Análisis Kingdoms of Amalur: Re-Reckoning

Quizá fue por casualidad o por andar por otros lugares allá por 2012, pero el tema es que por h o por b no sabía de la existencia de este Kingdoms of Amalur: Reckoning. Lo cual, ahora, habiendo completado su versión remastered, me parece un auténtico sacrilegio.

Esto no lo digo a la ligera, ya que soy amante del genero RPG, muy presente en este título. Y, además, por gracia de nombres propios tales como R.A Salvatore, escritor americano de éxito con novelas como la trilogía de El valle del viento helado, Todd McFarlane, creador de Spawn (y coleccionista de pelotas de Beisbol históricas) y, por último, pero no por ello menos importante, Ken Rolston, diseñador principal de The Elder Scrolls IV: Oblivion. Los tres forman una suerte de Dream Team que da vida a este ambicioso título, en su día desarrollado por Big Huge Games y 38 Studios y hoy devuelto a la vida de forma algo re redundante como Re-Reckoning, por parte de THQ Nordic, los cuales compraron los derechos allá por 2018.

Kingdoms of Amalur: Reckoning

Ahora bien, pasamos a lo serio. Este juego nos presenta una historia original. Una historia de fantasía medieval oscura donde dos facciones luchan en una cruel guerra. Una guerra que parece que se resolverá pronto, ya que una de ellas, los Fae, tienen un peculiar don, son imortales, lo cual deja en muy mal lugar a sus desafortunados contendientes, que es la facción formada por humanos, gnomos y elfos.

En este universo, también hay personajes que tiene el peculiar don de ver el futuro, y se hacen llamar Tejedores del destino. Son personajes de capa caída, ya que lo que ven no augura nada bueno, pero la cosa da un giro de noventa grados cuando nuestro personaje entra en acción.

Como todo buen RPG que se precie, Kingdoms of Amalur da comienzo con un creador de personajes. Nada del otro mundo, quizá algo mejor si hacemos un ejercicio de empatía allá con el 2012. Una vez creado, hombre o mujer, humano o elfo, tocará comenzar nuestra aventura. Lo haremos renaciendo, al más puro estilo de los Fae, dejando patidifusos a todo con el que nos encontramos, no por casualidad, ni por capricho, ya que somos una especie de rata de laboratorio con bastante fortuna. Pero, sin ir más lejos y al poco de empezar, nos daremos cuenta de la grandeza de nuestro personaje cuando nos cruzamos con un tejedor del destino, el cual queda asombrado al no ser capaz de vislumbrar nuestra suerte. Es decir, somos los dueños de nuestro destino, y por lo tanto, quizá también lo seamos del destino de la guerra.

Kingdoms of Amalur: Reckoning

Como veis, hablamos de una historia épica que sigue el estilo narrativo de El viaje del héroe. Un héroe (o heroína) que debe completar arduas tareas para alcanzar la grandeza, y es lo que cabe esperar. Si bien es cierto que encontraremos misiones algo más profundas, algunas que tratan temas como el racismo o la desigualdad social, lo cierto es que en su grueso iremos de aquí a allá completando encargos de poderosos, haciendo fuertes aliados y quebrando la cabeza al antagonista Gadflow.

Sin ser mediocre, lo cierto es que en pleno 2020, con títulos que exploran narrativas más “elaboradas”, la historia puede parecer un poco genérica o incluso del montón. En definitiva, sin ser la hostia tampoco podemos decir que sea mala y sí que cabe destacar ese universo único que crea el juego, con reinvenciones de razas míticas como los Elfos o los Gnomos. 

Donde Kingdoms of Amalur sí destaca es en su excelente combate. Para mí lo mejor con diferencia. Para empezar, decir que podemos especializarnos en diferentes tipos de armas, que se dividen en tres grandes grupos, entre los cuales podremos dividir nuestros puntos de experiencia como se nos antoje (aunque recomiendo centrarse en una de las ramas); En primer lugar eligiendo maestrías como por ejemplo sigilo, forja o persuasión. Después mejorando las citadas ramas, pudiendo ser poderosos hechiceros que utilicemos báculos, sigilosos asesinos armados con arcos y dagas dobles o, mi favorito, fuertes guerreros armados con espadas, espadones o mazas. Lo divertido es que no te limitan a una sola especialidad. En mi caso, pese a tener un personaje totalmente guerrero en cuanto a reparto de puntos, utilizo como arma principal espadas largas o mandobles y como secundaria un par de chakras de fuego, ideales para medias distancias.

