Análisis Foreclosed

Juan Cash

Juan Cash

Oficialicemos el mes del Cyberpunk. Después de The Ascent y The Observer volvemos a viajar a un futuro lleno de implantes y corporaciones. Esta vez de la mano de los italianos de Antab Studio, que nos presentan una apuesta más que interesante. ¿Alguna vez habéis jugado a un cómic? Suena raro pero pocos ejemplos se me ocurren que definan mejor este Foreclosed.

Foreclosed es la historia de Evan Kapnos, nuestro protagonista. Cierto día, despertaremos sabiendo que la empresa para la cual trabajamos ha caído en bancarrota, y que nuestros implantes son ilegales. Por lo tanto toca ir al juzgado para volver a la vida cotidiana. La cosa se complica ya que de repente aparecerán un buen número de trajeados que querrán matarnos. ¿WTF? Pero no estaremos solos en este loco día, ya que recibiremos una llamada. Una chica nos ayudará a escapar, al más puro estilo Misión Imposible, dando así comienzo a nuestra aventura. Una aventura llena de traiciones, implantes que mejoran las capacidades humanas y dinero, mucho dinero.

En el mundo que nos presenta Foreclosed estamos endeudados nada más nacer, debido a los implantes con los que seremos recibidos en el mundo; firmando así una deuda difícil de saldar con el estado. Me parece una premisa interesantísima para contextualizar que en este mundo no importa nada más que el dinero, que puede ser sinónimo de poder.

El titulo no solo sabe construir el worlbuilding, sino que lo hace francamente bien, mediante diálogos. Nada de notas de texto que aparecen como hongos tras la lluvia. Aquí la información nos la darán los personajes y se profundizará más o menos en función de las preguntas que nosotros les hagamos a ellos. 

A nivel narrativo el juego hace un gran trabajo, con esta estética de cómic, iremos gozando de una consecución de planos superpuestos en la pantalla, que van compartiendo espacio, ya que unos se van sobreponiendo a otros. Un ejemplo sería una viñeta en la cual andamos de izquierda a derecha, esta termina y ya emerge otra, pero esta vez con nuestra vista en cenital, hasta que de viñeta en viñeta pasamos a la vista tercera persona con cámara trasera, la cual será la más utilizada en el juego.

Pero no todo el juego es charlar y caminar. El juego tiene dos pilares, uno más grande que el otro. Por un lado tenemos una vertiente sigilosa, en la cual tendremos que resolver algún pequeño puzle (generalmente localizar paneles y hackearlos), o simplemente sobrevivir sin ser vistos mientras avanzamos. La otra y el grueso del título es la acción directa. El juego se convierte en una suerte de shooter en tercera persona con súper poderes. Una vez conseguimos nuestra arma, la cosa cambia, ya no hay que esconderse, toca disparar a bocajarro.

El tema es que hay cierto desarrollo, cierto progreso. Subiremos de nivel y obtendremos unos puntos que podremos canjear por mejoras, tales como balas explosivas, una barrera que nos hace inmunes un breve momento, o que te digo yo… habilidades telepáticas que nos permitirán elevar al enemigo.

Estos poderes los iremos obteniendo poco a poco, mientras que la historia se va desarrollando. Y está bastante bien logrado, el cómo se mezcla la acción, lo que puede parecer más videojuego, con esos momentos plenamente narrativos en los cuales hablamos con enemigos o aliados y en los que podemos tomar decisiones moderadamente importantes. Todo ello con ese tufillo a cómic de acción de súper héroes.

Quizá la primera pena venga por el gunplay. A mi juicio es muy blandito, incluso en la parte final del juego, una vez tenemos todas las mejoras… le falta contundencia. En todo momento parece que disparemos una pistola de perdigones. Y es una pena porque por lo demás está bien. Cierto que la IA carece de la más mínima inteligencia pero, al mismo tiempo, el juego requiere cierta calma para analizar la situación, ver dónde están los enemigos y plantearnos un orden para eliminarlos. Es decir, hay cierto factor estratégico si no queremos morir a las primeras de cambio. En este sentido me ha recordado un pelín a Superhot. Pero, de nuevo, faltan esas sensaciones gratificantes al vaciar el cargador (que no hay, ya que la munición se mide por el sobrecalentamiento) a un enemigo. O incluso cuando le arrojamos telepáticamente un puto barril y parece que le hemos tirado un libro… son minucias pero ya que hay una apuesta más o menos directa por la acción, me hubiera gustado que ésta hubiera resultado mejor. Sin más.

Pero joder en todo lo demás el juego es francamente bueno. Su apartado artístico, dibujado cual ilustración artística, con esos colores planos y pastelosos, en su construcción de cómic, es una gozada. Ver cómo te lo juegas de principio a fin sin una sola pantalla de carga… te atrapa y no te escupe hasta el final. Además la historia avanza a muy buen ritmo, y siendo un título de corta duración (5 o 6 horas) tampoco parece atropellado en ningún momento. Además me encanta su visión cyberpunk, alejada de la oscuridad y el neón. Aquí vemos una arquitectura de hormigón, pero con un fuerte componente holográfico, que en ningún momento pierde la identidad de ser una ciudad más o menos común, pese a todo lo que la rodea. Da una sensación más futurista que cyberpunk, y eso a veces también gusta para salir de ciertos fetiches del género.

Este es su músculo realmente. Lo innovador de su narrativa, y como mediante muy pocas mecánicas es capaz de conseguir crear una historia interesante y divertida, en la cual el jugador solo tiene un deseo: continuar y saber qué demonios va a pasar con Evan Kapnos y con sus deseados implantes.

Foreclosed es una aventura diferente, con tintes de acción, pero que encierra una profunda trama sobre corporaciones, corrupción, dinero y poder. Convirtiéndose así en un candidato a llenar la estantería de todo aquel que se sienta atraído por el género, ya que sin duda os sorprenderá.

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