Análisis Eternal Starlight

Juan Cash

Juan Cash

Cuando hablamos de realidad virtual, la VR, hay videojuegos cuya existencia no tendría sentido lejos del medio. Es decir, existen muchos videojuegos que ganan en calidad y sobre todo en inmersión, una vez los ejecutamos con las gafas puestas; véase SuperHot. Pero, sin embargo, hay otros que no funcionarían lejos del medio, o en caso de hacerlo se verían seriamente mermados. Estos en mi opinión son los mejores juegos para disfrutar de la VR. Afortunadamente nuestro protagonista de hoy entra en esa descripción. ¿Alguna vez has querido ser un estratega galáctico? Ponte cómodo y acompáñame en este texto sobre una de las sorpresas del año: Eternal Starlight.

La tierra se va al traste. El planeta va a petar y sencillamente la vida humana no puede seguir desarrollándose en él. Por lo tanto, toca buscarse la vida lejos de nuestro maltrecho planeta. Toca buscar un rinconcito en el espacio para preservar la vida humana tal y como la conocemos… Pero claro, esto no le gusta a alguna raza de extraterrestres, que no tardaran en destruirnos a la primera de cambio. Toca armarse hasta los dientes y defenderse de las fuerzas alienígenas que quieren destruirnos. Para ello toca mejorar nuestro arsenal y hacer alianzas con aquellas criaturas galácticas más amistosas (que las hay).

Como veis nada nuevo bajo el sol, o bajo la estrella que queráis. El argumento no podría ser más básico, sacado de casi cualquier película de ciencia ficción de los noventa. Pero sinceramente me sirve. Y dicho sea, la historia es lo de menos en este juego.

Podríamos definir este Eternal Starlight como un juego de estrategia en tiempo real, que además se encuentra dentro del género de moda roguelike. Empezaremos como capitanes de la resistencia de la humanidad, a bordo de nuestro crucero galáctico. No tardaremos en recibir una llamada de nuestra segunda de abordo, informándonos de que unos extraterrestres, bastante enfadados, quieren destruirnos. Nos ponemos nerviosetes y preguntamos cuánto tiempo tenemos. El cual será poco, 7 días. O lo que es lo mismo, 7 turnos.

Ahora toca realizar misiones hasta que llega la fecha critica, momento en el cual nos defenderemos del primer ataque enemigo. Mientras que llega ese día fatal, podremos elegir las misiones a realizar; consiguiendo valiosos recursos y además fortaleciendo relaciones con otras razas galácticas más amistosas. Todo esto se desarrolla mediante unos diálogos bastante divertidos, en los cuales tendremos que decidir entre múltiples respuestas. Y pese a que no he podido apreciar mucho cambio en función de mis respuestas… sí que ayuda a crearnos nuestro personaje, a forjar la personalidad de nuestro estratega; Dando lugar a momentos bastante graciosos, como con cierta raza que parecían robots, los cuales no entendían mi humor, y se lo tomaban todo de forma literal. O como cuando unos extraterrestres malotes me vacilaron y les dije cerebro de insecto. Lo cual tiene gracia porque parecen hormigas gigantes… je je je. 

Pero de nuevo, y al ser roguelike, a poco que entres en tu segunda o tercera run… la charla será lo de menos, automatizando el proceso y omitiendo cuanto podamos.

Así que pasamos al turrón, a lo top, a lo que enamora… su jugabilidad. He flipado jugando a Eternal Starlight. Para empezar seremos representados como dos manos gigantes flotando en el espacio, viendo a nuestra flota por ahí, pudiendo literalmente coger nuestro crucero o nave o lo que queramos y arrastrarlo hacia la posición deseada. Esto que suena tan básico es la bomba. Es la evolución natural de jugar a juegos de mesa como Star Wars X-Wing (me imagino un juego como este con licencia de Star Wars y me da un patatus).

