Análisis Everybody’s Golf VR

Mi relación con el golf ha sido la de una especie de espectador activo. Nunca lo he jugado, pero está tan presente en la cultura popular (videojuegos, películas, el deporte en sí) que de una forma u otra todos tenemos alguna historia con el golf. La mía no es tanto con el golf, si no con el golf de los pobres, osea, el minigolf. Tengo un montón de recuerdos de jugar de niño en el verano, de vacaciones con la familia, primos y quien estuviese por ahí. Los obstáculos, el molino, las rampas… toda la iconografía estaba ahí, todo recordaba a las pelis y poniéndole un poco de imaginación, a esas soporíferas retransmisiones de golf de verdad, haciéndonos creernos que este último put era el que nos separaba de la preciada chaqueta verde.

Ya creciditos, y quizás con menos imaginación, llega este Everybody’s Golf VR, que tira de la realidad virtual de PSVR para acercarnos al mundo de los caddies, las maderas y los hierros cinco. Con una estética decididamente manga, nuestro caddie nos guiará en los primeros swings, y en nuestra mano está cómo enfrentarnos a ello. Podemos elegir entre jugar con el Dualshock (a mi no me ha gustado especialmente, y no me voy a centrar mucho en ello, porque me parece obvio que el juego no tiene este mando como principal) o el control por movimientos usando un controlador Move. Está claro que aquí hay que jugar con el Move, así que ahora nos toca la siguiente decisión, ¿de pié o sentado?. Nuestro vago interior dice “sentado” pero el golfista en nosotros, olvidado en algún verano del 95 dice “No podemos hacer esto de otra forma: de pié”. Está decidido.

La mecánica de darle a la pelotita es bastante intuitiva: primero tenemos un modo “fantasma” en el que practicamos nuestro swing y se nos da una indicación de lo fuerte que le hemos dado y de la dirección que tomaría la pelota. Lo intentamos una, dos, tres veces… si alguien nos viese pensaría que tenemos en nuestro haber más hoyos que Seve. Cuando ya le hemos tomado la medida al golpe, llega la hora de la verdad, pulsamos el botón Move y ya no hay pruebas que valgan. Solo tenemos que realizar el mismo movimiento que hemos hecho practicando, la misma fuerza, la misma dirección, un poquito liftado para que no rebote mucho al caer y… vaya churro de tiro. Pero no nos rendimos. Toca salir del bunker, aquí hay que darle muy fuerte y de abajo hacia arriba. Esto es fácil. Pensamos en nuestro jefe, en el atasco de todos los días y le damos con todas nuestras ganas… ¡Nice Shot! Nos dice nuestra caddy. Podemos rozar la chaqueta, a la vez que también rozamos el green.

Ahora toca el put, la parte que me ha parecido más divertida del juego. Mientras que los swings no requieren de muchísima precisión (al menos para hacer algún par), una vez en el green toca tener muñeca de acero. Aquí no hay lugar para errores. Tenemos que ser precisos, aplicar la fuerza exacta, el efecto correcto… y la pelota se acerca, se acerca se acerca… y se pasa. ¡Qué cerca hemos estado! Y aquí es donde más brilla este Everybody’s Golf. En la expectación que crea cuando estamos en el green y sabemos exactamente qué ha fallado, cómo podemos mejorar nuestro golpe.

El juego nos da bastantes pistas sobre cómo mejorar, ya sea con nuestro caddie, que nos da varios consejos durante la partida (quizás demasiados) ya sea con los distintos indicadores en pantalla. Flechas, líneas de viento, recuadros con la elevación. Lo tenemos todo para hacer un golpe perfecto, depende solo de nuestra habilidad con el palo, bueno, con el Move.

Si hay que ponerle pegas al juego diría que las opciones de personalización es donde más flojea. Yo he encontrado bastante frustrante que para pasar del modo práctica al del golpe definitivo haya que pulsar el botón Move, que no está en el mejor de los sitios. La decisión de optar por este botón y no por el gatillo del mando no la he entendido, al menos debería ser una opción el cambiarlo. Esto es así porque normalmente cogemos el mando como un palo de golf, y el botón Move queda en nuestra palma, con lo que después de practicar, tenemos que cambiar el agarre, pulsar el botón, y volver a agarrar el mando. Esto puede parecer banal, pero no ayuda a conservar la memoria muscular que hemos ido cultivando en el modo práctica. Sobretodo resulta chocante teniendo el gatillo siempre a mano. Alguna opción más para que el caddie hable menos (o hable el japonés, porque el juego es bastante anime y el el doblaje en inglés no es para tirar cohetes) o para activar y desactivar indicadores no habría estado mal, quizás en algún parche.

Está claro que el equipo de desarrollo se ha centrado en la jugabilidad. Es por eso que aquí no nos vamos a encontrar ningún modo campaña ni nada que se parezca a una historia. Después del tutorial podemos jugar hoyos sueltos, aleatorios, y a medida que vamos avanzando (subiendo niveles, obviamente, esto es 2018) desbloqueamos otros campos. Hay “solo” tres campos, que pueden parecer pocos, pero en la práctica no lo son, ya que se pueden jugar en espejo y visto que es un juego bastante pausado, nos llevará un buen rato recorrer los 18 hoyos de cada campo.

Si algo ha despertado en mí Everybody’s Golf VR son las ganas de un juego de minigolf en realidad virtual. Visto que es en las distancias cortas, en el green donde el juego brilla con luz propia, nos quedamos con las ganas de hacer trick shots con nuestro putter. De medir la fuerza para subir una montañita pero no pasarnos para caer en el agua y hacer ese rebote perfecto que nos hace pasar entre las aspas del molino. Aunque hay mucho donde rascar en la parte del swing, tenemos la sensación de que es todo un poco más abierto, que da un poco igual si le damos un poco más a la izquierda o un poco más a la derecha, más fuerte o más liftado, si al final llegamos al green con tres golpes igualmente.

Everybody’s Golf VR es toda una declaración de que la VR está aquí para quedarse. Después de jugarlo, aún con sus más y sus menos, nos damos cuenta que el control clásico para un juego de golf simplemente está desfasado, no tiene sentido. Igual que después de jugar a un simulador de coches con un volante no podemos volver al pad de siempre, el control por movimiento y la VR son el paso lógico para el subgénero de los juegos de golf. Eso y un DLC de minigolf para este, por favor.

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