Análisis El Capitán está Muerto

Daniel Ureña

Daniel Ureña

Fundador y sufridor de Invisible Movement.

Las cosas no han salido bien. Una parada de emergencia es obligatoria para analizar el estado de nuestra nave pero, desgraciadamente, todavía estamos lejos de estar a salvo. Una nave alienígena nos ha seguido y pretende o bien destruir nuestra nave o bien invadirla. Y lo peor de todo esto es que… El Capitán está Muerto.

Thunderbox Entertainment nos trae la intensa experiencia que hasta ahora solo podíamos vivir gracias al juego de mesa creado por Joe Price y JT Smith. Además, lo hace de manera brillante respetando sus mecánicas, su peculiar arte y además añadiendo características para que la experiencia digital no tenga nada que envidiarle a la física.

En El Capitán está Muerto (o The Captain is Dead) deberemos sobrevivir el tiempo suficiente para arreglar el núcleo de salto y poder largarnos de las garras de la nave alienígena a un espacio seguro. Nuestra tarea como capitán improvisado será la de gestionar tanto las acciones de nuestra tripulación, como sus habilidades y todas las oportunidades que ofrece nuestra malograda nave. Todo ello mientras una serie de eventos nos pondrán cada vez más contra las cuerdas.

El inicio de la crisis empezará con la selección de nuestra tripulación. Podremos escoger hasta 4 miembros de 7 posibles (seguramente irán añadiendo más con el tiempo)  y cada uno de ellos contará con un número determinado de acciones, su habilidad especial y ciertas características que tendremos que tener muy en cuenta para montar un equipo competente y equilibrado. Por ejemplo, la ingeniera siempre empezará el turno con dos habilidades de reparación además de poder gastar una acción menos a la hora de reparar el núcleo de salto. La soldado, a diferencia del resto, podrá con una sola acción acabar con todos los invasores de la sala en lugar de gastar una acción por cada alien. La cyborg tiene una acción de más y además no le afectan las anomalías que ocurran durante nuestra partida, como por ejemplo el miedo irracional que hace que no podamos hacer ninguna acción si no tenemos un compañero al lado. Como digo, todos son muy variados, con sus puntos fuertes y flojos y dependerá de nosotros experimentar.

Nuestra nave siempre será la misma y está dividida en las mismas salas. Cada una de ellas con una o varias funciones. Por ejemplo, la armería es la que nos permite disparar torpedos para evitar un futuro daño a los escudos o postergar un evento. La enfermería nos permitirá curar a nuestros tripulantes para que estén al tope de sus capacidades mientras que en el laboratorio podremos mejorar ciertas capacidades de las naves y curar anomalías provocadas por una cucaracha alien que tenemos analizando. Estas salas y el resto son vitales y el equilibrio en todas ellas está muy bien trabajado para que siempre tengamos que tirar de ellas en algún momento de nuestra odisea.

Y aún así no habrá partida igual. Cada vez que empecemos una, diferentes eventos aleatorios nos dejarán la nave en cierto (mal) estado. Quizá tengamos los escudos rebajados hasta el 50% (si llega a 0%… misión fracasada), la sala de teletransporte estropeada (por lo que tendremos que gastar acciones extra para movernos) o la CPU en mal estado por lo que no podremos descargarnos nuevas habilidades. Nuestra misión será saber priorizar y tener una visión a corto medio plazo para ir arreglando los problemas existentes e intentar prevenir los futuros. Cada vez que finalicemos un turno tendrá lugar un evento que puede reducir nuestros escudos, inhabilitar una sala o generar una anomalía. Podremos decidir no hacer nada y “comernos” la nueva catástrofe o si tenemos las habilidades necesarias poder contrarrestarla. Para poner más carne al asador, siempre jugaremos contrarreloj porque los eventos se irán incrementando en “puterío” y al final acabaremos ahogados en la tragedia; no quieras esperar a que las alertas sean rojas…

El tutorial explica todo esto de una manera muy expeditiva y graciosa y, aunque al principio puede que tengamos un poco de cacao debido a todas las opciones disponibles, en un par de partidas (fracasadas seguramente) le pillaremos el truquillo y empezaremos a ser eficientes en nuestra gestión. A todo esto le ayuda mucho los diferentes niveles de dificultad que propone el título; que no os duela en el orgullo empezar en el nivel cobarde porque os irá de lujo para iniciaros y no será precisamente un paseo por el parque. A medida que mejoremos, tendremos un buen abanico de opciones para ponernos a prueba, como por ejemplo aumentar la rapidez con la que los eventos se vuelven más críticos y por lo tanto la obligación de gestionar nuestros turnos de manera exquisita.

El único problema que le veo al título es que no han añadido nada nuevo a la experiencia más allá de echar una partida. No hay nada como una campaña o diferentes escenarios con situaciones preestablecidas de diferente dificultad para que podamos ir superando. Aquí elegimos dificultad, tripulación y a darle duro a lo que nos salga. Eso puede acortar la vida del juego, sobre todo si jugamos en PC. En dispositivos móviles se presta más a echar una partida tumbados en el sofá o en cualquier parte. Además, el juego original estaba construido para ser jugado en cooperativo (de 2 a 7 jugadores) mientras que aquí nos podemos apañar nosotros solos; que siempre podemos jugar con alguien y “asignarle” un par de personajes pero vaya… Creo que en la versión de Steam tiene algún tipo de coop compartiendo pantalla pero vaya, podemos hacer lo mismo en nuestra tablet.

Lo que sí es brillante es su apartado técnico. Se ha decidido, de manera muy acertada, ser fiel al arte del juego de mesa y se ha hecho fetén. Con un estilo low-poly al que le sienta increíble la banda sonora del juego a base de sintetizadores a cargo de Occams Laser; sencillamente brutal. La jugada la remata el buen elenco en el casting de voces con Kevan Brithning (The Stanley Parable) y Elias Toufexis (Deus Ex) que nos acompañarán en nuestra debacle y nos sumergirán perfectamente en las diferentes situaciones que vivamos en El Capitán está Muerto. Mención aparte, merece su interfaz, muy intuitiva y nuestra gran amiga para saber que no está funcionando o dónde está cada sección de la nave.

Si os gustan los juegos de mesa de gestión de recursos, El Capitán está Muerto es imprescindible. Thunderbox Entertainment traspasa a la perfección las mecánicas de este tipo de juegos y lo hace de una manera muy dinámica, con mucho gusto y aportando un plus importante más allá de copiar/pegar el juego original. Si nunca antes os habéis enfrentando a este tipo de juegos, puede ser una buena apertura a un nuevo género cargado de opciones, en cuanto a juegos de mesa se refiere, y que poco a poco van llegando al mundo digital.

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