Análisis Marvel’s Iron Man VR

La apuesta de Sony por la VR siempre ha sido bastante sólida; con títulos de lanzamiento como Arkham VR y posteriormente con el sorprendente Astro Bot Rescue Mission o el cinematográfico Blood & Truth VR. Por lo tanto, no es del todo una sorpresa que llegue a nuestras manos Marvel’s Iron Man VR, pero sí que lo es el cariño y la calidad que han depositado en él el estudio estadounidense Camouflaj

Parece que Marvel se está poniendo las pilas en el terreno de los videojuegos, firmando títulos bajo el sello de Marvel’s y controlando ciertas decisiones narrativas y artísticas. Fruto de ello tenemos el aclamado Spiderman de Insomniac Games y el hoy protagonista, el cual también parece haber sido tocado por la varita mágica de la gran M.

¿Siempre has soñado con ser Iron Man? Deseo cumplido.

Como resultado tenemos un juego muy interesante en lo narrativo, inmersivo como pocos y altamente divertido, aunque no por ello exento de fallos, los cuales no arruinaran la experiencia, pero sí que nos harán fruncir el ceño en más de una ocasión.

Iron Man VR no es el primer juego de super héroes que da el salto a las VR, no podemos olvidarnos de Batman, cuyo título en VR es excesivamente corto (pero perfecto) por no hablar de la castaña que son otras experiencias como la de Spiderman Homecoming VR o Justice League VR. Cuando hablamos de Iron Man VR, estamos hablando de un juego completo, de unas ocho horas de duración, que además tiene un poderoso endgame para los cazadores de trofeos y tres modos de dificultad, siendo el difícil bastante exigente.

Poder personalizar nuestra armadura me parece una idea estupenda.

La historia nos sitúa en cierto momento en el cual nuestro carismático protagonista, Tony Stark, decide dejar de vender armas, para dedicarse a la investigación en energías renovables, cediendo la empresa a su amada Pepper Potts. Lo cierto es que la cosa se va de madre durante un accidentado vuelo. Momento en el que se nos presenta la villana de la aventura. Cuya identidad me reservo, pero que sin duda os sonara a más de un lector de Iron Man en comic y a algún seguidor de la cinematografía de Marvel. Con poco más consigue crear una historia que sin ser rompedora sí que resulta cuanto menos interesante y te incita a avanzar con tal de conocer el desenlace. No solo hablamos de una potente jugabilidad, sino de una historia bien estructurada, con sus giros y sorpresas, viejos conocidos y un final “colosal”. 

El juego sabe alternar en función de su narrativa, haciéndonos pasar de Iron Man a Tony Stark cuando lo necesita, sin llegar a hacer pesada ninguna de las partes.

Comenzaremos como se debe comenzar en VR, con más de un tutorial, cosa que llega a hacerse pesada, pero que resulta de vital importancia para afrontar el difícil porvenir. Será bastante importante que nos sintamos cómodos con los controles, así como con la configuración que consideremos más óptima de nuestro VR, pudiendo alternar entre la velocidad y fluidez de los giros o el uso de un viñeteado para los mismos y los impactos. Digamos que debes tomarte tu tiempo para volar con fluidez y no marearte. Lo cual me lleva a su primera bondad. No marea. Jugando de forma permisiva en los giros, puedo garantizar que soy bastante sensible al mareo en VR, y este juego me producía cierto miedo. Pero al tratarse de espacios abiertos en su mayor parte, la sensación de mareo es prácticamente inexistente. El resto del juego, aquel que se desarrolla sin armadura, dejando a Iron Man y siendo Tony Stark, tampoco marea, ya que nos moveremos (generalmente) por su mansión de Malibú dando saltitos a puntos predefinidos. Todo un acierto, similar a lo visto en Arkham.

El juego introduce alguna toma de decisiones, pero carecen de importancia.

