Análisis Gran Turismo 7

Luis H.

Luis H.

Juegón empedernido, apasionado del motor, cinéfago insaciable y lector compulsivo. Me gusta todo lo que tenga ruedas o teclas.

Corría el año 98 y un servidor, al que siempre el tema de coches/motos le ha traído por la calle de la amargura, se hizo con una copia de un título de unos desconocidos llamados Polyphony Digital, que vendían su producto como «The Real Driving Simulator». Esta no iba a ser la primera vez que un juego me decepcionara, y tampoco sería la última, así que me dispuse a ponerlo en mi ya trabajada PlayStation. Y tengo que decir que tras esa carga un poco más larga de lo normal, la intro ya me cautivó. 

El original se basaba en una premisa ya muy depravada, que era que para avanzar en el juego tenías que sacarte los carnets correspondientes. Un carnet… bueno, varios, hasta llegar a la superlicencia. Y luego necesitabas dinero para ir comprando más y mejores coches, asi como ir actualizándolos para subir sus prestaciones. 

Gran Turismo ofrecía lo que prometía. Unos gráficos y sonidos particularizados para cada modelo de coche, unos circuitos (en esa versión) hechos a medida y cada uno con una dificultad creciente y con diferentes variantes. Una serie de campeonatos, en los que tenías que ir comprando coches e ir actualizándolos para subirles el rendimiento al más puro estilo petrolhead… lo dicho, una delicia para los que como yo, nos corre gasolina por las venas.

No estaban todos los coches, de hecho, muchas de las licencias no dieron su consentimiento (esos RUF para traerte un 911, nada de Ferrari) una plétora de coches japoneses. La posibilidad de adquirir coches de segunda mano y hacerles el mantenimiento. Recuerdo mi mítico Honda Prelude de segunda mano azul que era el pasaporte para avanzar e ir coleccionando y mejorando. Esos concesionarios, esas galerias de imágenes. 

Tampoco había daños en caso de golpe o accidente, y la IA del resto de conductores se basaba únicamente en mantener la trazada. Una vez que adelantabas al primero, era muy fácil terminar la carrera como ganador, porque no iban a tener ningún tipo de agresividad ni de revancha, aunque los usases para tomar una «curva en apoyo» contra ellos 😉

La nostalgia es muy mala consejera, y revisar las cosas que te gustaron de pequeño no siempre es garantía de disfrute. Si te pones ahora un emulador, o aun tienes tu PlayStation y el CD original posiblemente te horrorices y no encuentres aquellos gráficos realistas y flipantes. De hecho, una vez que terminabas una carrera te ofrecía la posibilidad de volver a verte desde un sinfín de cámaras y tomas. Y llegabas a disfrutarlo genuinamente. Pero ahora ha envejecido bastante mal.

A lo largo de los años, y sin prisas ni presiones, los señores de Polyphony Digital han ido actualizando su único título. Añadiendo mejoras gráficas, nuevas competiciones, más licencias que han visto la oportunidad de publicitar sus modelos a millones de futuros compradores, pruebas de habilidad, pistas de tierra, circuitos reales, condiciones meteorológicas, y también horarias, modo foto, mejoras en la IA (pocas) y siempre esa sensación de fiesta cada vez que aparecía una nueva versión. Han sido 25 años de camino recorrido, juntos, disfrutando de cada vez mas de esa locura que es la conducción.

La ahora penúltima versión, Gran Turismo Sport, se volcó en ofrecer una plataforma multijugador en tiempo real para que jugadores de todo el mundo pudieran medirse y disfrutar (o sufrir) de una carrera no basada en una IA siempre mayoritariamente cortés y amable. De hecho GT Sport se ha erigido como una plataforma de pilotaje virtual con copas mundiales tanto por países como por fabricantes, y ha sido la cuna de muchos simracers actuales. Así mismo Playstation ha cuidado este punto en particular desde el principio y dio la oportunidad a muchos pilotos en su GT Academy para que ese chaval que se hacía un tiempazo en Laguna Seca pudiera desarrollar todo su potencial. 

Actualizaciones mensuales, cada vez más coches, más circuitos, más pruebas, más asfalto que procesar. Sinceramente pensé que GT Sport sería el ultimo de su nombre… hasta la salida de Gran Turismo 7.

