Análisis Guilty Gear -Strive-

Juan Cash

Juan Cash

Hoy toca ponerse en pie para recibir a uno de los grandes. Un videojuego de esos que se esperaba con muchas ganas. Amantes de la lucha, lo nuevo de Arc System Works ha llegado. Esta vez hablamos de su propia licencia, Guilty Gear. Tras cubrir con brillante maestría dos franquicias muy queridas, como son Dragon Ball con FigtherZ, y Granblue Fantasy con Versus, ahora toca volver a sus raíces, y presentarnos el mejor Guilty Gear hasta la fecha. Todos en pie, alzad vuestros mecheros, empieza el Rocknroll con Guilty Gear -Strive-.

Bandai Namco vuelve a apadrinar el trabajo de Arc System, a sabiendas de la garantía de éxito que suele ofrecer el estudio japonés. Y es que, si hace unos meses, hablábamos de lo jodidamente buenos que son en NetherRealm, bien es cierto que si alguien le puede hacer sombra, o comer en la misma mesa, son la buena gente de Arc System Works. Por lo tanto, si lo vuestro es dar palos, creo que estamos en una nueva edad dorada del videojuego de lucha, gracias a estos dos titanes.

Hablar de Guilty Gear son palabras mayores. El título, que debuto allá por 1998 en PSX, nos ofrecía una alternativa a Street Figther. Apostaba por un diseño 2D, de lucha muy arcade, con mecánicas simples en su manejo, pero jodidas en su dominio. La cosa no salió del todo mal, y a día de hoy cuenta con más de veinte títulos, entre sobremesa, portátil y spin offs. 

A un estilo de lucha bastante único, que cosechó un éxito brutal, hay que sumarle su extensísimo lore. Una historia brutal, apasionante, que podría competir con cualquier anime top. Siendo el único problema el paso del tiempo y lo complicado que resulta situarse en ella si llegas de nuevas. No os preocupéis, desde el estudio son conscientes de ello y han puesto a disposición del jugador una serie de cómics y videos en YouTube que, más menos, resumen todos los acontecimientos hasta la fecha. Que no son pocos.

El resumen que podría hacer es que se trata de un futuro post apocalíptico, donde la humanidad prohibió el uso de la tecnología, debido a algunos sucesos preocupantes e incluso paranormales. En estas los humanos descubrieron una fuente inagotable de poder, a la cual llamaron “Magia” y gracias a ella crearon a los Gears, una suerte de guerreros definitivos, armas vivientes y peligrosas… que claro, terminan revelándose contra la maldad humana y declarando la guerra, con la intención de extinguir a la raza por completo. Por ello los humanos crean una liga de súper guerreros. Y estalla la guerra.  Enfrentando a los mejores guerreros humanos contra los Gears. Hablar más allá de esto sería entrar en spoilers, por lo tanto si queréis saber más os recomiendo pasear por YouTube. Y si queréis saberlo todo ojo, hay multitud de mangas e incluso libros, que narran los sucesos de Guilty de manera profunda.

Creo que ya os hacéis una idea de lo brutal de este universo, que no solo es un excelente juego de lucha, sino que además esconde una historia apasionante. 

Pasemos ahora al motivo principal del  texto. Su última entrega Guilty Gear -Strive-. Este juego, disponible en PlayStation 4, PlayStation 5 y PC, es considerado por la comunidad como uno de los Guilty más accesibles hasta la fecha. Por lo tanto me parece una puerta de entrada a la saga estupenda. Sobre todo a día de hoy, cuando todavía contamos con un plantel pequeño y podremos dedicar bastantes horas a dominar a cada luchador o luchadora.

