Análisis Katana Zero

Te disparan, das una voltereta para esquivarlo y de un espadazo le cortas la cabeza a tu enemigo, pero delante de ti otro policía vuelve a dispararte. No pasa nada, tienes tiempo para devolverle la bala de otro espadazo y muere ante tus ojos, aun así, detrás de ti, aparece otro enemigo para darte el golpe final y matarte. ¿Y ahora? Sigue el juego, rebobina, ya lo sabes todo, ahora solo tienes que volver a intentarlo. 

En Katana ZERO controlamos a un samurái capaz de controlar el tiempo. Es un videojuego tipo hack and slash de acción muy frenético en el que con un solo espadazo puedes derrotar a la mayoría de enemigos (algunos enemigos te devuelven el golpe, así que los noquearás y podrás matarlos con un segundo espadazo). También los elementos que encuentres en el escenario juegan a tu favor o en tu contra: rayos laser que tendrás que atravesar o usar para calcinar a tus enemigos; botellas, botes, cuchillos o cócteles molotov (entre otras cosas) que podrás lanzar a esos policías que van detrás de ti o incluso algún mecanismo de bomba lapa de control remoto con la que podrás explotar a un enemigo mientras se incendian los barriles de gasolina a su alrededor y todo se convierte en un caos.

Entre todo este caos, el mundo que rodea a Zero, nuestro protagonista, puede parar durante algunos segundos. Y es que este curioso samurái con katana puede ralentizar el tiempo durante unos segundos y prever lo que va a pasar a su alrededor para actuar. ¿No te da tiempo a ver las balas de los enemigos? Pues deja que Zero use su poder para ver esa bala acercándose poco a poco a él y así poder devolvérsela a tu enemigo. Además, también tiene una voltereta con la que esquivar esas balas o los golpes que le acechan en cada instante. Con estas dos habilidades y los objetos que antes he mencionado, el gameplay de Katana ZERO se vuelve dinámico, frenético y muy divertido.

Aun así puede que te maten, pero los poderes de Zero hacen que vuelva al inicio de una pantalla y puedas intentarlo de nuevo. En pocas palabras: eres inmortal. Pero todo esto supondrá en la mente de Zero un desafío difícil de gestionar. Y es que si en algo sorprende un videojuego tan ligado al gameplay es en su particular historia. 

No sabemos mucho de nuestro personaje. Es un samurái que en la guerra perdió su memoria. Ahora trabaja para su psicólogo, que le manda matar a algunas personas a cambio de su medicina. Zero tiene muchos problemas y necesita esa medicina pero ¿de qué se trata? ¿qué le están pinchando a Zero en vena? ¿por qué le ordenan matar a esas personas y quiénes son?

La historia de Katana ZERO te envuelve con esas preguntas y te presenta un puzle que va resolviéndose en cada nuevo nivel. Además, es bastante interactiva. Puedes decidir qué contar y cómo a tu psicólogo o qué responder a tus enemigos. Esa interactividad aporta frescura a un guion ya de por sí maravilloso. La atmósfera que rodea el videojuego complementa perfectamente con un personaje desquiciado, roto, que no se conoce a sí mismo y mata en busca de respuestas.

El estilo gráfico old school con un pixel art de infarto te mete de lleno en un mundo lluvioso, oscuro y triste. De repente, te ves en medio de bases enemigas llenas de tecnología desconocida y de enemigos que te acechan cada instante. Su música electrónica te acompaña en las fases con la katana, incrementando la sensación de frenesí, mientras que en las fases de historia todo se adorna con un violín y un piano de forma excelente, con una armonía sosegada y limpia. Estos elementos aportan esa personalidad imprescindible en un videojuego que quiere contarte tantas cosas, sin que la acción pese sobre la historia, ni viceversa. 

Sin darte cuenta, te parece absolutamente normal que, tras matar a decenas de personas, Zero llegue a su casa y hable con una niña que vive en su bloque de pisos. Es completamente natural que vaya al psicólogo, que necesite tomar té de hierbas antes de dormir, que vea la televisión en las noches de soledad. Todo lo que envuelve a Katana ZERO está hecho con un mimo y una sabiduría exquisitos. El mundo que rodea a Zero tiene su propia historia y puedes llegar a comprender su funcionamiento a través de un lore que, al contrario que en otros videojuegos, no te esquiva. Las noticias de la televisión te dan mucha información de lo que está pasando ahí fuera mientras tú haces misiones y matas a quien te ordenan y vives arrinconado entre tus pesadillas y tu memoria.

Esta unión de elementos baila en una coreografía bien dirigida. Con una jugabilidad complicada, pero no difícil. Su duración es corta, unas 3 horas y media que, sin embargo, te dejarán con un buen sabor de boca. Es cierto que no potencia su rejugabilidad, pues sus elementos son los que son, pero me parece un buen juego para pasártelo una vez y si quieres más, siempre puedes tener más aunque no haya novedades. Pero su esencia reside en ir resolviendo esa historia e ir superando esos niveles que cada vez tienen más enemigos. 

Recomiendo Katana ZERO si quieres un videojuego rápido y sincero. Si quieres experimentar una de esas historias memorables, este es tu título. Te dará frenesí y profundidad, todo en uno. Creo que eso se merece que le des una oportunidad, que disfrutes un par de horas, cojas el mando y te sumerjas en ese mundo aciago y desconocido para conocerlo desde sus raíces.

Leave a Comment

Required fields are marked *.