Análisis Immortals Fenyx Rising

Juan Cash

Juan Cash

Seguimos en el mes de la mitología griega. Si hace unas semanas os traíamos el análisis de Hades, hoy poco cambiamos de tema, al menos en lo que se refiere a la ambientación. De nuevo nos toca visitar esa rica mitología, para esta vez, verla como nunca antes, en una obra cargada de humor y exploración, que como ya sabréis, bebe fuertemente de la obra de Nintendo, The Legend of Zelda Breath of the Wild.

Comparar la última aventura de Link con Immortals Fenyx Rising es una lacra que debe asumir el juego de Ubisoft, ya que el parecido en lo jugable es más que evidente. Pero habría que ser muy membrillo para detenerse ahí y más aún para no ver que, detrás de esa “inspiración”, se encuentra un juego realmente bueno. Al lio.

Esta es la historia de Fenyx, un humilde cuentacuentos (chico o chica a elección del jugador) que, por fortuna, salva su vida de un terrible accidente marítimo, para descubrir, con horror, que sus compañeros e incluso su heroico hermano, han quedado convertidos en piedra. Fenyx deberá sobreponerse a mil desafíos para conseguir salvar a sus compañeros. Para lo cual y siguiendo una profecía, tendrá que pedir ayuda a los dioses del Olimpo, los cuales se encuentran en grave peligro. Debido al apocalípsis que está llevando a cabo el peor de los titanes, Tifón, el antagonista de esta historia, que solo desea ver el monte Olimpo arder.

Estos relatos no solo los viviremos en primera persona, sino que además lidiaremos con los constantes comentarios de Prometeo y Zeus, el cual acude en la ayuda del “Ladrón del fuego” para saber cómo se resolverá el problema de Tifón. Prometeo comenzará a narrar nuestra historia al Dios del trueno, cosa que sucede a medida que avanzamos y cuando llegamos a ciertos lugares. Esto aporta un toque de humor extraordinario, ya que constantemente iremos descubriendo relatos de la mitología griega, que en su mayoría dejan en mal lugar a Zeus, el cual se excusa de mil y una manera, del palo de “pude salvarlo pero ese día estaba de resaca” ofreciendo así una imagen insólita de estos poderosos dioses; una versión más humana y cercana que nos lleva a un humor muy presente durante toda la aventura, el cual hará reír al más serio de los jugadores.

Creo que este es el punto más fuerte del juego, lo que podríamos llamar su tono. Por fin vemos (después de mucho tiempo) a esa Ubisoft gamberra que tanto nos gusta. Alejándose de la seriedad e incluso de la política que tan presente está en las últimas creaciones de la compañía francesa. Quizá lo único criticable en este apartado sea el uso excesivo de los planos humorísticos en las cinemáticas, con demasiados zoom y movimientos bruscos para resaltar expresiones que no son nada del otro mundo. Pero bueno ponerse serio aquí sería ser demasiado tiquismiquis. 

Otro gran pilar de Immortal Fenyx es su exploración. Aquí sí me voy a poner serio. Contamos con un mapa muchísimo más concentrado que lo visto en títulos como Assassin’s Creed Valhalla u Odyssey y eso son buenas noticias. Recorrerlo será todo un placer, debido a los constantes desafíos que nos iremos encontrando, ya sea en forma de combates o rompecabezas. La fórmula funciona como un reloj suizo y las horas pasaran volando una vez encendamos la consola, siendo fácilmente uno de los mundo abiertos más divertidos de los últimos años. Si bien al principio todo nos parecerá costoso y algo lento, en cuestión de horas habremos mejorado lo suficiente a nuestro personaje como para disfrutar plenamente de los bellos paisajes que encontraremos.

El único problema que puedo citar aquí es el miedo de Ubisoft. Parce que el juego lleva un corsé que le impide soltarse y ofrecer una exploración “más libre”. Es decir, lo primero que haremos al llegar a una nueva zona es escalar una estatua que descubrirá el mapa completo, eliminando la niebla. Una vez hecho esto deberemos pulsar R3 para entrar en una suerte de modo “visión de explorador” algo así como si cogemos un catalejo, con el cual y mediante la vibración del mando, podremos marcar todos y cada uno de los coleccionables que hay en el mapa, lo cual creas o no, resta muchísimo a la exploración, haciéndonos ir de A a B sin ni siquiera mirar el paisaje y simplemente mirando el mapa. Immortals no necesita de esta ayuda tan explícita, ya que solo observando con la vista normal, debería ser (y lo es) más que suficiente para ir completando el mapa. Una pena con fácil solución, subir a la atalaya y no marcar nada.

