Análisis GORN

Juan Cash

Juan Cash

La realidad virtual supone toda una novedad a la hora de crear videojuegos. Es decir, abre el abanico de posibilidades aún más. Es por ello que en ocasiones nos encontramos títulos que no tendrían ningún sentido si los sacamos de su medio natural. O lo que es lo mismo, un juego que sería un auténtico desastre fuera de la VR. Es el caso de GORN, un juego totalmente absurdo, basado en combates de gladiadores. Ahora bien, toda la seriedad que se le pueda dar a este bárbaro “espectáculo” se pierde por el camino, quedando pues una oda a la brutalidad y el humor en uno de esos juegos que bien pueden llevar la etiqueta de “Imprescindibles para VR”.

El juego fue desarrollado en 2017 por Free Lives (Broforce) bajo el amparo de Devolver Digital. Que como viene siendo habitual, es garantía de calidad, algo así como el denominación de origen de los alimentos. 

Ahora bien, GORN, funciona como una atracción de feria. No viene a contarte una historia de la gloria del luchador, ni la redención del ladronzuelo, que encuentra su camino en la arena. No es Espartaco, vaya. Aquí simplemente entraremos a divertirnos, mientras destrozamos a todos los enemigos que nos salgan al paso.

Nada más comenzar, GORN nos abrirá la puerta a un simple ascensor, mediante el cual iremos accediendo a diferentes salas, dentro de las cuales se producirán los combates. Lo curioso, es que en cada sala tendremos diferentes tipos de armas, enemigos y finalmente un combate contra un jefe (a cual más estrafalario). Consiguiendo así que cada nivel sea un poco único y que ansiemos completarlos todos.

Una vez hecho esto, dispondremos de un nivel infinito, en el cual podremos personalizar todo tipo de locuras, así como elegir el arma que deseemos. Que te digo yo, por ejemplo menos gravedad, enemigos duros de pelar y con una cabeza enorme, mientras que nosotros dispondremos de unas pinzas de cangrejo como arma. ¿Veis? Esto es GORN.

Una vez te colocas las gafas y sales a la arena te darás cuenta de lo cutre que luce todo. Por supuesto un cutre conseguido a consciencia y que en este caso no quisiera utilizar de forma crítica, sino todo lo contrario. Las animaciones son un espanto y es fácil ver como un enemigo decapita a su colega por accidente o se amputa alguna extremidad, he ahí el humor absurdo. 

Lo realmente divertido de este juego es probar todas las armas, pasando de las típicas (espada, hacha, martillo…) a auténticas locuras como las garras de lobezno, las ya citadas pinzas de cangrejo o incluso una especie de arpón. Finalmente sentiremos más simpatía por unas que por otras y una vez dominemos algunas… empieza el espectáculo.

Un festival de desmembraciones, sangre y casi cualquier cosa que te imagines (siempre que tengas problemas psicológicos). El tiempo pasa volando dentro de GORN, resultando un producto realmente divertido, en el cual podrás descargar adrenalina como pocas veces he sentido. Esto se consigue también, gracias a una dificultad bien equilibrada, tendremos que repetir las salas varias veces, sobre todo si queremos conseguir el logro de completarlas sin morir, dando ese gustito de desafío que tanto gusta.

En definitiva, me ha gustado muchísimo, y sin duda seguiré acudiendo a la arena para despejar la mente de vez en cuando. Ya que no hay forma mejor de relajarse que partiendo en dos a nuestros enemigos. Si tienes VR debes jugar a GORN.

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