Análisis Luigi’s Mansion 3

2019 se acaba siendo un gran año para la industria del videojuego. En concreto, Nintendo nos ha traído títulos como Fire Emblem: Three Houses, Link’s Awakening, el reciente Pokémon Espada/Escudo, o el que hoy nos ocupa, Luigi’s Mansion 3, la tercera entrega del hermano de Mario nos llegaba como el plato fuerte nintendero del mes de octubre, pero ojo, que quizás sea el mejor título que la gran N ha lanzado en 2019.

En esta ocasión, y a diferencia de anteriores entregas de la saga, la acción no transcurre en una mansión, sino en un hotel. Luigi, Mario, Peach, Ectochucho y tres simpáticos Toads son invitados a unas fantásticas vacaciones de alto standing, pero una vez están instalados, en su primera noche, ocurre algo terrible y es que lo que parecía un hotel de lujo, es en realidad un hotel espeluznante, lleno de fantasmas. Luigi se levanta en plena noche, aterrorizado, con la única compañía de Ectochucho y una linterna, pero no tardará en descubrir que han sido engañados por la dueña del hotel, la fantasmagórica Hellen Gravely, cuyo plan no es otro que el de impresionar al liberado Rey Boo, por lo cual ha atrapado a todos los amigos de Luigi y los ha convertido en lienzos para decorar la habitación de su rey. Luigi, que consigue escapar, se pone manos a la obra, pese al terror, dispuesto a salvar a sus amigos, para lo cual contará con la ayuda de nuestro querido Profesor Fesor y de sus disparatados inventos, entre los cuales destacamos la gran novedad de esta entrega, Gomiluigi.

El uso de la luz es una maravilla

Siguiendo con la historia, nuestra misión será la de ir subiendo plantas del hotel para encontrar a nuestros amigos y sacarlos de sus respectivos cuadros, para lo cual tendremos que hacer uso de todo nuestro ingenio y de las herramientas que el juego nos ofrece. Tendremos la luz negra, que nos permite ver huellas, revelar objetos ocultos y por supuesto convertir objetos de algunos cuadros en reales, ya sean monedas o nuestros mismos amigos. También disponemos de la linterna, gracias a la cual podemos activar algunos interruptores y congelar fantasmas, para posteriormente atraparlos con nuestra Aspiradora, este objeto cuenta con tres usos, aspirar, expulsar aire y si hacemos ambas cosas a la vez, nos permite dar un pequeño salto. También podremos expulsar una ventosa, que si posteriormente es absorbida nos permite interactuar con múltiples objetos y también destrozarlos, ya sea para abrirnos paso o por simple obsesión destructiva. Por ultimo tenemos a Gomiluigi, que es un clon de nosotros mismos, pero con la particularidad de que puede atravesar rejas y rejillas, pero ojo con el agua, la cual nos derrite en un santiamén. Con todo esto sobre la mesa el título nos ofrece unos variadísimos escenarios para que los exploremos, resolviendo unos muy ingeniosos rompecabezas y enfrentándonos a hordas de fantasmas y a bastantes jefes finales, en concreto uno por planta y hay quince, por lo tanto se puede decir que tiene una duración bastante correcta que gira en torno a las 10 o 15 horas, según la torpeza de cada uno, o lo que quieras tirar de guías cuando te quedes atascado, lo cual os pasará seguro.

La progresión sería algo así: para acceder de una planta a otra necesitamos hacer uso del ascensor, pero ojo, a este le faltan casi todos los botones, por lo cual no podemos cambiar de planta, al menos claro, que encontremos el botón que nos hace falta para seguir avanzando, el cual por H o por B, siempre se encuentra en manos de un vil fantasma, al cual tendremos que vencer y arrebatárselo. Una vez hecho esto, y si tenemos suerte de que no aparezca el puto gato, podemos seguir avanzando hasta una nueva planta, a veces la siguiente y otras no. Lo maravilloso de todo esto, es que cada planta es un pequeño mundo, al más puro estilo de cualquier buen plataformas que se precie, nos harán ir desde un magnífico estudio de cine, hasta el mismo desierto de Egipto, pasando por plantas llenas de magia o sucias calderas semi inundadas. Cada jefe final es, como no podría ser de otra forma, acorde a la planta en la que se encuentra, como por ejemplo en el caso de la planta egipcia (una de mis favoritas) cuyo jefe final es la mismísima Cleopatra.