Y en esencia este nuevo título es como si fuera un remake del original. Pero adaptado a las nueva generación de la consola. Yo lo defino como un «Pokémon de Coches, Hazte con todos!!!» en el que se repite la fórmula inicial con un par de cambios, pero en un mundo mucho más bonito ahora. GT7 ahora toma alguna ideas de todo su linaje pero fiel a ese espíritu de coleccionismo se basa en la idea de conseguir tu colección de coches soñada.  Para ello, como siempre, un presupuesto limitado para empezar, la compra de un coche de segunda mano, y una serie de carreras para ganar más créditos y prestigio.

Permanecen los carnets, ahora cada prueba está presentada por uno de los pilotos virtuales de la GT Academy, permanece la tienda de segunda mano, para obtener coches de antes de 2002 (si no recuerdo mal) Permanecen los concesionarios y el mapa donde están las tiendas de recambios, la de mejoras visuales, las competiciones offline, aunque un poco descafeinadas, porque se basan más en pruebas por circuito que a campeonatos (que los hay, pero menos)

Se añaden por otro lado, el coleccionista, que ofrece vehículos exclusivos (y caros, muy caros) cada semana. Las pruebas, que es una serie de carreras con distintos objetivos y que proporcionan diversión y frustración a partes iguales. Se añade el modo Multijugador, heredado de sus antecesores, y además importa el modo Sport con campeonatos y carreras diarias y semanales. El modo foto, que te permite hacer un fondo de pantalla a medida con el coche de tus sueños y que pocos podrán detectar que no es una foto real. Y sobre todo, el Café…

Ay el Café, el Café es como un lugar de encuentro, al estilo de los café bar de petrolheads de los 70 y 80 donde el dueño te va guiando por diferentes pruebas para que vayas compitiendo, avanzando, creciendo y haciendo crecer tu colección de coches. En eventos temáticos te pide que bien mediante compra o ganando carreras, obtengas los coches que te pide. Te sirve de hilo conductor, y cuando terminas, te hace una pequeña semblanza de los modelos que has obtenido. Además cuantos más coches acumules, subirá tu nivel de coleccionista, y esto hará que nuevas pistas, desafíos, características, monos o cascos se vayan desbloqueando.

Pero después de toda esta presentación, ¿cómo es jugar a Gran Turismo 7? Pues una delicia, la verdad. Sobre todo en una PlayStation 5. La tontería de los gatillos hápticos, aplicados al acelerador y al freno proporciona una sensación de control del coche sorprendente. Los coches se ven de escándalo, foto realismo incluso a nivel del circuito y alrededores. Tiempos de carga inmediatos, que hacen que saltar de prueba a prueba sea simplemente un tocar el botón adecuado. Los interiores de los coches son tal cual (en coches de humanos, no me he montado en un Porsche 356 en la vida o en un Lamborghini Miura) pero si está tu coche de calle y lo conduces, tendrás una extraña sensación. Más de 400 vehículos replicados con un mimo y un detalle enfermizo. 

Y si, está en un completo 4K y si no son 60 fps son 55. El detalle es tal que si lo juegas en un monitor lo suficientemente potente puedes ver los nervios de las ventanas de las tiendas en el mapa general. Es asombroso. El modelado de cada coche es una locura. Si eres de los que te conoces los detalles de un modelo en particular, podrás buscar fácilmente los distintivos, las marcas, ese rotulito que el fabricante puso dentro de la moldura, o el relieve en el cristal que salió como ejemplo del nivel de detalle del modelado. La chapa refleja y muestra lo que se vería cuando pasas por delante de algo, existe ya un modesto aun, reflejo de los daños, nada significativo, pero cuando llegas a meta ves como la ha liado… Los fenómenos climatológicos como la lluvia y el efecto en el parabrisas tanto por la acción de los limpia, como por la velocidad. Las diferentes tonalidades del cielo a lo largo de los atardeceres y la caída de la noche. Esos amaneceres que te deslumbran. Y sí, hay ray tracing para que todo acabe de lucir espectacular. 

Para cada coche tenemos dos sitios dentro del mapa para modificaciones. La tienda de piezas, que nos hará crecer o domar nuestros puntos de competición para adaptarnos a las pruebas que queramos acometer, y el segundo es la tienda de tuning donde podremos modificar visualmente nuestros coches. Con detalles enfermizos como que puedes elegir ya no el color, el tono de la misma según los patrones Pantone del cada fabricante. Puedes pintar tu Mercedes en el autentico Rosso Corsa Ferrari, o poner tu Ford Raptor con el Titanblau de BMW, para que te hagas una idea del grado de particularización que tienes. Llantas, alerones, faldones, vinilos… Y también se puede ensanchar los pasos de rueda de prácticamente cualquier coche. Una locura si te gusta la estética más que la competición pura y dura.