La mansión actuara como una suerte de base de operaciones, en la cual tendremos nuestro mítico mapamundi tridimensional que servirá como selector de misiones. Pero aparte de eso también podremos configurar nuestra armadura a nuestro antojo, tanto en lo estético (con varios modelos desbloqueables mediante desafíos) como en lo técnico, pudiendo elegir diferentes componentes y armamento para pilotar un Iron Man único, con diferentes tipos de proyectiles o mejoras aplicadas a salud o daño.

Pero aún hay más en la mansión. Podremos hacer las típicas chorradas como comer un sándwich, preparar un zumo, levantar pesas, etc. o mis acciones favoritas, ponernos unos guantes de boxeo y darle al saco o jugar a la típica máquina de básquet que cronometra nuestras canastas. Nada mejor para desconectar de una batalla que unas buenas canastas. Parece de coña, pero os prometo que se siente tan real que apetece echar unos tiros para desconectar.

Una vez preparamos nuestro equipo y hacemos un rato el capullo toca ponerse serios, y cuando digo serios digo meterse en el traje y salir a destruir robots. Lo cual me lleva a los dos puntos negativos del juego. Tiempos de carga y enemigos.

Los tiempos de carga son horrorosos y sé que se agradecen cuando llevas un rato con el casco ya que es buen momento para beber agua y ser consciente del mundo que te rodea, pero también es cierto que en un juego que busca (y consigue) una inmersión tan bestia, estas pantallas te sacan de un bofetón. No ocurre siempre, pero en ocasiones pasamos de una localización a otra en un pequeño intervalo de tiempo. Es aquí cuando más pesan esos minutos de espera leyendo consejos en una pantalla interactiva. Pero además de eso son tramposas, ya que cuando termina de cargar y accedes al nivel se toma otro tiempo con pantalla en negro hasta por fin comenzar con la misión. Al menos, cuando lo hace, vemos una animación de activación del casco que mola mil, como toda la interfaz.

Universos conectados, no será el único guiño que veremos.

Una vez superada la dichosa pantalla de carga, toca volar por el mapa y destrozar enemigos. Hay varios tipos de misiones, varios objetivos mejor dicho, algunos como protege esto o salva este cargamento, sobrevive «x» oleadas, apaga eso que está ardiendo o lo mejor, vence a jefes finales.

Cuando llevamos la armadura es cuando el juego brilla con luz propia, haciendo un uso de los move ejemplar. Con los gatillos utilizaremos los propulsores, debiendo orientar nuestras manos para tomar la dirección deseada y echado atrás las palmas para alcanzar la máxima velocidad, volar como Iron Man es de las mejores experiencias que he vivido nunca en un videojuego, pero lo es aún mejor cuando aparecen los enemigos. Si apuntamos con la mano hacia adelante utilizaremos energía para disparar, ya sea con un rayo cargado o con pequeños proyectiles de energía. En cambio, si doblamos la muñeca hacia abajo dispararemos con nuestra arma secundaria, que bien puede ser un lanzamisiles, una ametralladora o un jodido lanzallamas. El tema es que cuando dominas la técnica (cosa nada sencilla) la sensación de ser Iron Man alcanza un nivel inaudito. Propulsarte con una mano para esquivar un proyectil enemigo mientras disparas con la otra y, de repente, observas un tanque y decides dar una hostiaza al suelo, para ver como vuela por los aires y descargas toda tu artillería… me vengo arriba …es espectacular.

Por lo tanto no es indigno reclamar que no hubiera estado nada mal que hubiera más enemigos, ya que siempre lucharemos contra los mismos tipos de máquinas, que dependiendo de qué archienemigo las use, únicamente cambian de color, (verde, rosa y rojo). Por lo tanto tendremos que lidiar siempre contra los mismos enemigos, haciendo que el titulo se acerque peligrosamente al terreno de lo repetitivo, cosa que salva como he dicho anteriormente, ofreciéndonos distintos objetivos, y con una jugabilidad muy libre.

Gráficamente es discreto, pero el sistema de vuelo es perfecto y muy gratificante.

