Análisis Maneater

Daniel Ureña

Daniel Ureña

Fundador y sufridor de Invisible Movement.

Hay veces que hay que tomarse un descanso. Liberar una isla de la ocupación mongola, tratar de vengar la muerte de nuestro padre,  probar una y otra vez a escapar del inframundo o ayudar a una vieja amiga con una célula terrorista medioambiental… Todas ellas son tareas estresantes y después de hacer una de ellas (o todas) que mejor premio podemos tener que el de disfrutar de unas vacaciones en el mar, tranquilos, relajados, recuperando fuerzas y claro… comiendo humanos sin parar.

Maneater es pura diversión. El título perfecto para desconectar, echar el rato, recuperar fuerzas y volver al tajo. Justamente el mismo rol que tenía para mí los Killing Floor, la saga más famosa de Tripwire Interactive que cambian de registro para traernos un título en el que encarnaremos a un tiburón con ansias de venganza.

De un shooter por oleadas pasamos a un shaRkPG (Shark + RPG), un título que pese a distar de ser un RPG como tal, tiene numerosos elementos para serlo más que otros nombres que ponen las tres letritas en grande y miran al horizonte con una pose desafiante. En Maneater controlaremos a un tiburón desde su (trágico) nacimiento y deberemos ir ascendiendo en la cadena alimenticia de la zona para convertirnos en el terror de los mares y, de paso, acometer nuestra venganza contra el asesino de nuestra madre.

La gente de Tripwire Interactive sabe hacer juegos sencillos y divertidos y Maneater no es una excepción. Con un mordisco, un golpe de cola y una esquiva han creado un sistema de combate eficiente y divertido en el que el único problema a veces será la cámara, sobre todo en los cambios entre estar o no en la superficie. El combate, como digo, es muy divertido y espectacular y, a veces, aunque no sea necesario, o podamos evitarlo, entraremos en la lucha contra otro tiburón o con una pobre tortuga que pasaba por allí. Ya solo por ver a nuestro protagonista en acción o ¡qué coño! para enseñarle a todo el mundo que somos los que mandan, entraremos al trapo a comer siluros, focas o peces martillo.

Desde pobres pececillos hasta temibles depredadores pasando, como no, por los deliciosos humanos, todo nos lo podremos llevar a la boca. Alimentarnos nos otorgará salud pero también nos servirá para ir ganando experiencia, subir de nivel e ir mutando nuestras habilidades. Mientras acabemos con la fauna marina no deberemos preocuparnos pero si tocamos a los humanos (lo más satisfactorio) la cosa cambia. A medida que asaltemos playas o diferentes localizaciones donde diferentes domingueros están disfrutando de las playas radioactivas, el terror aumentará y, claro está, llegarán los caza tiburones.

Los caza tiburones querrán acabar con nosotros y tendremos dos opciones o huir o acabar con ellos. Aquí entrarán en juego las embarcaciones enemigas, sus armas o explosivos y algunas cosillas más que tendremos que tener en cuenta para salir vivo de la carnicería y subir más nuestra infamia. A medida que acabemos con ellos llamaremos la atención de bosses en forma de caza recompensas de renombre que serán más duros de pelar pero que nos darán jugosas mutaciones para nuestro tiburoncillo.

Las mutaciones mejorarán nuestra propiedades asesinas, mejorando nuestro poderío ya sea contra otros depredadores, contra embarcaciones o siendo más ágiles. No es que haya muchas pero tampoco es que sean necesarias más. También nuestro aspecto cambiará y, en serio, hay algunas mutaciones que nos convertirán en monstruos marinos de pesadilla.

Toda esta epopeya tiburonil viene adornada con un humor negro que le sienta de fábula. Desde la propia puesta en escena que pretende representar el documental de la vida y hazañas de nuestro tiburón lamia hasta las diferentes bromas diseminadas por todo las diferentes zonas. Maneater no se toma en serio a sí mismo y es muy consciente de lo que es y de sus pretensiones y de ahí que sea un gustazo jugarlo de principio a fin. Su curva de dificultad está muy bien definida, así como la disposición de enemigos con más o menos nivel. Y si al principio sufriremos (y huiremos) contra los jodidos cocodrilos al final seremos capaces de hacerle frente al inmenso cachalote. El gore no podía faltar y realmente poder arrancarles piernas a los humanos sacará nuestra peor parte (o al menos la mía).

El cambio entre diferente zonas está muy bien medido e irán variando las localizaciones para que nunca nos aburramos y siempre busquemos nuevas zonas donde cazar. Eso sí, una pena que las misiones sean bastante repetitivas y nos limiten a matar X tipos de peces o zamparnos X humanos. También es cierto que a un tiburón poco más se le puede pedir pero sí que se echa de menos un poco más de variedad en ese asunto. Menos mal que nunca nos cansaremos de perseguir humanos por la playa o de saltar desde el mar a una piscina privada y liarla parda. Para los más completistas tendremos varios coleccionables que buscar y algunos carteles en situaciones poco accesibles que romper que nos obsequiarán con más opciones para nuestro depredador.

Si el juego ya de por sí es una delicia, la versión que hemos jugado es la de Xbox Series X. Al igual que la de PlayStation 5, cuenta con mejoras next gen. Eso significa que nuestro tiburón se moverá a 60 FPS en 4K y con Ray Tracing por lo que nuestra venganza no podría disfrutarse más. Pasear por el fondo marino, con los diferentes reflejos y trabajada iluminación, nos harán a veces estar deambulando por el océano sin ningún motivo aparente, únicamente por el gusto de hacerlo, en lugar de utilizar los viajes rápidos. Me quedo con las ganas de probar la aportación del DualSense de la consola de Sony porque se me hace la boca agua lo que puede hacer el R2 cuando estemos zarandeando a un cocodrilo.

Maneater es un trabajo muy bien hecho. Un juego que tiene un objetivo y lo cumple. Es original, divertido, da gusto jugarlo y cuenta con una duración muy bien ajustada que nos dejará tan satisfechos como si nos hubiéramos comido dos focas, una tortuga y una orca.

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