Algo que me ha encantado es su combate: sencillo, sutil y en continua evolución. Hace una mezcla de lo visto en Assassin’s Creed Odyssey con el estilo Zelda, imitando varios movimientos del segundo, como esa ralentización del tiempo cuando apuntamos con el arco en el aire y reciclando del primero otras mecánicas como la flecha guiada. Pero a mí el resultado me funciona a las mil maravillas. El combate me hace sentir algo así como lo visto en los hack’n slash, ya que a medida que avanzamos y vamos mejorando habilidades y aprendiendo combos, será todo un gustazo ver como sube el contador, incrementando así la contundencia de nuestros golpes y acabando con enemigos poderosos en cuestión de segundos. Durante la aventura podremos recoger unas monedas resolviendo puzles y desafíos, monedas que posteriormente podremos gastar en mejorar equis habilidades, por lo tanto no hablamos de un progreso vinculado a subir de nivel, si no más a bien a la recolección y canje de productos, un sistema que, de nuevo, nos enseñó Zelda y que aquí funciona a la perfección.

Los puzles, por su parte, me han sorprendido. Si bien la variedad no es demasiado abultada, lo cierto es que con pocas mecánicas consiguen ser bastante divertidos, sin llegar a frustrar en ningún momento pero al mismo tiempo obligándote a usar el coco. En su mayoría se basan en poner objetos sobre losas mediante el poder de los guanteletes de Heracles (por fin se llama por su nombre a este señor, tanto Hércules ni Hérculo) Pero también encontramos otros que se basan en tiempo, dirección del viento o búsqueda de objetos.

Muchos de estos puzles se encuentran en el mapa, generalmente en viejas ruinas que esconden algún tesoro, pero la mayoría y sobre todo los mejores se encuentra en el Tártaro, que vienen a ser los templos del Zelda (ya paro de poner Zelda, lo juro) y que están bastante bien en su mayoría, pero quizá se cometa la torpeza de abusar de ellos, obligándonos a entrar ahí cada vez que tenemos un enfrentamiento contra algún jefe. Pese a ser bastante espectaculares en lo artístico, terminan provocando cierto hartazgo y sobre todo muchas ganas de salir de nuevo al exterior. Si esto está hecho adrede, o no, es otro debate. 

La parte artística es la que me tiene como Alejandro Sanz, con el corazón partido. Por una parte nos encontramos con unos escenarios preciosos, muy variados entre sí, con unas paletas de color muy bien elegidas, desde los verdes prados del Valle de la eterna primavera hasta el yelmo que forma la tierra de la forja. Son bestiales. Pero no termina de convencerme el diseño de los personajes, a medio camino entre la caricatura y el realismo, tirando más bien a lo primero y acentuándose sobremanera en las divinidades, con unos ojos tan grandes como el ego de Zeus. Los enemigos sí que me gustan, desde los icónicos seres como los minotauros o esos engendros, antaño héroes, como Aquiles o Heracles. Pero sobre todo hay uno que es un espectáculo, Tifón. El uso de la iluminación durante nuestro enfrentamiento con el titán… wow simplemente magistral.

Immortals Fenyx Rising se ha convertido en una muy grata sorpresa para mí. Me ha hecho disfrutar de cada segundo en esas mágicas tierras y mostrándome las bondades de la nueva generación, con tiempos de carga casi inexistentes y un rendimiento sin un solo pero en Series X. Si alguna vez alguien perdió la fe en Ubisoft pocas opciones hay mejores que este título para recuperarla, siendo posiblemente el mejor producto que han lanzado en años. Una historia divertida y profunda, con unos giros realmente asombrosos, más el echo de llevar a cabo las mecánicas y estilo de un género, poco explorado, como es el que “reinventó” Nintendo en 2017, se han convertido en las claves para este rotundo éxito. Muy recomendable y además en todas las plataformas.

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