Podremos no solo mover las naves (obvio) sino que además tendremos que elegir una buena estrategia, y hacerlo rápido (sobre todo en dificultades más elevadas) ya que las batallas serán en tiempo real, pudiendo parar el tiempo si seleccionamos una nave para realizar un ataque especial. Los cuales molan mucho, ya que elegiremos la habilidad y la arrastraremos hasta nuestro enemigo, viendo como nuestra nave mete el misilazo. 

Poco a poco iremos descubriendo diferentes formas de llevar a cabo nuestros ataques. Por ejemplo, podremos agrupar nuestras naves bajo una líder, la cual moveremos siguiendo el resto nuestras indicaciones. Más adelante desbloquearemos otras naves principales y ahí es cuando la cosa empieza a molar de verdad. Tendremos nuestra flota y tendremos que mirar por ella, ya que nave destruida… nave que perdemos y ojo cuesta bastante conseguirlas. Todas ellas a excepción de la principal (en la que estamos metidos) cuya perdida supondrá el fin de la partida.

Por el camino, veremos varios tipos de misión. Desde proteger naves o nuestra base, hasta destruir asteroides, enemigos o incluso escanear elementos del espacio. Siempre que terminemos la misión será interesante explorar un pelín, ya que en ocasiones encontraremos recursos por ahí perdidos y nos darán alguna que otra alegría. 

Por lo demás, y pese a ser un roguelike, no dejéis que esto os eche para atrás. El titulo dispone de tres niveles de dificultad, siendo el único desafío su dificultad más elevada. En normal, el juego se disfruta mucho, siendo moderadamente sencillo de terminar; lo cual nos llevará unas seis horas. Otro punto a tener en cuenta es que el juego está solo en inglés y sí hay bastante texto, además de leer las habilidades de las armas especiales o las características de nuestras naves. Pero contra pronóstico y para mi inmensa alegría, se trata de un inglés básico, por lo tanto a poco que te defiendas en la lengua de Shakespeare no tendrás demasiado problema para disfrutarlo.

La sensación general que me produce este Eternal Starlight es la de que sus desarrolladores, White Noise Games, han sido plenamente conscientes de que querían conseguir en todo momento. Esto, que debería ser siempre así, se manifiesta por ejemplo en su apartado artístico. El juego es muy básico, incluso minimalista y no arriesga apenas en modelados, ni de personajes ni de naves pero apuesta por monótonos y geometría. Algo así como lo visto en The Falconeer, y de nuevo me funciona a las mil maravillas. A veces menos es más. Además consiguen crear unos ambientes espaciales muy creíbles y diferentes entre sí. Desde el negro puro con sus estrellas y planetas, hasta lugares donde algún astro domina tiñendo todo de un anaranjado cegador.

Por último pero no por ello menos importante. Cabe destacar que el juego tiene un diseño de realidad virtual soberbio. Ya sea jugando sentado o de pie, las sensaciones en Oculust quest 2 son inmejorables. Es un goce jugar en una zona amplia, moviéndonos a lo Iron Man en su mesa holográfica, moviendo nuestras naves mientras caminamos y seguimos de cerca la batalla. Pero no es menos gustoso jugar sentados cómodamente, cosa que casi había olvidado que se podía hacer en VR. Gracias a los controles podremos hacer zoom in y zoom out, de forma que arrastrando la pantalla podremos estar en cualquier lugar del mapa en segundos. Y claro, estar cómodamente sentados, orquestando la resistencia… pues también está de lujo.

En resumen, Eternal Starlight es un juegazo, que hará que los fans de la estrategia y de la ciencia ficción alucinen de lo lindo. Además el tema roguelike nos garantiza horas y horas de diversión, mejorando nuestra flota y sintiendo el más estrepitoso fracaso con su perdida. Eternal Starlight no solo me parece de los mejores juegos VR de este año, sino que además me parece un imprescindible siempre y cuando os guste el género.

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