Lo primero que hay que destacar es lo más importante. Su jugabilidad. Guilty Gear es un disco de Rocknroll. Su combate 2D, lejos del frenetismo o del machacabotones, es algo armónico, donde hay que saber seguir el ritmo, alternar entre ataque y defensa y saber utilizar las habilidades de cada personaje aprovechado esos momentos de debilidad del oponente. Los combos no serán secuencias de comandos, sino más bien un uso estratégico de los diferentes golpes que sepamos utilizar. Los personajes son moderadamente fáciles de controlar y la mayoría tienen movimientos especiales bastante parecidos de ejecutar. Medio giro de joystick hacia delante y triangulo, tres pasos atrás, adelante y cuadrado… los típicos movimiento de juegos de lucha. La clave es saber cuándo utilizarlos para golpear fuerte a tu enemigo sin quedar expuesto. Pero aquí entran las novedades. Dos sistemas que permiten escapar de un acoso desmedido de tu oponente. Por ejemplo si nos arrinconan y nos golpean sin parar podremos presionar L1 + cuadrado para crear una pequeña explosión y lanzar lejos al adversario; pudiendo así tomar un poco de aliento y recuperar el control. Por otra parte, si fallamos esta suerte de “parry” el adversario terminará reventando el escenario con nuestro cuerpo y lanzándonos a otro lugar, de nuevo, rompiendo el acoso. El agresor será recompensado con una subida mucho más rápida de su barra especial y el agredido tendrá unos hermosos segundos para recuperarse y preparar un nuevo ataque. 

Esto es algo clave en Strive, que de nuevo va mucho más allá de los juegos de lucha más convencionales. Una vez que dominamos a un personaje (cosa que parece fácil pero no lo es en absoluto) toca llevarlo a la práctica. Es acojonante, una experiencia realmente especial y única cuando tenemos delante a un poderoso rival y comenzamos a ejecutar lo aprendido. Una vez que conectas dos o tres ataques que has estado practicando… la sensación es maravillosa. Ese subidón, esa alegría, es algo que realmente solo puede ofrecerte un juego competitivo y además es fuertemente potenciada en su modo online. Del cual hablaremos en breve.

Quizá la crítica venga por aquí. Y es que el juego nos llega algo falto de contenido. No solo por el plantel, ya que quince luchadores es algo corto, pero sinceramente viendo el tipo de juego que es y la gran importancia del online, me parece una cifra bastante buena para no volvernos locos. Es decir es un momento perfecto para empezar, ya que es muy asequible aprender a usar y sobre todo aprender a defenderte de todos los personajes. Poco a poco irán llegando nuevos vía DLC y si ya tenemos trillados a los disponibles será bienvenido pasar por caja y añadir “juguetes nuevos”.

Como digo, la sequía de contenido viene en sus modos de juego. Siendo pocos y poco profundos en su vertiente single player. Donde tendremos un Arcade algo pobre, que se basa en ocho combates, que siempre culminan con Nagoriyuki (el mejor) y en el cual apenas tendremos pobres diálogos que nos digan algo de lore. También tendremos supervivencia, que básicamente es combatir hasta el infinito, para ver cuántos enemigos podremos vencer sin morir, con pérdida de vida permanente. Y ya. Lo bueno de estos modos es que son geniales para practicar, para coger nivel de cara al online que es la piedra angular del título. Digo esto porque el juego autorregula su dificultad para que siempre suponga un desafío proporcional al nivel del jugador. También podríamos meter con pinzas un modo que se me antoja de extrema utilidad, y es el Dojo; mediante bastantes mini tutoriales nos ayudará a entender cómo se juega a Guilty, y está francamente bien. Ya que empezaremos aprendiendo a saltar y terminaremos llevando a cabo chunguísimas estrategias de ataque y defensa, utilizando todas las herramientas que el juego ofrece.

Aun así, desde el estudio han dicho ser muy conscientes del estado del juego y prometen añadir contenido gratuito próximamente, como un nuevo modo exclusivo para PlayStation 5 que promete contentar a los jugadores del single player. Habrá que esperar a ver, ya que estaría bien un modo más narrativo como ya tuvimos en FigtherZ o Granblue Fantasy Versus.

Entonces, os preguntareis, como continúan con el lore, siendo un título con una carga narrativa tan bestia… Es de locos. El juego incluye nueve capítulos de anime. Sí tal cual. Son episodios de 20 minutos de duración creados con el motor del juego y realmente son asombrosos, ya que la calidad gráfica y artística es inigualable. Pero aun siendo una solución curiosa y poco vista… me jode un poco, disfrutando del anime, ver como se lían a palos y yo soy un simple espectador. Se echa de menos que ofrezcan el control al jugador en los combates más relevantes, que los hay y no son pocos. Pero bueno, aun con esa espinita en el corazón ya os digo que la serie está bastante, muy guapa y es más que recomendable.