Lo que nos lleva a otro de los modos más curiosos y overpowered del juego, que es el modo foto. Es absolutamente aplastante la cantidad de efectos, escenarios, opciones, capacidades fotográficas y variaciones de este modo. Desde colocar uno o más coches, a elegir localizaciones por todo el mundo, configurar tu cámara como si de una Nikon de última generación se tratase en exposición, foco, sensibilidad a la luz. Es en sí mismo abrumador y te da las pistas sobre que este es un juego que ama, que adora y que te quiere hacer partícipe de su amor por los automóviles de todo tipo y condición. Y eso es muy bien!

Y el sonido, otro de los apartados en los que siempre se ha invertido, sigue a una altura fantástica. Puedes reconocer un coche solo por el sonido de su motor, y si dado un modelo comienzas a invertir en piezas de potenciación, notarás como su sonido cambia al acoplar una nueva sección de colectores o un tubo de escape. Detalles como cuando llevas un coche eléctrico puedas escuchar el zumbido del motor, o el rumor de las ruedas, son muy agradecidos y sorprendentes. Puedes también escuchar en plena batalla por posición donde está tu rival. Esto sobre todo con auriculares se convierte en una experiencia inmersiva y apasionante si la competición corre por tu médula espinal. 

Los escenarios son una locura. No porque el trazado de los circuitos por láser hace tiempo que dejó de ser novedad, deja de sorprender. Los circuitos están recreados con un mimo y un detalle casi enfermizo. De hecho se replican hasta los anuncios publicitarios de las vallas, las construcciones aledañas, los parches de asfalto. Un circuito de culto como el Nordschleife, el mítico infierno verde, esta replicado hasta en las pintadas en el suelo, y la famosa curva con espectadores que se mueven y jalean. Mount Panorama, Laguna Seca, Monza, Montmeló… además de la reconstrucción de los clásicos High-Speed Ring, Mountain Trail, Deep Forest Raceway… hasta más de 90 con todas las variantes. Ahí quizás yo echaría de menos algún tramo abierto o de recorrido único como otros títulos incorporan, pero no se puede tener todo.

Las ayudas a la conducción son completas y notorias, de hecho os recomendaría que como mucho dejaseis únicamente el control de tracción, y tampoco demasiado alto. Y una que es para mi gusto molesta del todo, es la ayuda al contra volante. De hecho en la primera derrapada al aplicarlo, como no sabía que existía el sistema se puso a luchar contra mi maniobra haciendo que el coche se desmadrara localmente, y era un cochecito de poca cilindrada y caballaje. Si eres nuevo en estas lides puedes ir desactivándolas poco a poco hasta que tengas mejor control y sientas que vas creciendo y evolucionando. Pero créeme que no necesitas tanta ayuda. 

Poco a poco en esa evolución que te va llevando el seguir las pruebas del Café irás notando que vas incrementando el número de vueltas, el nivel de los participantes, de la preparación de los coches, con lo que te vas acercando a tu nivel poco a poco. Para cada prueba hay un límite de «puntos de eficiencia» con lo que no puedes entrar con un coche meta poderoso a una carrera de coches compactos, y más vale que tu coche no tenga demasiada diferencia por debajo en caso de entrar en una carrera con un indicador mínimo recomendado, o te quedaras solo y abandonado al final del pelotón. Si tienes un coche que se pasa de nivel, siempre puedes entrar en una zona de adaptación, como un taller, que te permitirá rebajar la potencia de tu bestia para que te dejen competir con ella. 

La IA, aunque ya en las dos últimas versiones los contrincantes ya eran menos dummies, en esta se les nota un poco más agresivos, sobre todo si has tenido algún incidente con/contra ellos. Si estás peleando a cara de perro y te metes mal a negociar una frenada, a lo mejor te cascan un Verstappen alargando su frenada por dentro y te echan por el lateral, ojo al dato. No es que sean un Mad Max, pero algo de sangre sí que tienen. Los fenómenos atmosféricos están muy conseguidos, quizás yo noto que las luces no alumbran tanto como deberían. Se sufre de deslumbramiento en las entradas y salida de túneles, en la cámara interior (que es la que siempre uso) a veces es complicado ver los indicadores, también por un tema de iluminación.