Los jefes finales son muy variados y algunos suponen un autentico desafío

Como he dicho antes, el juego nos incita a explorarlo todo, aspirando cada objeto, por pequeño que sea, de cada habitación, y haciéndonos dudar de cualquier cosa que veamos ligeramente extraña, para así conseguir sus coleccionables y un buen puñado de monedas. Los coleccionables son básicamente joyas, fantasmas Boos, y monedas. Las joyas se diferencian por plantas adquiriendo diferentes formas, como por ejemplo royos de película en la planta del cine o notas musicales en el teatro. Algunas son fáciles de conseguir y otras nos estrujarán el cerebro de manera extraordinaria, pero en cualquier caso el juego nunca nos hará la cochinada (en otros juegos es divertido) de escondernos los secretos, al contrario, los pone delante de nuestras narices para que pensemos “¿cómo cojones cojo esa joya de ahí?” y eso es algo que se agradece mucho en este Luigi. 

Los escenarios son altamente aspirables, cualquier objeto puede acabar dentro de nuestra aspiradora y los que se quedan atrancados son unas armas arrojadizas estupendas. El juego nos incita a aspirar todo, a ser curiosos y a reunir todas las monedas que podamos, con las cuales podemos comprar tres tipos de objetos, que son, huesos dorados, con los cuales nuestro Ectochucho nos dará un empujoncito devolviéndonos a la partida cuando nos quedemos sin corazones, también podremos comprar una especie de chivato, para saber más menos donde se encuentran los Boos (los cuales solo podemos encontrar prestando atención a la vibración de nuestro mando) y por ultimo otro chivato que nos dice en que habitaciones hay joyas. Tanto la tienda, como la galería o la torre de los desafíos (de la cual hablaremos ahora) se encuentran en el laboratorio del Profesor Fesor, al cual, a partir de cierto momento de la aventura, podremos ir cuando deseemos.

Las expresiones de auténtico terror de luigi son divertidísimas

Como he dicho anteriormente, Luigi’s Mansion 3 incluye un curioso modo multijugador, en el cual se podrá jugar con hasta ocho jugadores online y cuatro en modo local. Para acceder basta con visitar el laboratorio del Profesor Fesor y seleccionar el modo que deseamos, en nuestro caso jugamos al multijugador local, el cual incluye tres tipos de mini juegos, el primero se basa en atrapar fantasmas en un cementerio, se juega por equipos siendo 2 luigis, contra 2 gomiluigis, y el objetivo es sencillo, el equipo que consiga más puntos atrapando fantasmas gana. Otro modo es de conseguir monedas, igualmente por equipos, pero esta vez en una piscina, tendremos que reunir el máximo de monedas posible antes de que acabe el tiempo, pero ojo, si nuestro flotador se pincha perderemos todas las monedas acumuladas, generando un nerviosismo la mar de interesante en la parte final del mini juego. Por último hay otro modo en el que los dos equipos tienen que competir para conseguir, una vez más, el mayor número de puntos posible y para ello cada jugador debe colaborar con su compañero para cargar un cañón y posteriormente dispararle a unas dianas que giran continuamente, el equipo que consiga sumar más puntos haciendo dianas gana el mini juego. Además cabe destacar que en una futura actualización se añadirán más modos de juego, por lo cual si os gustan los party games, es un extra muy a tener en cuenta.

