Análisis King’s Bounty II

Juan Cash

Juan Cash

Quimera: Dícese de un monstruo imaginario, que vomitaba llamas y tenía cabeza de León, vientre de cabra y cola de Dragón. O lo que es lo mismo, un ser creado mediante trozos de otros seres. Hoy nuestro juego me encaja perfectamente en esta descripción. Hoy viajamos al pasado, para traer a uno de los padres del género de fantasía medieval estratégica. Con esta secuela, abrazamos el reborn de King’s Bounty II.

Desde 1C Publishing lo han tenido claro desde el principio. Esta secuela iba a ser mucho más que eso. Para empezar el termino secuela no sería del todo correcto, pese a lucir un enorme “II” en portada. Hablamos de un reborn de esta franquicia, que miraba a la cara a Heroes of Might & Magic allá en los noventa. 

Para empezar la historia es totalmente nueva. El reino de Nostria se ve enfrentado a la plaga, una oscura magia capaz de destruir todo a su paso. Lo típico. Nosotros tendremos que poner fin a ello. Pero… ¿quién somos nosotros? Aquí podremos elegir entre tres personajes. El guerrero Aivar, la maga Katherine y la paladín Elisa. La elección no es tan determinante como puede parecer, ya que apenas si cambiará la historia, más allá de las circunstancias que abarcan a nuestro protagonista en el inicio de la aventura. Y con respecto a sus habilidades… por fortuna podremos ir mejorando a nuestro personaje a nuestro antojo, ya que pese a ser Aivar mi elección, no he tenido problema para aprender y realizar poderosos hechizos en batalla.

Para empezar, podríamos decir que King’s Bounty II está formado por dos grandes bloques: exploración y combate. La primera ha sufrido una fortísima renovación, abandonando la cámara isométrica para ofrecernos una tercera persona. Sí, muy rollo The Witcher o Assassin’s Creed. El combate sigue siendo estrategia por turnos, en el cual nuestro personaje pasará a ser comandante, sin llegar a luchar de forma directa en ningún momento. Algo bastante guay e insólito para mí. Algo así como ser Dalinar de Stormlight (Brandon Sanderson). 

El mundo de Nostria se nos presenta como un gran sandbox. Pero ojo, no es lo que parece. Los movimientos están realmente limitados, impidiéndonos acciones tan básicas como saltar. “Ves esa valla de 30 centimetros… no podrás atravesarla, aunque acabes de matar a dos dragones” Esto no es por capricho, ya que pese a ser un mundo abierto, el juego es bastante lineal en su desarrollo. Esto es debido a la dificultad.

El juego nos dejará claro cuál es o son, las misiones principales, pero al mismo tiempo, el mapa se llenará de iconos en forma de secundarias, siendo estas de vital importancia para mejorar nuestras tropas y ganar dinero. No podremos avanzar, por muy buen estratega que seas, sin superar la mayoría de secundarias. Por lo tanto, no solo estaremos limitados por los niveles del terreno, sino que además, serán las batallas en zonas estratégicas las que nos impidan el paso si no queremos perder a nuestras unidades y vernos en una difícil situación.

Esto quizá es lo que más me ha agotado del título. King’s Bounty II es un juego terriblemente encorsetado, donde no podremos farmear de ninguna manera y donde recursos tan básicos como el oro (que nos permite comprar unidades) es limitado. Por lo tanto, para avanzar tendremos que hacer un fuerte ejercicio de ensayo y error. La clásica de guardar partida antes del combate para cargar si vemos que la hemos liado. Aquí he echado en falta un poco más de información sobre qué camino elegir. Es decir, no me puedes dar un mundo abierto donde me castigas vilmente si me salgo del corral, obligándome a dar unos rodeos realmente molestos, a una velocidad de tortuga, la cual se hace insufrible cuando entramos en las ciudades o poblaciones, ya que nuestro caballo bajara su, ya de por si lento, ritmo.

Veo la intención del estudio en crear una experiencia más inmersiva al apostar por esta quimera de géneros. Pero lo cierto es que la exploración lastra sobremanera un combate excelente. Aquí por ejemplo los objetos que encontremos, que serán muchos, no servirán para nada en su mayoría, más allá de venderlos como basura por unas monedas. Explorarás para realizar tareas secundarias (generalmente combates) y para vender basura.

Dejando el combate para el final, ya que es motivo más que de sobra para elevar este juego a la cima del género, quiero hablaros de su narrativa, de cómo el mundo cambia según nuestras decisiones. Me ha gustado, bastante, como se desarrolla nuestro personaje. Aquí tendremos incontables diálogos, pero en ninguno de ellos tendremos que elegir entre varias líneas de texto. La fórmula Bethesda está muy bien, pero lo cierto es que se agradecen nuevas propuestas. En King’s Bounty II serán nuestras acciones las que, no solo forjen a nuestro héroe, sino que además cambien el mundo que nos rodea. Por ejemplo, será realmente frecuente tener que elegir cómo resolver una misión, ya sea principal o secundaria. Todo ello siempre bajo cuatro ideales, de los cuales hay dos que se enfrentan. Por ejemplo, tenemos orden vs anarquía y poder vs astucia. Un ejemplo que recuerdo es cuando descubrí un traidor en las tropas del rey, podríamos escoger si entregarlo para su ejecución (orden) o si aceptar un soborno y dejarlo marchar (anarquía) esto, por supuesto tuvo su (anecdótica) consecuencia en el futuro.

