Análisis Little Nightmares II

Montse MSillero

Montse MSillero

De cazadora de Pokemons a alma que vaga por el castillo de Drangleic, no hay experiencia a la que no se apunte.

Pesadillas… Esa pérdida de control y el estar atrapados en el mundo onírico genera una sensación de angustia y miedo que incluso al despertar se sigue teniendo. Es curioso como algo que no es real nos lo puede hacer pasar tan mal. Pero aún es peor si la pesadilla te acompaña al despertar. Sientes ese miedo porque como un fatum ineludible no hay escapatoria posible. Y esto es precisamente lo que nos traen, de nuevo, Tarsier Studios con Little Nightmares II.

Dejamos atrás la lejanía de Las Fauces para adentrarnos en la Ciudad Pálida donde viviremos situaciones más cotidianas para nosotros, con entornos como escuelas, hospitales y televisores antiguos por todos lados. Nos esperan plataformas, puzles y una atmósfera muy inquietante con una novedad, y es que esta vez tendremos ciertos enfrentamientos con las criaturas que esta entrega nos depara.

En esta ocasión controlamos a Mono, un niño que mantiene oculto su rostro bajo una bolsa de papel. Se despierta en medio de un bosque sin saber muy bien qué ha pasado pero con una extraña atracción hacia la Torre de Señales. Avanzamos y aunque no parece muy buena idea, hay algo que nos atrae hacia esa antena y sus emisiones.

Estas primeras escenas nos servirán para conocer los movimientos que Mono podrá realizar. Al igual que Six, en la primera parte, podremos correr, saltar, agarrar o empujar objetos e incluso cogerlos. Algo que nos será muy útil en esos enfrentamientos que antes os mencionaba. 

Pero ¿Y Six? La anterior protagonista aparecerá también aunque tendrá el papel de acompañante. El juego propone situaciones en las que necesitaremos la ayuda de Six pero lo hace de una manera muy lograda. No se ve como la típica IA que se queda parada si no le das indicaciones sino que tiene vida propia en el sentido que si ha de huir, lo hará. O incluso tomará ciertas iniciativas que nos darán pistas de cómo avanzar pero siempre manteniéndose en ese segundo plano y dejando a Mono ser el auténtico protagonista de la historia. Pero también aporta a la narrativa de la historia permitiendo crear un vinculo entre los dos personajes. Es bonito ver como en ICO, que podemos coger de la mano a Six. Lástima que sea algo que no sirva para nada.

Little Nightmares II está dividido en capítulos. Cada capítulo contará con escenarios diferenciados así como con nuevos enemigos e incluso con diferentes herramientas que podremos usar, permitiéndonos disfrutar de una experiencia distinta a la anterior. Si en una hemos de practicar más el sigilo quizá en otra nuestra linterna y su luz sean nuestros aliados para poder defendernos de las extrañas criaturas que acechan en las oscuras habitaciones.

Tarsier Studios saben hacértelo pasar mal sin generarte miedo como tal, sino jugando con esa sensación de sentirte pequeño e indefenso. Las situaciones de sigilo en las que deberemos avanzar de puntillas nos generarán una sensación de tensión y nerviosismo que solo cesará cuando hayamos logrado dejar atrás esa escena. Especialmente pasar a través de esos tétricos alumnos y sus pupitres.

Si algo despierta en nosotros este juego es la inquietud y mal rollo que genera. Sabes que algo va a pasar, sientes el peligro, y solo con saberlo tus músculos se tensan y te notas revisando cada sombra de oscuridad a la espera de ver algo de movimiento dispuesto a atacarte. Porque en el momento que te relajes, aparecerá y tendrás que correr para salvarte, aunque también sabes que eso no siempre será suficiente y morirás. Y lo harás muchas veces ya que, una vez más, abusan del ensayo y error. 

Y aquí es donde hago un parón obligado para hablar del que es su gran problema. El abuso del ensayo y error rompe la magia que proponen. Es en los momentos en los que no mueres, en los que la historia fluye de una manera natural, te mete de lleno en la historia que cuentan a través de esas increíbles y deformadas escenas. Pero en muchas ocasiones deberemos probar diferentes opciones hasta lograr avanzar. No se trata de puzles difíciles, son variados y sencillos, pero ese abuso provoca frustración e impotencia y lo peor de todo es que rompen esas escenas de acción. Si a esto le sumamos ciertos problemas de control que provocarán muertes tontas por no responder bien, o problemas de perspectiva que generarán fallos al saltar o al meternos en espacios para escapar de alguna criatura que nos persigue…la experiencia de juego se ve afectada en cierta manera. 

Pero no todo es sigilo. He mencionado que en esta nueva entrega nos proponen combates sencillos, en el que deberás agarrar algún objeto como tuberías o hachas y dar un golpe a tus enemigos. Y ojo porque aunque la mecánica per se es muy sencilla, deberás acertar el timing porque fallarlo significa tu muerte. Hacerlo un segundo antes o después provocará que no nos dé tiempo a recoger de nuevo el arma y para entonces el enemigo ya estará encima nuestro.

Sin embargo, donde de verdad quiero detenerme para aplaudir es en el sobresaliente apartado artístico. En Little Nightmares II, igual que en el primero, destacan de manera increíble la ambientación y el apartado visual. No hay voces, palabras ni textos por lo que la historia se cuenta y apoya a través de los escenarios, las criaturas y el ir atando las piezas poco a poco. Por eso es tan importante el buen trabajo de Tarsier Studios generando ese ambiente enfermizo y perturbador. Jugando de manera soberbia con las luces y sus sombras.

No nos olvidemos que nos sumergen en un mundo de pesadillas por lo que la experiencia de meternos en unos escenarios tan grandes para nosotros, decadentes y deformados; con esos personajes grotescos que parecen ser el resultado de sufrimiento y de absorber almas inocentes caídas en sus manos, no hacen más que aumentar esa sensación de inquietud y miedo. Y si decidimos explorar un poco más esos escenarios, encontraremos sombreros ocultos que permitirán cambiar el aspecto a Mono. Y es que vivir pesadillas es mejor si llevamos una cabeza de peluche ¿no?

Las historias de terror basadas en pesadillas abundan en libros, películas y videojuegos, es algo que de alguna manera nos atrae. Y Little Nightmares II se aprovecha de ello. A pesar de no sorprender por ser secuela (o precuela, depende como se mire), sabe como hacernos sentir que lo que nos rodea no son simples decorados, que esas criaturas que acechan en las sombras saben que estamos aquí y vendrán a por nosotros por mucho que queramos escapar, porque al empezar a jugar nuestro destino ha quedado marcado. Una pena que ese exceso de muertes rompan el ritmo de la historia, aunque no lo hacen tanto como para estropear la experiencia, pero sí como para quitarle la excelencia que alcanza en muchos momentos. Para quien se lo pregunte, no es necesario haber jugado al primer juego aunque es cierto que encontraremos algunas pistas que nos ayudarán a enlazar la historia completa que cuentan.

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