Análisis Gonner 2

Octubre de 2020. La generación actual agoniza y las nuevas máquinas llenan las estanterías de los almacenes de los establecimientos para su inminente venta al público. Si bien cabe destacar un género que ha reinado durante la actual generación, sería, sin duda, el battle royale. Pero sería bastante injusto pasar por alto otro gran género que también ha colmado la lista de lanzamientos cada mes. Hablamos por supuesto de los roguelike, género al que pertenece el juego que reseñamos hoy.

Gonner 2, como bien indica el numerito detrás del título, se trata de la secuela del exitoso Gonner, que nos llega de nuevo, gracias a Art in Heart y a Raw Fury, siendo los segundos garantía (casi siempre) de calidad, siguiendo los pasos de otra gran distribuidora como Devolver Digital. Parece que estos de Raw Fury saben publicar muy buenos títulos, llevando el género de autor o indie a un mayoritario público, con títulos de notable calidad, como este Gonner 2.

Esta secuela lo es de forma inequívoca, siguiendo el claro ejemplo de “si algo funciona no lo toques” pero, al mismo tiempo, mejorando en casi todo a su antecesor. Hablamos pues de un roguelike que se desarrolla en plataformas laterales con disparos, donde la muerte es un enorme castigo que nos obliga a empezar desde el principio, aunque por supuesto con alguna que otra ventajilla. Durante la aventura iremos encontrando diferentes ítems, en forma de cráneos o armas, que harán nuestras idas y venidas, mucho más amenas, adaptándose al gusto o necesidades de cada jugador. 

Cada partida empieza en una suerte de purgatorio. Nosotros no somos más que una extraña masa, llamada Ikk, que rápidamente se apropiará de un cráneo, una mochila y un arma. Todo ello para atravesar diferentes galerías a base de tiros, para llegar al final, ¿para qué? Vete tú a saber, es lo de menos. Pero lo cierto es que este recorrido no puede ser más gratificante, adictivo y difícil. Lo primero, como ya he dicho, será elegir un cráneo; los hay de diferentes tipos. Unos nos benefician con mayor cantidad de corazones, otros nos permiten tener más munición y otros nos otorgan proezas, tales como volar. Después toca elegir arma, ya sea un fusil, un láser o una escopeta, hay bastante variedad que, al igual que en los cráneos, tocará encontrar durante la partida para desbloquear en el purgatorio. 

Cada ronda comienza entrando en la boca de un súper gusano, o serpiente, no lo sé, y saliendo por su trasero. Antes de pasar a lo serio, tendremos la opción de elegir entre dos caminos, que vendrán definidos por un enemigo “enjaulado” junto a cada boca. Esto definirá el tipo de bioma al que nos enfrentaremos, siendo varios, uno acuático, otro con enemigos que disparan, otro con más saltos y un vacío que actúa de muerte instantánea… en fin, cada uno de estos caminos, termina en un boss final que, sin parecer especialmente difíciles, sí que pueden ser engañosos y terminar con nuestra vida sin demasiado problema. Bastará con un mínimo error para quedarte sin corazones y volver empezar.

El desarrollo es básico. Podremos saltar, hacer una embestida (o dash) y disparar, disparar a todo lo que se mueva, y nada más. Con esas tres simples acciones pasaremos horas y horas mejorando, no solo a nuestro personaje sino nosotros mismos como jugadores, para así cada vez llegar un poquito más lejos. Hay que tener en cuenta varios factores a la hora de hablar de la aventura. En primer lugar la munición es finita, por lo tanto tendremos que estar atentos a ella, siendo un auténtico suicidio quedarse sin balas en determinados momentos. También cabe destacar la crueldad de recibir un impacto, que no solo nos robará un corazón sino que además nos despedazará; perdiendo momentáneamente, cráneo, arma y mochila, cosa que es especialmente divertida si lo sufrimos saltando el vacío, viendo como nuestros objetos pasan a ser irrecuperables y condenándonos a una muerte segura.

