos que nuestra partida finalice ahí. Porque si hay seis pasajeros esperando más de 45 segundos… tu partida habrá finalizado. En ese momento el juego te informará de los días que ha estado tu red operativa, los pasajeros transportados y tu puntuación.

Para evitar ese desastroso desenlace que nadie quiere, el juego te ofrece ciertas recompensas semanales (en tiempo del juego) que son una nueva locomotora y la elección que nosotros hagamos de otras ayudas como túneles para cruzar ríos, nuevas vías de metro, vagones que permiten aumentar la capacidad de recogida de pasajeros o intercambiadores que harán que los transbordos de la estación que elijamos sean más rápidos. Y si estas recompensas no son suficiente, siempre puedes modificar las líneas que tienes creadas.

Como hemos mencionado, el juego desbloquea hasta un total de 20 ciudades que tendrán sus particularidades y que no siempre te lo pondrán fácil. Por ejemplo, habrá ciudades que por su distribución geográfica, tendrán ríos que nos complicarán la tarea de crear una red eficiente de metro, sobre todo a la hora de gestionar los listados túneles. O tendremos el mapa de Osaka te da la opción de tener trenes bala cuya velocidad, como es lógico, será superior.


La idea es lograr un equilibrio en el que todo vaya rápido y fluido para que todas las estaciones estén conectadas y los pasajeros puedan llegar a su destino en un tiempo razonable. Algo que no pasa ni en la realidad…

Para aportar variabilidad, el juego dispone de tres modos distintos: Clásico, Infinito y Hora Punta.

El modo Clásico es el más básico, un modo en el que la partida se estructura por semanas y la puntuación final se basa en los pasajeros que han logrado viajar en nuestra red hasta el momento en el que se saturan y finaliza la partida. En este modo podremos jugar con las líneas que tenemos, modificándolas, eliminándolas, cambiando los vagones de una línea a otra y haciendo todos aquellos cambios que creamos convenientes para sobrevivir unos días más.

El modo Infinito se trataría del modo fácil del juego. En este modo las estaciones no se saturan y no existe posibilidad de perder. Pero la manera de puntuar varía y lo que contabiliza es el número de pasajeros simultáneos que hemos logrado transportar. Cada vez que logramos llegar a un múltiple de cinco, recibiremos las recompensas que el modo Clásico nos daba de manera semanal.

Por último tenemos el modo Hora Punta, el modo difícil. Su manera de funcionar se basaría en el modo Clásico con la diferencia de que las vías y los vagones, una vez colocados, ya no se pueden modificar ni eliminar.

Además, el juego te ofrece la opción de modificar la velocidad en la que transcurre todo, ya sea la normal o la doble rápida como para el tiempo para revisar en qué punto te encuentras y qué cambios deberías hacer en tu red.

Pero no podemos dejar de lado su estética minimalista, tanto a nivel visual como musical. 

Mini Metro ha logrado esa similitud a los mapas reales de metro, muy minimalista, limpio , simplificado y que se adapta a la perfección a la temática del juego siendo, además, agradable de ver.

En cuanto a su banda sonora, llama la atención que no está formada por ninguna pieza específica. La música la van formando los propios efectos de sonido del juego. La componemos nosotros con nuestras decisiones a la hora de jugar y casa a la perfección con el tipo de juego tranquilo que pretende ser. Al añadir estaciones se añaden instrumentos y sonidos ambientales nuevos que, además, ayudan a una mayor inmersión. 

Un juego con una interfaz tan minimalista y a la vez bonita que hace muy agradable jugarlo y que denotan el mimo con el que el estudio ha dedicado sus horas de desarrollo en él.

Mini Metro es de esos juegos que hacen olvidarte del tiempo y es que logran entretenerte y engancharte de manera que no te das cuenta pero van pasando horas y horas y tu sigues enganchado a esas líneas, colores, formas y simplicidad que le juego te propone para intentar batir tu récord anterior. Y es que comienzas pensando que vas a echar un par de partidas de unos pocos minutos pero es un juego muy adictivo y acabas diciéndote lo típico de “Venga, una más” o “supero mi récord y paro”. Porque en Mini Metro no ganas. El objetivo es lograr una puntuación mayor. Y algo que no había mencionado, cada partida es distinta, todo se genera de manera procedural para que reintentar cada mapa suponga un nuevo reto cada vez.

Quizá se echa en falta el poder desbloquear nuevos tipos de trenes, como en la ciudad de Osaka, velocidades en los mismos, variedad de vías o incluso la opción de accidentes para darle una mayor variedad y riesgo al juego.

Es curioso como Dinosaur Polo Club han logrado hacer de un acto bastante tedioso y odiado por la mayoría, que es coger el metro, en algo que te apetezca e incluso relaje, que es jugar a un juego basado en ello.

Está claro que no es un juego apto para todos los públicos, especialmente si no eres fanático de los juegos tranquilos o de puzles, pero es un título que te ofrece toda una experiencia de juego que vale la pena. 


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