Análisis Ghosts’n Goblins Resurrection

Juan Cash

Juan Cash

Treinta y cinco años son muchos años. Si una franquicia logra sobrevivir tanto tiempo, y lanzar una nueva entrega, es porque hablamos de una leyenda de los videojuegos. No es para menos, ya que Sir Arthur esta de vuelta, para devolvernos esas ganas de arrojar el mando contra alguna superficie dura. Uno de los juegos más difíciles de todos los tiempos ha vuelto, renovado y con la misma fuerza de siempre. Hablamos de lo nuevo de Capcom. Ghosts’n Goblins Resurrection.

Sir Arthur vuelve a ponerse la armadura. Estamos tranquilamente en el prado, esperando a nuestra querida princesa. Seguramente para hacer una buena barbacoa y disfrutar del bello paisaje. Sale mal. Una horda demoníaca ataca el castillo y durante esos momentos de estupor, raptan a la princesa. Arthur, que estaba en gayumbos (no preguntéis por que), se enfunda su armadura y sale a toda prisa dispuesto a destruir el mal.

Como veis, la historia es la de siempre, aquella que ya se nos contaba en el original, así como en varios juegos de la época (véase Super Mario). Una historia simple. Hija de una época donde era lo de menos, donde lo importante era el desarrollo, la jugabilidad y por supuesto, el desafío.

Hay que decir que, Ghosts’n Goblins Resurrection, no es un remake, ni un remastered. Más bien es un reborn. Utiliza elementos del videojuegos clásico, siendo más que fiel en sus mecánicas. Así como en sus enemigos y escenarios. Pero el juego se adapta a los nuevos tiempos con un diseño de niveles totalmente nuevo.

Echando la vista atrás, han creado un producto contemporáneo que será el deleite de todos los fans de la saga. Hablamos de un plataformas frenético, pese a la lentitud del movimiento del personaje. Esto se produce debido a las agobiantes hordas de enemigos, que nos acosarán durante todo el rato, reapareciendo continuamente. Podemos pasar todo el rato matando que no pararán de aparecer. Por lo tanto el desarrollo de los niveles se basa en ir despejando el camino para avanzar, sin necesidad de limpieza, sino más bien de abrirse paso.

El juego tiene un sistema de controles extremadamente simple, donde con tan solo un par de ellos (equis y cuadrado en PlayStation) haremos todos los movimientos necesarios. Esta sencillez, combinada con un lento movimiento de personaje, y los ya citados incontables enemigos, son la esencia que ha llevado a Ghosts’n Goblins a ser una de las sagas más queridas de Capcom. Un juego de culto, hijo de su época y marcado por su dificultad. De la cual hablamos ahora.

Máscaras fuera. En mi vida he conseguido completar un Ghosts’n Goblins o un Ghouls’n Ghosts. Y no será porque no lo he intentado. Primero en NES, luego en Súper Nintendo, en emuladores de PC (con trucos) y mi último intento en PSP. Nada. Es por ello que fue toda una alegría saber de dos interesantes novedades de este Resurrection: selector de dificultad y multijugador. 

Podemos disfrutar del juego adaptando la dificultad a nuestra habilidad. Lo cual es una maravilla. Incluso durante el desarrollo de las diferentes fases, podremos bajarla en caso de morir en reiteradas ocasiones, dándonos la opción en el menú de reaparecer. Como valiente que soy, empecé en su dificultad normal/alta, por supuesto con vidas ilimitadas, estamos en 2021. La cosa se torció pronto y baje la dificultad un escalón, hasta que la parte final se me hizo terriblemente cuesta arriba y termine en el modo más sencillo posible. Y con todo eso no fueron pocas las veces que morí. Buenas noticias, el juego, pese a adaptarse a sus tiempos, sigue siendo insufriblemente difícil. 

Otra ayudita es el multijugador. Con solo pulsar equis en el segundo mando, nuestra pareja, amigo, hija… podrán unirse a la aventura. Eso sí, no serán otro Sir Arthur, sino que tomarán el control de un espectro que servirá exclusivamente de apoyo. Mediante sus dos acciones podrán atacar o apoyar. El segundo jugador podrá escoger entre tres espíritus diferentes, cada uno con un ataque y una ayuda distintos. Y la verdad es que está muy bien metido, ya que cumple algo a mi juicio básico en un cooperativo. Y es que nunca restan, solo ayudan. Es decir, limpiarán enemigos y sus habilidades de apoyo ayudarán bastante. Pero si mueren no nos penalizarán como jugadores principales, sino que simplemente habrá que esperar un leve enfriamiento para reaparecer. Sin duda, me parece un excelente modo que provoca situaciones la mar de divertidas, como por ejemplo cuando el espíritu forzudo te agarra para ayudarte y termina arrojándote a las garras del enemigo.

Otra de las novedades es una especie de árbol de habilidades. Nos obligará a recoger unos brillantes frutos durante las partidas, que podremos canjear por power ups. Como por ejemplo poder tener dos armas, convertir enemigos en piedra o ranas, así como incluso poder resucitar una vez recibamos el último golpe. Son ayuditas interesantes que dan al desarrollo un puntito extra, y que nos obliga a estar atentos por si aparece el fruto luminoso. Que casi siempre no será tarea fácil atraparlo.

Por lo demás, el desarrollo del juego es más o menos el de siempre, avanzaremos por una serie de niveles, cada uno distinto al anterior, y cada vez más difíciles, hasta el clímax del jefe final. Completar la historia nos llevará unas dos o tres horas, dependiendo del nivel de habilidad y la dificultad elegida. Pero ojo, una vez terminado hay girito, que nos llevará a dar una segunda vuelta, eso sí, solo apto para los más valientes.

Otro punto importantísimo es su apartado artístico. Hay quien lo adora y hay quien lo odia. Yo era de los segundos; sobre todo al descubrirlo en los medios. Me parecía horroroso. Pero ojo, no todo es lo que parece y una vez comencé a jugarlo en mi TV 4K, con su HDR y demás chorradas… la cosa cambió. Puedo decir a viva voz que me parece precioso. Utilizan unas paletas de colores vibrantes y vivas, con muchísimo contraste y con un mimo extraordinario por los escenarios. Moverte por ellos te hará sentir que recorres las páginas de un cuento de hadas oscuro que acaba de cobrar vida ante tus ojos. No lo esperaba, pero me ha terminado gustando bastante.  El sonido por otra parte es fantástico, no solo la banda sonora, que reinterpreta con cuidado la obra maestra que supone el original. Con esa melodía que seguro aparece en tu cabeza mientras lees estas líneas. También son destacables los sonidos en general, el romper de la armadura, el impacto de nuestra arma arrojadiza. Todo ello junto a unas animaciones cojonudas, crean un feedback absolutamente satisfactorio.

Ghosts’n Goblins Resurrection, es un tremendo juegazo, una excelente oportunidad para devolver su niñez a aquellos jugadores veteranos. Pero también una manera excelente de descubrir esta saga a las nuevas generaciones. Un título desafiante como pocos, que hace de la línea de meta un lugar de celebración. Vencer al boss y cruzar la puerta es tan satisfactorio como en la obra de Miyazaki. Podría terminar diciendo que esta resurrección es un clásico atemporal que vuelve adaptado a su época, sin perder la esencia de lo que fue y será. Dadle una oportunidad, pero jugar con el mando más pocho que tengáis, está feo destruir los nuevos.

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