Análisis Final Fantasy VII Remake INTERmission

Juan Cash

Juan Cash

Toca volver a uno de mis juegos favoritos del 2020. Esta vez dejamos atrás al “engominado” Cloud y su espadón y volvemos a recorrer las calles de Midgar con la encantadora Yuffie y su shuriken. ¿Vale la pena pasar por caja para disfrutar de este DLC? Pues claro. Os explico el motivo.

Hay a quien le gusta más y a quien le gusta menos. Pero sin duda el remake firmado por Nomura no ha dejado a nadie indiferente; tanto para los veteranos de la saga, que patearon el mundo de Final Fantasy VII allá en los noventa, como para aquellos que lo han descubierto en 2020. Es indiscutible, que este remake fue uno de los mejores lanzamientos del año pasado. Es por ello, entre otras cosas, que cualquier contenido que nos arroje un poquito de luz sobre el futuro de la saga, no solo será bienvenido, sino que además será mirado con lupa. 

En este episodio, el llamado INTERmission, encarnaremos a Yuffie, uno de los personajes más queridos del título original para llevar a cabo una misión super secreta y especial. Tendremos que robar a los malvados de Shinra (la Endesa de FFVII) una súper materia. Ya que Yuffie es una experta ninja que lucha por su nación, Wutai. De hecho, el plan para robar la súper materia es llevado a cabo por su país, con el objetivo de no solo debilitar a Shinra, sino de además ganar poder militar. Digamos que las materias son el armamento nuclear de la saga. Pero no estaremos solos en la misión, tendremos aliados, alguno conocido, otros nuevos, como Sonon, que será nuestro fiel compañero. Este personaje, antiguo discípulo del padre de Yuffie, me ha encantado y su peso en la trama es vital. Pese a no poder controlarlo (como ya pasaba con Red XII) su aportación al combate será más que interesante, pudiendo darle las ordenes de turno así como llevando a cabo ataques conjuntos.

Dicho esto, llegamos a Midgar, en concreto al famoso distrito siete. Mentiría si dijera que no ha resultado emocionante. No fueron pocas las horas que pasé aquí con Cloud, y creas o no, volver con otro personaje ha sido una auténtica maravilla. Porque además, el DLC se desarrolla durante los primeros compases del título principal, pudiendo ver otro punto de vista, sobre cómo se desarrollan ciertas tramas. Espiar con Yuffie a los miembros de Avalancha resulta de lo más emocionante.

Pero bueno, no estamos aquí para contar todo el DLC, que rondará las 5 o 6 horas, dependiendo de si os paráis en las secundarias o no. Y sí he dicho la palabra maldita. Secundarias las hay y no son mucho mejores que en el original. Por un lado tendremos que encontrar carteles de cierto garito de Wutai. Esta sí es más rollo. Pero también podremos visitar cierto simulador de combate, así como una de las grandes novedades que personalmente me ha encantado. Vuelve el Fuerte Cóndor. Y lo hace con un “juego de mesa” que no solo es precioso en lo visual, sino que funciona perfectamente como “juego dentro del juego”. Se basa en un Tower Defender, en el cual mediante gestión de maná, tendremos que disponer a un buen número de unidades, de modo que destrocen la base enemiga, mientras protegemos la nuestra. Sinceramente me ha gustado bastante y no solo he rebuscado y comprado todas las “unidades” sino que además he desafiado a todos cuantos he encontrado a mi paso. Entre ellos a algún que otro viejo conocido (guiño, guiño). No me sorprendería, que este juego dentro del juego, llegase como videojuego independiente al mercado móvil. Tiempo al tiempo.

La parte que sin duda más me ha gustado es su narrativa. Creo que la introducción de Yuffie, dándole este protagonismo, es más que acertada. En el DLC podremos conocer muy a fondo al personaje, con unos diálogos muy bien escritos y con un final realmente emocionante, que curiosamente encaja a la perfección con el devenir de estos remakes. El humor y el drama serán el eje central de esta micro aventura que, sin duda, hará que le cojamos mucho cariño a la nueva incorporación. Además, en la parte final aparecerán un par de personajes que sin duda os van a dejar con la boca abierta. Sobre todo a esos perros viejos de los noventa.

En resumen, me ha encantado volver a este juegazo. Pero eso sí, es inevitable ser precavidos y avisar de que lo que vais a encontrar es más de lo mismo. Para lo bueno y para lo malo. Es decir, ahora somos Yuffie, y el combate cambia totalmente. Los shuriken molan mucho y podremos utilizar ataques a distancia o ir a melee, además de por supuesto nuestro ya conocido sistema de materias. Pero el mazmorreo sigue siendo igual de torpe, tal como en el título principal. Encontraremos rodeos tontos así como amagos a puzles. Serán pocos pero están. Y la parte final del mismo, de nuevo hace aquello de “vamos a luchar contra todos los bichos de Shinra para hacer estudios de combate”. Por lo tanto me veo en la obligación de advertir. Si os gusto el videojuego de 2020 sin duda este DLC va a caeros como agua de mayo. Pero si sois de esos a los que el juego no os digo nada, no creáis que esto es un Final Fantasy VII Remake 1.5, porque ya os digo que es un 1.0. 

Como nota, este DLC, INTERmission, solo está disponible en PS5, y las mejoras gráficas son más que notables. El juego rinde de lujo, mejorando esas pequeñas asperezas que sufrimos en el pasado, pero sin ser un cambio realmente impresionante. Y como nota negativa, el DualSense pasa sin pena ni gloria. Por lo tanto, como persona a la que le gustó mucho Final Fantasy VII Remake, me veo en la obligación de recomendar este DLC, que podéis encontrar por veinte eurillos. 

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