Análisis Mario Strikers: Battle League

Juan Cash

Juan Cash

No han sido pocos los años que Nintendo nos ha hecho esperar para volver a disfrutar de un nuevo Mario Strikers. Los que ya tenemos una edad… no pudimos evitar entusiasmarnos durante “ese Direct” en el cual se mostraba lo nuevo de Next Level Games. Por ello y quizá a causa de la maldita nostalgia (ya sabemos cómo miente, la muy ruin) las sensaciones que tenemos ahora, con el producto en la mano, son agridulces y aquí os cuento el porqué.


Una vez empezamos nuestra aventura en el juego más futbolero de Mario, lo primero que entra por los ojos es su excelente diseño artístico. Tanto en los personajes, como en sus respectivos menús, el juego luce unas tipografías limpias y muy contrastadas, con colores vivos que sin duda asociamos al deporte rey sin caer en topicazos. Esto se traslada a su jugabilidad, la cual vuelve por todo lo alto, recordando los mejores momentos de los clásicos Mario Strikers (Gamecube y Wii), aunque con ligeras diferencias. El juego se siente algo más rápido, debido a que el campo ahora es un poco más pequeño, dando lugar a continuos ataques y defensas. Pero la movilidad de los personajes, esa suavidad… lo fluido que luce todo, lo bien integrados que están sus power ups, pasando de los clásicos caparazones, hasta el plátano o la estrella que nos hace inmunes a todo. Todo funciona de maravilla. Sirviéndose como guinda del pastel esa bola “Smash” luminiscente, que aparece esporádicamente y que si conseguimos nos servirá para realizar un súper tiro. El cual (mini juego de por medio) nos permitirá sumar dos goles a la vez, generando un nerviosismo delicioso no solo en el portador del poder, sino también en el rival que desea evitar el trallazo a toda costa.

Tras un par de partidos o si lo preferís, tras hacer su tutorial, la cosa empezará a fluir, y nos daremos cuenta de que se vuelve a cumplir el dicho: Facil de jugar, dificil de dominar. Mario Strikers: Battle League es un juego de capas, sí, como una cebolla (dicho popular de ogros) siendo la primera el simple control que nos recuerda a un juego de fútbol arcade, de esos que reinaban en las recreativas de los 90. Pero si vamos pasando de una capa a otra iremos descubriendo esa dificultad oculta en pequeños detalles, como el regate en el momento exacto, el pase perfecto, los diferentes disparos perfectos y un sinfín de “chorraditas” muy necesarias para competir moderadamente en serio.

Por ello es sorprendente… 

En lo que a su jugabilidad pura se refiere… no se puede pedir más al trabajo de Next Level Games, consiguiendo un producto de una calidad incuestionable y altamente adictivo, donde los que añoramos los arcades de fútbol… algo asqueados de la lucha por la simulación… encontramos un recreo al que nos gusta asistir diariamente… y he ahí el enorme problema de Mario Strikers.

Está vacío. Las vistas son desoladoras, como cuando ves en una película de vaqueros al tipo vagando por el desierto. Para empezar si nos olvidamos de su modo online (después vamos para allá) solo encontraremos dos modos de juego: Partido amistoso y Copas. Fin. Y ok, con esto vamos tirando para empezar, es impepinable que Mario Strikers es un perfecto “Party Game” de esos que son lo máximo cuando quedas con colegas y pides unas pizzas. Empiezan los piques, los leves mosqueos y tu colega que apenas ha jugado te pinta la cara. Todo correcto por ahí y le sienta de maravilla la posibilidad de jugar hasta ocho jugadores en la misma consola. Pero… ¿Qué pasa si quiero jugar solo? Pues que hay poca cosa.

Partido amistoso y copas. El primero es el típico modo para empezar, para hacerte con los controles y para probar los distintos personajes. Entonces pasamos a las copas, que viene a ser algo así como las copas del Mario Kart. Tendremos una serie de desafíos en forma de torneos, los cuales una vez superados nos recompensan con monedas, sirviendo estas para “personalizar” las habilidades de nuestros personajes favoritos (gorro que te da más tiro y te quita velocidad, etc…). Bien, las primeras copas son de dificultad ridícula, a nivel; completarlas todas en torno al par de horas. Por fortuna, una vez las consigamos todas desbloquearemos el modo Galáctico, que vienen a ser las mismas copas pero con la IA en difícil y chicas y chicos… esto es sin duda lo que más he disfrutado. Cuando la cosa se pone chunga y debes tomar decisiones en milésimas de segundo (o sufrirás mil y una agresiones) es cuando de verdad el juego alcanza un nuevo nivel de diversión… y cuando mejor estas cuando llegas a la última copa y te alzas con el trofeo… FIN.

Y yo me pregunto ¿por qué demonios no me pones un modo liga? (que ya estaba en otras entregas) Un desafío algo más largo, al cual de gusto volver de vez en cuando, y para que no pierdas el interés… dame una buena base de personalización con mil coleccionables que conseguir a golpe de victorias… pero no. Es una verdadera lástima lo escaso de contenido con el que nos llega este juego, pero mejor dejo de fantasear con lo que podría haber sido y os cuento lo que es (mientras rezo para futuras actualizaciones que aporten contenido)  

La parte de personalización es prácticamente inexistente en el single player, obligándonos a pasar por el modo Club Strikers, que viene a ser el modo online competitivo (o no). Sinceramente el juego da a entender que este modo va a ser en el que vas a pasar la mayoría del tiempo, pero tampoco se preocupa demasiado porque sea así. Vayamos por partes. Aquí podrás crear tu propio equipo (Bien) ponerle el nombre que quieras, elegir entre unas cuantas equipaciones y finalmente invitar a quien quieras que se una a él. Cuando tus amigos se unen, cada uno elige un personaje, confeccionando así entre todos el que será tu equipo de ensueño, con un máximo de veinte colegas. Una vez hecho esto, toca esperar. El modo club Strikers es bastante extraño, ya que se basa en periodos de pretemporada (en los cuales solo puedes jugar amistosos online con o sin amigos) y las distintas temporadas con una duración de unos diez días, que es la parte molona y la que bebe de los juegos deportivos contemporáneos, mediante la cual iras sumando puntos con las victorias y podrás subir de categoría, enfrentándote cada vez a rivales más duros. Pero claro, esto solo pasa cada equis días… dejando el juego totalmente huérfano en los ya mencionados de pretemporada. Y os juro que no sé a quién se la ha ocurrido esta brillante idea pero es demencial (mal).

En definitiva, y para no dejar un texto largo para un juego cortito, Mario Strikers: Battle League mola mogollón, mola tanto que es un auténtico despropósito no encontrar en él más contenido que nos sirva como excusa para poder pasar un buen rato con Mario, Bowser, Peach y compañía, jugando al fútbol más loco y divertido de los últimos años. Evidentemente, sus problemas se minimizan e incluso desaparecen dependiendo del perfil del jugador, por ejemplo si yo pillo este juego con 15 años y mi hermano por ahí… me importaría un pimiento todo lo que no fuera picarnos hasta altas horas de la madrugada. Por lo tanto, y a falta de ver los futuros planes de Nintendo para el mismo, es un juegazo muy mal aprovechado, pero… esto puede cambiar con sus futuras actualizaciones, así que no queda más que estar atentos al porvenir de nuestros queridos personajes futboleros.

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