Como he dicho, perderemos corazones a cada golpe recibido, si los perdemos todos fin del juego, o no, ya que podremos pagar con nuestras monedas una nueva oportunidad. Si volvemos a morir y no tenemos monedas, ahora sí, tocará volver a empezar, y aunque parezca que los corazones son de gran ayuda, hay momentos donde un impacto y el perder nuestro equipo hará casi imposible que podamos rearmarnos sin perder todos nuestros corazones, siendo aquí donde se hace notable la gran dificultad del juego. Otra de nuestras esperanzas es ni más ni menos que esa mochila de la que ya os he hablado, gracias a ella, podremos obtener potenciadores u habilidades, tales como cargadores ampliados, un triple salto, algún corazón extra… dichos objetos podremos encontrarlos en una especie de “baúles animados” o comprándola a un vendedor que antecede al boss. ¿Y qué pasa cuando vencemos a uno de estos jefes finales? Pues resulta que la cosa se vuelve a complicar, ya que al vencerlos, estos se transforman en un ojo gigante que nos atacara constantemente el resto de la aventura, lo gracioso es que también son “llaves” y que necesitaremos tres para enfrentarnos al desafío final, casi nada.

Como digo, un juego desafiante, que por otra parte puede ser cortito para los más habilidosos. Una partida perfecta puede resolverse en apenas 15 o 20 minutos, siendo suficiente para ver los créditos, pero llegar a ese domino no será tarea fácil, ya que como he dicho antes, la magia de este juego es que no solo mejoraremos a nuestro personaje, sino que la victoria depende más que todo de nuestra habilidad. Es decir, seremos los jugadores los que tendremos que subir de nivel a base de horas y horas. 

El gran puntazo que le veo al juego es su arte. Creo que sería sencillo poner la etiqueta de juego de autor en mayúscula, ya que es único. El uso de la colorimetría es formidable, con colores pasteles y una textura suave, llena de formas irregulares, como si fuera un boceto o el dibujo de un joven artista. Consigue crear una experiencia psicodélica, donde es muy fácil entrar en la zona, recordando a un árcade de época, lleno de proyectiles y de impactos, impactos que a su vez explotan o hacen explotar a los enemigos, llenando todo, de nuevo, de cientos de partículas. Creo que siendo fiel al primero, realza su arte, llevándolo a un nuevo nivel, más sutil, menos boceto. Si ahora viajamos al pasado y jugamos al primero parecerá una alfa de este Gonner 2. También es sutil y elegante como los escenarios aparecen en negro, y se van creando a nuestros pasos, poniendo barreras donde no las veíamos, y llevándonos a explorar de una forma muy artística. Quizá como parte más floja podamos hablar de su banda sonora, que pasa sin pena ni gloria, siendo acorde a lo que vemos en todo momento no parece destacar ni en los momentos más impactantes, dejando ese apartado algo huérfano. Lo que sin duda es todo un gustazo es su rendimiento, jugándose francamente bien en Nintendo Switch con una tasa de 60 fotogramas, y sin ningún problema de rendimiento o bugs. Gran noticia.

Por último, y como gran novedad de esta secuela, hablamos de su modo cooperativo, que nos permite jugar la aventura en compañía de hasta tres amigos más. Aunque es una pena que carezca de online, es muy gratificante repartir Joy-Cons y jugar el juego con familiares o amigos, que sinceramente es como más lo hemos disfrutado en casa, siendo bastante menos caótico de lo que cabría esperar y dándole una nueva vertiente estratégica que, sin duda, lo elevan a un nuevo escalón, aún más alto si cabe.

En resumen, se trata de un roguelike muy muy inteligente, lleno de partidas cortitas súper desafiantes, con un estilo artístico que no solo acompaña sino que lo hace único. Aquí morir no es el final, sino una nueva oportunidad de empezar y hacerlo mejor que antes. Es difícil despegarse del mando tras perder, ya que consciente de tu error solo deseas una nueva oportunidad para hacerlo mejor.

Gonner 2 es más que recomendable, es de lo mejor del género, y además lo tienes en Gamepass (PC y Xbox) y, como no, en Switch ¿Qué más decir?

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