Análisis Haven

Daniel Ureña

Daniel Ureña

Fundador y sufridor de Invisible Movement.

Cuando le explico a alguien Haven siento que no soy justo con el juego, que no le hago justicia a lo que ofrece. De manera muy rápida podría decir que el nuevo juego de The Game Bakers es un juego de exploración con combates y una historia sencillita. Todo muy light. Normalmente, al dar esta explicación mi interlocutor me preguntaría: Entonces, ¿por qué te ha gustado tanto? Y yo le contestaría: Porque Haven es una maravilla.

Sí, Haven es una maravilla. Uno de esos títulos en los que analizando cada una de sus partes tampoco parece que sea para tanto pero cuando las pones todas juntas y se fusionan sale algo maravilloso.

El estudio francés nos cuenta la íntima historia de una pareja de fugitivos que buscan refugio en un planeta desconocido. Allí, Yu y Kai, deberán explorar los alrededores para sobrevivir y también para buscar una solución a su nave averiada. A partir de aquí, el título bebe de varios géneros para contarnos una historia de manera magistral basándose sobre todo en la exploración de los personajes por los diferentes recodos del planeta.

Todo Haven gira en torno a la relación de sus protagonistas. Cuando digo todo, es todo. Desde las pantallas de carga, los combates, la exploración… todo. Un plan arriesgado pero que The Game Bakers ha ejecutado a la perfección y cuidado con mucho mimo. El gran núcleo de que todo aguante es, sin duda, lo bien escrito que está el juego. Algo tan cotidiano como mostrar el día a día de una pareja de enamorados es muy muy peligroso ya que es harto complicado encontrar el equilibro y no caer en unos diálogos tópicos, impostados o que no conecten con el jugador. Por suerte, el guión de Haven es tan natural como la vida misma y desde el minuto uno caemos en sus redes gracias a los problemas y alegrías de Yu y Kai. Todos los vaivenes que sufre la pareja están muy bien llevados y la manera en la que nos van soltando la información es ideal para todavía aferrarnos más a ellos.

Nota especial para el trabajo de localización que se ha llevado a cabo y de la que justamente pudimos hablar con una de sus artífices, Diana Díaz. Una mala localización al castellano y el juego se hubiera ido a pique. Solo puedo decir: ¡Bravo!

Justamente, a medida que ganemos afinidad iremos subiendo de nivel y mejorando nuestras estadísticas. La afinidad se conseguirá a medida que charlemos, cocinemos o hagamos diferentes actividades que no solo tendrán un uso práctico sino que aumentarán todavía más esa atmósfera mágica que tiene el juego. Algunas escenas cotidianas nos ayudarán directamente a nuestra misión: cocinando obtendremos platos que nos ayudarán a restablecer nuestra salud, podremos crear diferentes ítems para ganar ciertas propiedades en los combates o podremos trabajar en nuestro huertecito para conseguir diferentes ingredientes.

Otras actividades no suman directamente a la aventura pero son las que le dan ese toque mágico. Hablo de ducharnos, hablar recostados en el sofá, jugar a un juego de mesa, inventar historias con muñequitos, contar confidencias… hay una larga serie de eventos y seguramente en una primera pasada no los veas todos ya que muchos de ellos se desbloquearán gracias a encontrar ciertos objetos no esenciales por el planeta. Gracias a todo esto conoceremos realmente más a Yu y Kai y quedaremos todavía más enamorados de ellos.

Otro pilar importante en el juego es la exploración. Nuestros paseos por el planeta los haremos deslizándonos por su superficie, con la opción de seguir unas estelas de energía que nos cargarán de poder y nos servirán para purificar el planeta del óxido que amenaza con devorarlo. Origen, que es como se llama el susodicho planeta, está dividido en muchas pequeñas zonas y cada una de ellas guarda diferentes eventos y objetos, algunos de ellos vitales para avanzar en la historia y otros que, como decía antes, nos ayudarán a conocer mejor a nuestra pareja. Nos costará un poco adaptarnos a la manera de deslizarnos, sobre todo a la hora de realizar según que giros pero una vez pillado el truco, nos divertiremos recorriendo el planeta y, en mi caso, me daba una cierta sensación de relajación mientras iba y venía por Origen, saltando, recolectando fruta, conociendo a la fauna local o simplemente paseando.

