Análisis Ender Lilies: Quietus of the Knights

Juan Cash

Juan Cash

¿Sabéis esos juegos que te exigen sangre, sudor y lágrimas? ¿Esos que empiezas sin saber muy bien a que estás jugando, y poco a poco se enredan en combates épicos y zonas que sin duda recordaras de por vida? ¿Juegos que pasan por tus manos para brindarte unos ratos tan buenos que se quedan para siempre en nuestra memoria? Creo que en resumidas cuentas eso es lo que me quedo de nuestro protagonista de hoy. Ender Lilies es un título memorable y posiblemente el indie del año.

Finisterra. Me encanta esa palabra. Del latín “Finis Terrae” significa “Fin de la tierra” no como apocalípsis, sino más bien como lugar donde termina. Y como dato nacional, los romanos ubicaban dicha zona en A Coruña, en el cabo de Finisterra. Hasta aquí la chapa lingüística/Histórica.

En el reino de Finisterra tendrá lugar nuestra aventura. Un extraño mal, en forma de lluvia eterna, lleva años arrasando con nuestra tierra, infectando a sus habitantes y convirtiéndolos en horrorosos y agresivos engendros. Nosotros seremos una pequeña niña, que yace dormida sobre un altar. Nos despertará el espíritu de un guerrero, el caballero negro, y guiará nuestros pasos, para que poco a poco en forma de cinemáticas y textos, vayamos descubriendo más sobre quiénes somos, qué está pasando y qué es lo que ya paso.

El juego a groso modo se podría definir como un metroidvania con tintes de souls. Sí, como el laureado Hollow Knight. De nuevo, palabras mayores nombrar a este bicharraco, pero creedme, hay mucho Hollow en Lilies.

Al principio será lo típico, exploraremos zonas con el pellizco en el estómago de ver mil atajos y no poder acceder a ellos. Los enemigos no serán más que sacos de boxeo, que no supondrán apenas amenaza. Pero conforme avanzamos, y vamos descubriendo nuevas zonas… la cosa se pondrá más y más complicada.

El juego brinda una exploración sencilla, con un mapa en todo momento, que se va completando a cada zona que entramos y con los posibles caminos bien marcados en el mismo. No siendo tan hardcore en este sentido, sino más bien sencillo. Se podría decir que no me he perdido en ningún momento. Cosa rara en un metroidvania.

Aquí encontraremos diferentes biomas, todos perfectamente conectados, con unos atajos realmente ingeniosos. Cada una de estas zonas esconde tesoros, algunos alcanzables a la primera y otros que exigirán volver más adelante, cuando tengamos esa habilidad que nos permita llegar a él. Y será importante hacerse con ellos, antes de llegar a los distintos jefes finales, que sinceramente son la piedra angular del título. Encontrando uno por cada bioma. Y descubriéndose como combates épicos y extraordinariamente exigentes.

El diseño de las criaturas es maravilloso, al igual que el del juego, donde los grises y el ambiente bajonero se apoderan por completo de la imagen, dejando los colores vivos como pinceladas de esperanza. Encontrar una llanura floreada nos alegrará la vista e incluso nos animara a continuar con nuestro duro camino. Es algo así como si el propio arte del juego fuera a su manera un resumen de la historia que nos cuenta y eso es mágico. 

Como todo buen metroidvania, la evolución del personaje es clave. Poco tendrá que ver nuestra Doncella Blanca que encontramos al principio con la que dejamos al final. Aquí nuestro personaje realmente solo se cura y purifica a los enemigos. Serán los espíritus que nos acompañen los que luchen. Cada uno asociado a un botón del mando, pudiendo equipar un total de seis ataques. Algunos físicos, como el caballero negro (que sería una espada) y otros mágicos como la bruja (que viene a ser ataque a distancia). Además añadiremos pasivas en forma de amuletos, que potenciaran nuestros poderes o nos ayudaran de mil maneras, como por ejemplo cierto objeto que regenerará vida al golpear u otro que nos permite hacer parrys y claro un juego con parry es automáticamente candidato a GOTY.

Moverte por el mapa es una experiencia muy disfrutable, sobre todo en los compases finales, cuando tenemos que recorrer cada zona para no dejar ni un objeto por el camino. Potenciadores de curación, mayor vitalidad y poderes secundarios. Por no hablar de ciertos coleccionables que nos darán el final bueno… sí, tenemos varios finales.

El juego es consciente de su exigencia. Y para no aturullar al jugador nos dará todas las comodidades para explorar. A lo ya dicho de señalar los posibles caminos en el mapa, se le suma un viaje rápido desde cualquier punto de descanso. Además cambiará el color de la habitación si ya no queda nada que buscar ahí. 

Por contrario el combate se torna en abominable. Es dificilísimo, sobre todo en su parte final, donde realmente ha llegado a sacarme de quicio e incluso me ha obligado a dejar de jugar. No soy un jugador que rechace un desafío, pero hay algunos jefes que rozan lo injusto. Siendo quizá un pequeño problema del título.

Pese a ello, cambiar de estrategia, dejar atrás nuestro equipo, para probar otras armas y apostar por nuevas combinaciones de amuletos (pasivas) suele dar sus frutos. Es lo típico, que los tres o cuatro primeros intentos lo ves imposible. Pero poco a poco cada vez vamos quitando más vida de nuestro enemigo, hasta que finalmente caerá a nuestros pies dando paso a ese subidón que solo te dan los juegos chungos, (o marcar un gol en FUT). 

Pero la dificultad no viene solo por los jefes de Ender Lilies. Hay zonas de exploración apestadas de enemigos, algunos temibles que exigirán conocerlos perfectamente para dar con su debilidad y eliminarlos lo antes posible. Por fortuna cerca de esos agujeros negros, siempre encontraremos una zona de descanso para recuperarnos y para usar de punto de control. 

Además, aquí iremos subiendo de nivel y consiguiendo “dinero” que mantendremos pese a morir. Toda una novedad en los juegos souls que va como anillo al dedo, debido a la crudeza de algunas zonas.

Hablaba unas líneas más arriba de su arte, de su gris. Añado un diseño de personajes perfectamente acorde y con una personalidad bastante fuerte. La fantasía medieval oscura es un género que se ha trabajado mucho en el videojuego, dando paso al clon del clon en incontables ocasiones. Por lo tanto y aunque Ender Lilies toma de aquí y de allá, creo que es destacable su originalidad. Vemos un mundo que parece dibujado a mano, con unas animaciones sencillas pero que se traducen en una jugabilidad sutil y armónica. La elegancia del juego en todos sus apartados es sobresaliente y esa banda sonora con tintes eclesiásticos y góticos, supone la guinda perfecta para un juego que entra por la vista y te mantiene por el control.

En resumen, Binary Haze Interactive nos ha traído un título enorme. Pone sobre la mesa un nuevo referente del género y nos descubre que los metroidvania nunca están de más, siempre y cuando se hagan bien. He disfrutado y sufrido a partes iguales, acompañando a La Doncella en esta triste historia. He luchado decenas de veces contra el mismo enemigo, hasta que finalmente he acabado con él y sobre todo he recorrido cada habitación varias veces para no dejar nada atrás. Al final me quedo con un juego que guardaré para siempre en mi memoria. A 03 de Agosto de 2021 el mejor indie del año.

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