El desarrollo del combate es alucinante. Mezcla a la perfección el género RPG (con sus numeritos) y el hack & slash, resultando una suerte de God of War (clásico) en un universo de fantasía. De cine. De hecho, me pregunto, como a día de hoy no tenemos más títulos que mezclen estos dos géneros, ya que el resultado es francamente satisfactorio.

Una vez llegamos a niveles altos y mezclamos uso de habilidades con golpes a melee el juego adquiere una nueva capa que hará las delicias de los machaca botones. Cuando una horda de enemigos nos acorrale y comencemos a repartir espadazos, chispas y fuego, el juego se convierte en una oda a la violencia desmedida. Esto resulta de nuevo una autentica gozada, que nos despertará el interés por explorar cada parte de los reinos, no por sus mejorables misiones secundarias (muy muy de recadero), sino por reventar a cada bichejo que se nos cruce por el camino y, si de paso cae un equipo guapo, bienvenido sea.

Kingdoms of Amalur: Reckoning

La exploración es otra cosa a comentar. Nos encontramos con un mundo abierto cuya barrera no es otra sino los seres que habitan en cada zona. Que pese a no tener un numerito que nos indique su nivel, sí que nos harán pedazos si nos pasamos de listos y decidimos explorar por nuestra cuenta. Ahora bien, no esperéis inmensas llanuras ni una exploración “libre” a lo Breath of the Wild, más bien tenemos un juego “pasillero”, que nos marca perfectamente el camino a seguir en cada caso. De nuevo, esto no es bueno ni malo, ya que generalmente dar algún rodeo se suele agradecer con piezas de equipo, que si no son de nuestro agrado, podremos convertir en oro (que siempre va bien), ya que si no queremos ir recolectando plantas para hacer pociones, deberemos comprarlas y creedme, no son baratas.

Como buen juego de rol Kingdoms of Amalur: Reckoning tiene todos los ingredientes: alquimia, herrería, toma de decisiones, capacidad para robar (con sus evidentes consecuencias) la posibilidad de tener nuestra propia casa (aunque es poco más que anecdótico) y en definitiva, miles de cosas que hacer para estar en Amalur durante un centenar de horas.

Kingdoms of Amalur: Reckoning

Dicho esto, tenemos como resultado un muy buen juego de rol. En su mayor parte bastante accesible, mérito de un combate accesible, fácil de jugar y difícil de dominar pero más que suficiente para ver los títulos finales sin demasiado problema, pese a una pequeña queja, y es que en la parte final del juego, en el último reino, la curva de dificultad pega un giro considerable, obligándote a grindear por ahí, completando odiosas misiones secundarias, en las cuales terminaremos omitiendo el texto y pasando directamente a la acción.

Su apartado artístico me fascina. Sus colores, su tristeza y belleza perfectamente repartidas, con escenarios coloridos y otros crueles y oscuros. Me recuerda tanto en escenarios como en personajes a Fable e incluso en un día positivo a World of Warcraft. Además, esta genial atmósfera está acompañada por una excelente banda sonora donde impera el viento y la percusión, creando paisajes sonoros llenos de armonía y de conflicto llegado el momento. También ayuda a re redisfrutar (vale… ya paro) de este juego, no solo su arte, bastante atemporal, sino un rendimiento del diez, al menos en PlayStation 4 Pro, donde lo único que afea el producto es la reiteración de pantallas de carga, no demasiado largas, pero si demasiado frecuentes.

En mi humilde opinión nos encontramos con un auténtico juegazo, que si bien comete errores típicos de su edad (ser un juego de 2012) es perfectamente disfrutable a día de hoy, como no podría ser de otra forma cuando hablamos de un juego que parece ser la mezcla de The Elder Scrolls con God of War. Además ahora con una versión definitiva* que nos permite descubrir o volver a Amalur para pasarlo en grande. Muy recomendable si te gustó en su día, aún más si nunca has jugado.

*Esta edición de Kingdoms of Amalur incluye sus dos expansiones: La leyenda de Kel el Muerto y Dientes de Naros; cada una con una nueva zona de exploración.

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