Lo cierto es que mirándolo como un videojuego, bien podría ser categorizado como un juego de naves, en el cual tendremos que volar y disparar. También es destacable que la vida se regenera automáticamente cuando llevamos un cierto tiempo sin recibir impactos, generando momentos muy intensos y divertidos de huida esquivando edificios o rocas o lo que el entorno nos ofrezca para salir victoriosos de la persecución. Otro puntazo es el cañón del pecho, el arma más potente de nuestra armadura, la cual se recarga destrozando enemigos y que una vez activamos arrasa con todo de forma muy espectacular y de nuevo inmersiva, ya que con el casco y los move (y no sé exactamente cómo), se capta nuestro pecho milimétricamente pudiendo apuntar con nuestro torso. Genial.

Tiene una jugabilidad endiabladamente divertida, tanto por la narrativa como por su saber medir “tiempo de Tony y de Iron Man”, haciendo que ponerse la armadura siempre sea apetecible y no siendo demasiado pesado con las secciones de “paseo”.

En cuanto a rendimiento el juego va perfecto (excepto las jodidas pantallas de carga), fluido en todo momento pese a lo frenético. Con un buen puñado de enemigos en pantalla no tiene una sola caída de frames, siendo esta una de las claves para el no mareo, bien es cierto que debemos tomarnos nuestro tiempo para configurar bien el PlayStation VR, de forma que nuestros move y casco sean siempre visibles a la cámara, de lo contrario tendrás problemas para coger ciertos objetos o para moverte con fluidez en el vuelo, pero lo cierto es que el juego hace un buen reconocimiento del casco y que rara vez nos dará problemas, en cuyo caso solo debes pulsar “start” de forma prolongada para volver a situarte en el lugar correcto. Ahora bien, gráficamente… hay que mirarlo como un juego de VR, además de un tamaño considerable, por lo tanto seria tramposo compararlo con Batman, en cuyo caso saldría ganador el hombre murciélago.

La escala de los mapas juega en su contra, en cuanto a la calidad de los mismo, si la mayor parte del tiempo volamos a toda velocidad masacrando robots, no parece tener demasiada importancia el entorno, pero cuando paramos a coger aire o a esperar otra oleada sí que parece que estemos viajando a una generación anterior de consolas al ver el mundo que nos rodea. En algunas localizaciones es más notable que en otras, y destacando sobre todo en los espacios más cerrados, donde sí que tiene bastante calidad gráfica. Lo mismo pasa con los modelados de los personajes, que no con la armadura (que es perfecta) pero Pepper, Tony o algún otro no terminan de entrar bien por los ojos, quizá es por estar acostumbrados a sus actores de Hollywood, pero es inevitable que chirríe un pelín, y quizá no lo haga más precisamente por eso, por no terminar de tener unos gráficos realistas.

Donde sí que convence es en su banda sonora, original y envolvente, siempre acorde a la situación, de manual. Lo contrario que el doblaje, siendo una suerte que contemos con doblaje al castellano, no termino de entender (y esto me indigna sobremanera) por que no se ha contado con Juan Antonio Bernal (Voz habitual del personaje en cine) tal como hizo Arkham con Claudio Serrano que es la voz habitual de Batman. Sin ánimo de desprestigiar el doblaje, ya que considero que tiene gran calidad, sí que he terminado el juego sin sentirme cómodo con la voz de este Tony Stark, dándole un aspecto aún más de marca blanca.

En resumen, un gran juego de realidad virtual, con algunas torpezas fáciles de perdonar, que nos hace el regalo que tanto hemos soñado de niños (y de no tan niños) de convertirnos en Iron Man, y que además lo hace con honores y con una formula hasta ahora nunca vista; haciendo un excelente uso de los move y regalándonos momentos inolvidables. Un título muy rejugable al que, sin duda, pienso volver para conseguir la máxima puntuación en cada nivel.

Imprescindible si tienes una Playstation VR y altamente recomendable (incluso si debes comprar las Playstation VR) para esos fans acérrimos del hombre de hierro de Marvel.

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