La experiencia de conducción está muy conseguida y hay carreras en las que te pasas las 10 vueltas en un suspiro (si 10 vueltas… a Spa Francorchamps… y tan fresco) con repostaje y cambio de ruedas incluido, y vigilando el espejo para salir antes que ese condenado Porsche que… El sistema soporta prácticamente todos los volantes del mercado, e incluso aquellos de ultimísima generación que acaban de salir a posta. Yo no los tengo, pero me han confirmado que están conseguidísimo. Otra modalidad es usar el controlador como un volante girándolo en el aire, que pese a no tener ninguna esperanza, oye, que iba muy bien. 

Pero no todo es bien, no todo brilla, no todo va rodado. En la segunda actualización algo salió mal y se descubrió una falta que dejó a nivel mundial a los jugadores desconectados de su juego recién estrenado, y es que GT7 necesita tener conexión a internet, aunque es mayoritariamente un juego offline. Esto generó una riada de quejas y de hate desmedido que convertiría a Bambi en el Joker. Y ojo, que no digo que no se tenga razón, pero tampoco es para tanto, teniendo en cuenta alguna de las barbaridades que leí. Ahora todo funciona bien y aunque permanece esa necesidad de conectividad, creo que no volveremos a sufrir un corte de este estilo. 

El otro talón de aquiles por ahora del título es su modo online y Sport. Están directamente importados de la versión anterior y comparten por tanto los mismos errores y carencias. Además en las tandas fixed ya hay ingenieros que se las han apañado para que sin vulnerar le ley, sí la han doblado lo suficiente como para que en una carrera contra un coche de stock puro, se saque una ventaja manifiesta. A lo que añadimos, usuarios troll, guarros profesionales, un sistema de penalización aún blando. Un sistema de reputación no demasiado decisivo… es lo mismo que pasa en el Sport pero aun con no todas las opciones del título anterior. Es como una versión beta, de un juego que ya digo, es mayoritariamente offline.

Y quizás para mi gusto lo menos atractivo es ese modo Pokémon. Entiendo que se haya querido replicar el concepto original, pero ahora mismo lo que más necesita el juego son campeonatos. Esa decisión de hacer las pruebas sueltas por circuito… No acaba de cuajar. Una vez que terminas las pruebas del Café ya te queda ir repitiendo y machacando carrera a carrera. No es que le falte contenido, pero sí parece que no está bien estructurado. En otras entregas, además del modo multijugador tenías múltiples variantes de torneos agrupados por nacionalidades o marcas o modelos, o por países. Esto aquí no existe y se echa de menos. O yo lo echo en falta. 

El modo Café es una forma inteligente de hacerte ir evolucionando, de progresar y de retarte. Es un modo campaña elegante, que además, vuelve a compartir contigo que los programadores aman los coches, como tú. Hay en el café un personaje que pasa a comentar ya darte opinión en información relevante sobre el coche que actualmente conduces, sin piques ni desprecios. Como lo haría un enamorado de los coches, que somos todos. El título tiene una vocación de enseñar, de enciclopedia, de ser un compendio de todas las variantes del mundo de la automoción, no solo de la competición. Hay canales de video incluidos dentro del juego, hay visitas virtuales a fábricas, hay presentación de modelos concept, los famosos Vision de cada marca. Hay amor, hay mimo, hay cariño, hay pasión. El juego quiere que si te gustan los coches vengas a menudo y pruebas nuevas cosas, que compitas, que colecciones nuevos coches, que aprendas sobre este mundo, y eso es muy raro, y muy loable. 

Normalmente en el disco duro de mi consola siempre está el Gran Turismo más actual.  A veces simplemente me apetece coger mi Mercedes SL del 55 y recorrer Monza o tentar a la suerte con mi 911 GT3 996 por Laguna Seca. Me puede apetecer entrar en una multi y probar suerte, o ir a buscar ese Lancia Stratos HF que acaban de poner nuevo y probarlo en tierra. O tirar la moneda al aire y apostar en el infierno verde a ver si lloviendo soy capaz de bajar de los 9 minutos sin arañar el coche…

Si entiendes esa forma de disfrutar, coge las llaves de este Gran Turismo 7 y pruébate, conduce, aprende!!!

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