Análisis Hotshot Racing

Es época de nostalgia, revivals, homenajes y sucesores espirituales. En esta última categoría podríamos meter Hotshot Racing, que busca hacernos recordar los clásicos juegos de coches arcade de los noventa, más precisamente la serie Daytona USA. Para darnos ese golpe de nostalgia directo a donde más duele, se apoya en un estilo gráfico que presume de poco polígono y mucho colorinchi y un manejo de esos fáciles de controlar pero difícil de dominar.

Y desde el primer minuto creo que consigue lo que se propone: ser puro arcade. Con sus cosas buenas y sus cosas no tan buenas. Es arcade en lo bueno porque nos da un control finísimo que no hay que aprender, sino que viene natural, y, mejor o peor, nuestra primera carrera será divertidísima y todo un éxito. No es la primera vez que lo vemos, pero una de las mecánicas que mejor le sientan es la del derrape. Y es que, mientras derrapamos vamos ganando carga para el turbo, así que aunque vayamos ligeramente más lentos, siempre estamos intentando “robar” unos metros de derrape para acumular un poquito más de turbo para las rectas.

Y también es totalmente arcade en lo malo, porque si algo tiene este género es la mecha relativamente corta. En las máquinas clásicas esta falta de contenido era todo parte del diseño: no puedes hacer una experiencia de horas cuando tu público no se va a quedar horas. Además, la dificultad de las máquinas subía de forma exponencial a partir de la primera fase (casi imposible de no pasar).
En Hotshot Racing las cosas son un poco distintas. Sí que tenemos unos cuantos circuitos (interesantísimos, llenos de detalles y muy divertidos) y tres dificultades, pero aún así es un juego que, diría que por su propia naturaleza, le cuesta mantener nuestra atención más allá de unas cuantas horas. Pero vamos a ver un poco qué nos ofrece exactamente. El modo principal creo que sería el llamado “Grand Prix”, que hace las veces de campaña, con cuatro grandes premios con cuatro circuitos cada uno. Tenemos varias dificultades disponibles, la más alta siendo la más interesante, ya que las anteriores no dan demasiado juego, y al final, después de probar la dificultad normal y media, terminé jugando el resto de la campaña directamente en difícil. Y tampoco es excesivamente difícil, tras un par de reintentos tendremos toda la campaña entera con nuestra copa de oro.

Y mi único problema con Hotshot Racing viene ahora, y es que una vez terminada la campaña, es complicado motivarse para seguir jugando. Tenemos el clásico modo contrarreloj donde competir en la clasificación con el resto del mundo, y si nos hace clic y nos picamos puede ser un modo interesante, aunque no ha sido mi caso. Después tenemos un modo online con el que yo no he tenido demasiado éxito para encontrar partidas, pero que podemos jugar contra la IA. Son modos interesantes, pero no se sienten parte del paquete, y más bien son un añadido para alargar un poco el chicle.

Otra cosa que me ha llamado la atención es que, siendo un sucesor espiritual/homenaje a los juegos de coche arcade de los 90, no tenga soporte para usar volante. Porque todos recordamos cómo jugábamos a Daytona USA y Sega Rally con un mando, ¿no? Comprendo que es complicado, visto que hay un montón de dispositivos distintos, pero creo que se podía hacer algo al respecto, al menos con los más comunes.

Todo eso no quiere decir que Hotshot Racing sea un mal juego. Para nada, vamos, nada más lejos. Es un muy buen juego, pero tenemos que saber a lo que venimos en cuanto a duración y modos de juego. Pero creo que es el típico juego que te lo encuentras en el Gamepass (te lo vas a encontrar, porque está ahí, aunque por ahora solo en el Gamepass de consola) y te alegra la tarde, pero que es algo más difícil de justificar en otras plataformas, el día de salida y a precio completo. Aunque los desarrolladores ya han prometido más contenido extra y gratuito, lo que tenemos a día de hoy, a menos que nos piquemos con alguno de los modos de juego alternativos, nos dará para una tarde o dos de puro arcade, divertidísimo, pero ya. Al final es eso de lo que se trata con un arcade: una experiencia rápida, divertida, fácil de aprender pero difícil de dominar y que nos deja un buen recuerdo, aunque solo juguemos un ratito. Como las mejores máquinas de la época, vamos.

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