Análisis Killzone Shadow Fall

El último trabajo de Guerrilla Games, primero para la nueva consola de Sony, tenía una misión bien sencilla: convencer a los usuarios de que Playstation 4 era la consola que querían tener.

 La primera vez que pudimos ver el juego fue en aquella famosa presentación de Sony en la que, por no enseñar, no enseñaron ni la consola. Sin duda, el nuevo Killzone fue lo mejor del evento y nos dejó a todos acariciando la next gen (con el permiso de Wii U). Aquel ataque sorpresa helghast en Vekta entraba muy bien por los ojos y dejó a todo el mundo con ganas de más.

Killzone Shadow Fall

La saga Killzone siempre me ha generado mucha simpatía y tener ya de salida un capítulo más del eterno conflicto entre los helghast y la ISA era una gran noticia, sobre todo teniendo en cuenta el escaso catálogo de salida de PS4. Por otra parte, todos sabemos lo que puede ocurrir con los juegos de lanzamiento: simples fuegos artificiales.

Shadow Fall es un first person shooter (FPS) que funciona como continuación directa de Killzone 3 y narra las tiranteces del pueblo refugiado helghast en Vekta, hogar de la ISA. Después de que Helghan quedase hecho trizas tras varios enfrentamientos entre los locales y la ISA, no hay nada mejor que dar cobijo a un pueblo resentido en tu propia casa. Así luego pasa lo que pasa. En mitad del drama, tenemos a Lucas Kellan, nuestro protagonista, que terminará convirtiéndose en un Shadow Marshall, algo así como el servicio secreto de la ISA, que intentará por todos los medios evitar que la situación llegue a un punto de no retorno.

Killzone Shadow Fall

Este Killzone se podría decir que funciona y, en general, satisfará al jugador no demasiado exigente. Estamos ante un FPS justito, que su mayor novedad es poder controlar un dron, llamado OWL, capaz de, entre otras cosas, atacar a nuestros enemigos o generarnos un escudo protector.  Pese a que en ocasiones su uso sea obligatorio por exigencias del guion, no tendremos demasiados apuros en avanzar en la historia obviando a nuestro pequeño amigo. Eso sí, su buen uso nos garantiza un pequeño plus en nuestras refriegas. Fuera del OWL, pocas novedades jugables a destacar encontramos. Nuestra arma principal será un rifle automático, que se puede reconvertir a una especie de rifle francotirador. Debido a una desconocida razón, únicamente podremos cambiar nuestra arma secundaria, por lo que la mayor parte del tiempo estaremos disparando con nuestro LSR44. Como secundarías podremos ir escogiendo lo que más nos apetezca, desde escopetas o rifles semi automáticos hasta poderosos lanza cohetes, que darán un poco más de vidilla a nuestras carnicerías. También contaremos con nuestros letales ataques cuerpo a cuerpo, así como la posibilidad de ejecutar a un enemigo y lanzar un puñal a otro cercano.

Pese a no contar con tremendas novedades, los combates siguen siendo frenéticos y tan divertidos como en las anteriores entregas. La IA enemiga está a la altura y nos puede poner contra las cuerdas como vayamos de cara. En Killzone se estila la cobertura, buscar el desgaste enemigo y tener un ojo en la nuca para evitar posibles asaltos por el flanco. Para facilitarnos las cosas, podremos recoger paquetes de adrenalina que podrá usar nuestro OWL para revivirnos en caso de desgracia, también podremos usarlos como medida de prevención para recuperar vida y activar, durante un breve período de tiempo, un modo a cámara lenta que nos permitirá despachar enemigos con mayor facilidad.

Killzone Shadow Fall

Si en su jugabilidad, Killzone no aporta nada realmente fresco, aunque insisto en que no por ello deja de ser divertida y gratificante,  su historia tampoco es digna de destacar. Guerrilla introduce buenos elementos, en parte gracias a contar con un trasfondo de una serie de juegos, que no sabe desarrollar y por lo tanto  desaprovecha totalmente. El argumento acaba siendo un batiburrillo de situaciones que, peligrosamente, prefieren despertar  la sorpresa fácil del jugador, en lugar de elaborar una historia más profunda, con situaciones, personajes y giros coherentes. Aunque las historias de Killzone nunca han sido su punto fuerte, siempre se habían mantenido más o menos coherentes en su planteamiento. Por ejemplo, Killzone Mercenaries, que salió hace poquito para Playstation Vita, contaba con un argumento bien sencillo y más humilde, que se veía correspondido con las acciones del jugador.

Si la última entrega de Killzone destaca por algo es por su estupendo apartado técnico. La fuerza de una recién nacida Playstation 4 se nota. Nuestros paseos por Vekta City nos dejarán embobados y enfatizarán todavía más el buen sabor de nuestras refriegas. Apoyados por unos logrados efectos como el fuego, las diferentes explosiones o la iluminación en el mapeado, nuestra inmersión en las diferentes localizaciones está asegurada. El apartado sonoro no sale tan bien parado, acompaña a la acción y gracias; un poco lejos de las anteriores bandas sonoras de la saga.

Killzone Shadow Fall

Killzone no sería un FPS moderno si no incluyese los coleccionables. Durante la campaña, que no nos durará más de 10 horas, podremos conseguir audiologs, diferentes documentos y páginas de comic. Todo ello mejorará nuestra experiencia de juego, ampliando el contexto de la historia y deleitando a los fans del universo Killzone, sobre todo con los comics.

Fuera del modo campaña, Shadow Fall cuenta con un gran modo multijugador, marca de la casa. La gran capacidad de personalización de sus partidas y lo dinámicas que pueden llegar a ser, convierten a Killzone en una alternativa más que válida a los poderosos y popylares Call of Duty y Battlefield, y ahora también Titanfall. Sin lugar a dudas, el multiplayer de Killzone es muy bueno y adictivo y cuenta con un balanceo de armas y clases que ya les gustarían a otros shooters más populares. El sistema de progresión también es muy interesante, ya que abandona la clásica subida por niveles mediante  experiencia, por la cumplimentación de innumerables desafíos (X muertes con tal arma, X enemigos eliminados de tal forma, etc.) que nos irán desbloqueando nuevas mejoras en función del tipo de desafíos que realicemos.

Killzone Shadow Fall

Su modo multijugador ha salvado del artificio barato a un producto que, con más tiempo y preparación, podría haber sido un gran juego. Killzone Shadow Fall es correcto en todos los demás aspectos, aunque correcto en una saga como Killzone sea sinónimo de decepción. Su historia no convence y su jugabilidad no aporta novedades suficientes para justificarla. Su potente aspecto técnico ayuda a que pase mejor por la garganta y lo disfrutaremos todavía más en las horas y horas que merece que pasemos en sus lobbys multijugador. Esperemos que la siguiente iteración de Killzone en PS4 obtenga un mayor grado de madurez en todos sus aspectos y mantenga el gran nivel de su multijugador.

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