La trama gira en torno a Sol Badguy (básicamente el Ryu de Guilty) el cual da con el paradero de su archienemigo Asuka R. y junto a su compi Ki Kiske busca venganza por los rifi rafes del pasado. Entre tanto otros personajes también tienen su aparición, como la carismática bruja rockera, I-NO quien, quizá, ha sido la que mejor me lo ha hecho pasar.

Pero sin duda, en Arc System saben que es 2021 y que lo que tira es el competitivo, siendo de nuevo lo más importante y donde parece que más se ha trabajado. Quizá a causa de descuidar un poco el resto. Para empezar crearemos un avatar, pixelado, ya que apuesta por un estilo retro-moderno, para sus salas online. Estas se dividen en plantas de una enorme torre de diez pisos, y tras un combate inicial contra la IA, seremos ubicados en la que mejor se adapte a nuestro nivel. 

Una vez en nuestra sala toca buscar rivales. Cada uno se encontrará ahí de forma física, encarnando a su pixélico avatar. Tendremos que ponernos en una de las peanas de combate y esperar adversario. Sin más. Y esto mola porque así sabremos de ante mano contra quien vamos a pelear, pudiendo esquivar los típicos personajes que están más rotos o que quizá nos cueste más combatir. Una vez comienzas a pelear es posible que tu vida personal se resienta… ya que es un auténtico vicio. Culpa de ello es lo bien hechos que están los emparejamientos. Si ganas asciendes de planta y si pierdes bajas. Por lo tanto siempre te sentirás cómodo, y por supuesto siempre tendrás opciones de ganar.

Además los servidores van francamente bien en PlayStation 5, donde en aproximadamente un centenar de combates apenas he tenido problemas en un par. Esto es destacable. Y quizá por la novedad o quizá por el juego que es, lo cierto es que independientemente de la hora a la que entres, encontraras oponentes de sobra para combatir.

También podremos activar el matchmaking. Mientras entrenamos podremos esperar un combatiente aleatorio (de tu nivel eso sí) para aquellos que no quieran estar dando paseos con su monigote. Como digo, todo lo del online me parece muy bien ejecutado. Como ya es habitual tendremos todas las movidas contemporáneas, es decir, repeticiones de los combates propios y ajenos, subidas de nivel del personaje, personalización extrema del avatar… 

En vista de que este texto se me fue de las manos hace ya un rato. Quiero terminar destacando su excelentísimo diseño artístico. Es un maldito anime de gran calidad en el cual tú controlas a sus personajes. Es una auténtica barbaridad lo bien hecho que esta. Con unas animaciones cuidadísimas y con unos escenarios acojonantes, así como por supuesto el elenco de personajes, desde los clásicos como Sol, Ky Kiske, I-NO, May… hasta los nuevos, donde destaco a mi favorito por excelencia, Nagoriyuki, un samurái vampiro que acaba de despertar de su largo letargo. El mejor. Cada segundo que he pasado combatiendo con Nagoriyuki he disfrutado como un enano, viendo como mueve su katana, de nuevo a ritmo de Rock, con esa barbaridad de banda sonora acompañando. Obra del gran Daisuke Ishiwatari y que pone toda la carne en el asador, para que el jugador este sintiendo a cada momento que está bailando un rock. Un rock excelente cuyos pasos de baile son golpes de Katana, ancla o bisturí.

A mi juicio, Arc System Work vuelve a firmar un trabajo excelente. Un éxito instantáneo que llega para acompañarnos durante un puñado de años. Donde puede criticarse la fea manía del género de lanzar productos un tanto escuetos, pero que esperemos se vayan nutriendo de contenido, principalmente gratuito pero por supuesto también de pago. Si os gustan los juegos de lucha, seguramente ya estaréis al corriente de esta maravilla, pero si no es el caso, no se me ocurre mejor juego para entrar en el género a día de hoy. Let´s Rock.

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