Cabe destacar lo bien hecho que está el juego, pero joder, bien hecho de una manera brillante, el titulo luce muy, muy, muy bien en nuestra Switch, tanto en modo portátil, como en modo TV, (el cual recomiendo encarecidamente para disfrutar del apartado artístico en todo su esplendor) el rendimiento es maravilloso, y hay momentos en los que es algo realmente meritorio, por ejemplo y una vez más en la parte de Egipto, la cual está llena de arena, una fina y preciosa arena que podemos aspirar granito a granito, siendo algo muy gustoso, de estas cosas que producen un placer sensorial,(exijo un juego de Luigi que se base única y exclusivamente en aspirar toneladas de arena). Si a la arena le sumamos los enemigos que aparecen, así como los objetos que se encuentran alrededor (aspirables por supuesto) se podría entender alguna pequeña bajada de frames, pues bien, esto no ocurre, el juego funciona perfectamente de principio a fin, demostrándonos que aunque algunas compañías necesiten parchear sus títulos mil y una vez, para dar un producto optimo, hay otras que hacen las cosas bien desde el principio.

El diseño de niveles está tan cuidado como el resto del juego

El apartado artístico brilla con luz propia. Luigi’s Mansion 3 sigue unas líneas muy bien definidas, en cuanto a iluminación, colores, texturas. Pero dentro de eso hay un mundo propio viviendo dentro de nuestro maquiavélico hotel, como he dicho antes las plantas son temáticas y claro cada una difiere de la anterior, pero aun así mantiene una unidad muy sólida y en ningún momento nos encontramos con la típica ubicación que parece estar hecha sin demasiado esmero. El título está muy cuidado hasta el más mínimo detalle siendo sino el mejor uno de los títulos con mejores gráficos del catálogo Switch, y ya no solo es como se ve sino cómo se siente. Más allá del notable rendimiento del que hablaba anteriormente cabe destacar lo agradable de mover a nuestro personaje, lo gustoso que es aspirar, como vibra el mando con el HD Rumble, el cual está muy bien implementado, las combinaciones de botones, que aunque al principio puede chocar un poco, con el tiempo experimentando e investigando alternativas conseguimos domar a la perfección, haciendo el control intuitivo y sobre todo cómodo, se nota que han pensado muy bien la arquitectura de los botones.

Para terminar y como experiencia personal, este Luigi ha sido un título que recordaré toda la vida, ya que ha sido el primer juego que he completado al 100 por 100 con mi hija, la cual tiene 5 años, y hasta ahora no había conseguido ir más allá del Disney Infinity o del Untitled Goose Game y es que Luigi’s Mansion 3 tiene un multijugador excelente para jugar con los más peques de la casa, resulta que si conectamos otro mando podemos hacer que nuestro compañero controle a Gomiluigi, y está muy bien pensado ya que nos ayudará a resolver puzles, abrir caminos, aspirar fantasmas, etc etc. Pero, sin duda ,lo mejor es que podrán familiarizarse y acostumbrarse a manipular todos los botones del mando con la tranquilidad de que son inmortales, ya que pueden perder los 25 puntos de vida tantas veces como quieran y volverán a aparecer, sin que a nosotros como Luigi se nos penalice, por lo tanto a día de hoy y después de haber probado muchísimos juegos para dos jugadores, creo que este es el mejor título para jugar con tus hijos/sobrinos y aunque en la segunda planta apenas sepan aspirar una rata del suelo, os aseguro que llegando al final nos pelearemos por ver quien atrapa más fantasmas. (Ejemplo real)

En resumen, Luigi’s Mansion 3 ha sido la sorpresa del año (al menos para mí) un juego completísimo, bien hecho como pocos, agradable en todos los sentidos, lleno de humor por todas partes, variado en su diseño y que encima tiene un multijugador muy competente. Uno de esos juegos que saben divertirte y que consiguen algo tan difícil como hacerte feliz durante el rato que dure la sesión. No puedo ponerle ni una falta (no, ni tan siquiera al gato). Muy recomendable.

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