Hablando de la fauna, es hora de hablar del combate. Aunque la gran mayoría de criaturas que nos encontraremos en nuestra aventura serán amistosas y podremos interactuar con ellas, el malvado óxido ha contaminado a algunas de ellas y saldrán a nuestro paso. Haven resuelve sus enfrentamientos con un sencillo combate por turnos en el que cada uno de nuestros protagonistas podrá atacar de diferentes maneras, defenderse o utilizar objetos. Un combate de RPG clásico que tiene su gracia en que si sincronizamos las acciones de nuestros protagonistas el poder de nuestro ataque será mucho más efectivo. Por último, cuando debilitemos a nuestros enemigos, podremos purificarlos para quitarles el óxido y que vuelvan a llevar una vida pacífica.

Ni la exploración ni el combate van a revolucionar el medio, ni tampoco lo pretenden. Están ahí para afianzar a nuestros protagonistas, para darles más valor con mecánicas cohesionadas perfectamente que, además, nos dejan algunos de los momentos más mágicos que se pueden ver hoy en día en un videojuego. Por ejemplo, al acabar un combate, si estamos heridos y no tocamos el mando, la pareja automáticamente se abrazará y besará curándonos un poco de nuestra salud… ¿acaso habéis visto una mejor mecánica en la vida?

Otro momentazo, que además me permitirá hablar de otra característica clave del juego, es que cuando vamos explorando, en según que momentos, la pareja se darán las manos y se deslizarán cogidos de la mano… mágico y la primera vez que ocurre es una maravilla. Esto me sirve para deciros que el juego puede ser disfrutado en cooperativo, cada uno controlando a un enamorado cuando exploramos o haciendo sus propias acciones durante el combate. En mi caso, lo he disfrutado en solitario y no sabría decir qué opción es mejor. Creo que cada manera tiene sus pros y sus contras y prefiero quedarme con la experiencia de haber sido un voyeur y haber hecho la historia mía (y solo mía). Supongo que si lo hubiera jugado con mi mujer, habríamos debatido sobre qué decisiones tomar en según que momentos o si acampar en cierto punto o arriesgar a seguir explorando; algo que los propios protagonistas debaten. El caso es que para gustos colores y la decisión es de cada uno.

Cerramos con la parte técnica de la que normalmente no suelo hablar pero aquí me resulta imposible no hacerlo. Como decía al principio, todo apunta a la misma dirección y tanto el arte, como la creación de personajes (a manos de Koyorin) le dan al juego un aspecto visual único. Solo con ver una captura ya sabemos que es Haven y eso a día de hoy no es tarea fácil. Mención especial a esas pantallas de carga maravillosas que nos cuentan diferentes momentos de la vida de la pareja que tienen una fuerza ascendente a medida que nos metemos cada vez más en el juego. Lo mismo ocurre con la música. El estudio ha vuelto a contar con Danger pero, a diferencia de en Furi, aquí se ocupa de toda la banda sonora, dejándonos temazos espectaculares que abarcan todo el abanico de sentimientos de la pareja de enamorados.

La última obra de The Game Bakers me parece imprescindible. Me fascina como han pasado de un rush boss bullet hell como es Furi a un juego tan íntimo y tranquilo como Haven. Lo interesante del asunto es que pese a sus grandes diferencias, se pueden sacar relaciones entre ambos pero eso ya son idas de olla mías. Si todavía no lo habéis hecho, ya tardáis en disfrutar Haven. En sentaros ante la televisión o el monitor y dejaros llevar por la historia de Yu y Kay, por su sencillez cautivadora y por esa gran magia de los videojuegos.

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