Pero los ideales del juego van más allá de la toma de decisiones. Nuestro árbol de habilidades se divide, de nuevo, en los cuatro ideales, y nuestras tropas, siempre estarán marcadas por uno de ellos. Provocando problemillas de convivencia si mezclamos por ejemplo arqueros del orden con necrófagos anárquicos. Esto bajará la moral y se traducirá en problemas en batalla, que es precisamente donde no queremos líos. Por lo tanto hay que ser cauto a la hora de mezclar a nuestras unidades, siendo una apuesta segura crear diferentes ejércitos basados en un solo ideal. 

Como ya adelantaba, el combate me ha encantado. No solo eso, sino que me ha fascinado. Ha sido como volver a descubrir Fire Emblem varios años después. Sí, palabras mayores. El combate se desarrollará por turnos, en un tablero de casillas hexagonales donde cada unidad tendrá varias acciones por turno, ya sean habilidades, ataque o movimiento. El terreno será otro punto a tener en cuenta, tanto como a nuestro enemigo. Contaremos con estructuras, que nos harán de cobertura, así como desniveles y complejidades en el movimiento. Tendrás que aprender a leer el terreno para conseguir toda la ventaja posible de cara al combate, como además elegir sabiamente el equipo que quieras llevar. Por ejemplo, en zonas con muchos desniveles, nunca estará de más contar con unidades voladoras, ya sean águilas gigantes o dragones. 

Las unidades son una pasada. Hay muchísimos tipos muy diferentes entre sí, cada uno con sus fortalezas y debilidades, con distintos rangos de ataque y por supuesto únicas. Tendremos desde los ya citados dragones, hasta muertos vivientes, pasando por humanos, elementales, trolls, lobos, osos… una auténtica locura. Todos ellos podremos comprarlos a los distintos vendedores, aunque eso sí, dependiendo de nuestras decisiones así como de las distintas tareas secundarias, desbloquearemos mejores unidades en algunos ideales. No esperéis poder comprar un dragón a las primeras de cambio.

Nuestras tropas podrán subir hasta un total de tres niveles, y siempre y cuando sobreviva al menos un miembro del batallón, podremos reponerlos (a cambio de oro) al finalizar el encuentro. Lo jodido es cuando destruyen una unidad por completo, ya que esta desaparece y tocará pasar por caja para reclutar a nuevos miembros desde el nivel 0. Una autentica putada que al mismo tiempo nos genera ese nerviosismo tan maravilloso que ya disfrutamos en juegos como XCOM (José Luis D.E.P)

Ya os decía que nuestro personaje no interviene de forma directa en la batalla, más allá de dar las ordenes. Lo cual no es del todo cierto. Aquí no solo tendremos oro como moneda, ya que también haremos acopio de maná, gracias a la cual (y con los conocimientos necesarios) podremos memorizar los conjuros que encontremos en papel, pudiendo realizarlos cuando queramos en los combates. Habrá algunos más sencillos de aprender y otros que nos exigirán ser auténticos hechiceros. Los pergaminos que no podamos memorizar podremos utilizarlos en batalla consumiéndolos. Ya sean encontrados o comprados lo mejor será aprenderlos, creando así nuestras páginas del libro y pudiendo no solo embrutecer nuestras tropas sino sobre todo mermar al enemigo. Ya sea debilitando sus defensas, envenenándolos y calcinándolos. 

Las batallas en este King’s Bounty II superan la centena y además consiguen que cada una se sienta única, debido entre otras cosas a los muy variados grupos de enemigos. Desde la plaga, hasta bandidos o fieras, no muertos o poderosísimos hechiceros. Una auténtica maravilla, que me hace pensar… Teniendo un combate tan esplendido ¿de verdad era necesaria la exploración? Es decir, no hubiera sido mejor un sistema de diálogos y una interfaz de mercado, sí, de nuevo me vienen a la mente juegos como  Fire Emblem: Awakening. Con esto no quiero decir que haya sufrido sobre manera la exploración, simplemente quiero destacar, que está varios niveles por debajo de la calidad del combate.

También, puestos a pedir, no hubiera estado nada mal contar con versiones de next gen. He disfrutado el título en Series X, ejecutando la versión de One. Y, sin verse mal, ni mucho menos, comparándolo con la versión de PC se podría decir que las diferencias son más que notables. Con problemas de texturas así como de distancia de dibujado en consolas, lo cual me parece ridículo, teniendo la nueva generación con algún centímetro de polvo, a la espera de títulos que aprovechen su potencial.

Dicho eso, el juego es bastante bonito, la recreación del mundo de Nostria está bien ejecutada, con unos personajes moderadamente genéricos en cuanto a protagonismo, pero con unos modelos de equipo así como de unidades bastante pulidos. El apartado artístico que lucen las criaturas es magnífico, las cartas que los presentan captan a la perfección la esencia de los soldados, desde los espeluznantes zombis hasta los sombríos enanos de batalla. Las animaciones son muy pintonas y nos quedaremos embobados viendo como nuestras tropas machacan al enemigo. Tampoco luce nada mal su apartado sonoro, con unas canciones muy típicas e inmersivas, sacada del manual de amenizar partidas de rol. Pero, sobre todo, podría destacar los sonidos de batalla, que son extraordinarios, el choque de espadas, el impacto de los proyectiles sobre los cuerpos enemigos, así como las bocanadas de fuego del dragón calcinando todo a su paso, son un gustazo para el odio.

King’s Bounty II es un juego largo, profundo y desafiante donde tendremos que aprender a gestionar nuestro ejército, para superar un sinfín de escaramuzas. Esto no solo nos lleva al terreno, sino también a forjar nuestro héroe, basándonos en nuestro ideal para crear una comunión plena con nuestras tropas y sacarles el máximo partido de cara a la inevitable batalla final. Sin duda King’s Bounty II gustará a todo aquel que haya disfrutado del género, con juegos como Fire Emblem, Heroes of Might & Magic e incluso XCOM.  

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