Análisis Dinasty Warriors 9 Empires

por Juan Cash

Hoy vengo sorprendido y esto se debe a que me he reconciliado con un género que encasillé en “esto no es para mí”. Algo así como cuando le dices a tu hija “prueba la comida antes de decir que no te gusta”. Pues bien, no solo he probado el musou, sino que me he divertido muchísimo. El protagonista de tan extraordinario suceso ha sido Dynasty Warriors 9 Empires, juego que nos traen desde Koei Tecmo y que ha sido desarrollado… pues por quienes hacen todos los musouOmega Force (Samurai Warriors, Hyrule Warriors, Fire Emblem Warriors…). Dicho esto, preparad vuestro ejército, pues nos vamos a la convulsa china de los siglos segundo y tercero.

La vida del monarca


Hablar de la historia, campaña o como queramos llamarlo de Dynasty Warriors 9 Empires… es como hablar de la historia de Age of Empires, de FIFA o de Total War. No hay. Es decir, el juego nos ofrece un único modo jugable, que es el llamado conquista. En dicho modo debemos elegir un momento histórico, que va desde el año 184 hasta el 263. Dependiendo de nuestra elección encontraremos unos territorios más o menos fragmentados, siendo nuestro siguiente paso, elegir una facción a la que representar. Ya sea como su máximo representante o bien como un/a oficial. Si durante la partida conseguimos reproducir alguna batalla real, (¿qué te digo yo…? la famosa batalla de Chibi, enfrentando a Cao Cao contra Liu Bei y Sun Quan) desbloquearemos una cinemática que aporta un poco más de épica a la aventura. Pero vaya, siendo realistas y salvo que tires de guía… será raro que te topes con algún momento histórico en una partida normal. 

Ahora, dicho esto, nos disponemos a empezar una partida. La cual se desarrolla al más puro estilo Total War. Salvando las mil y una diferencias. Nosotros, en nuestro trono, deberemos elegir qué zona iremos a conquistar, y tendremos seis meses para preparar dicha batalla, luego se vuelve a repetir el ciclo, nueva elección de conquista y otros seis meses de gestión… así hasta el final del juego. Lo curioso y lo que no me esperaba es que el juego de aporrear botones, el famosos musou, se disfraza de juego de gestión, y el resultado es divertidísimo y adictivo.

Como os decía, tenemos seis meses para preparar la batalla y para gobernar lo mejor que podamos. La cosa es que solo podremos realizar una acción por mes (muy de políticos esto, sí) por lo tanto toca elegir bien en que invertir nuestro valiosísimo tiempo. Podremos, por ejemplo, dar un paseo por el reino para contratar nuevos oficiales o simplemente fortalecer nuestra relación con lo ya afines, pudiendo incluso llegar a casarnos y engendrar descendencia… pero también podremos invertir el tiempo en diplomacia, en sobornos, en entrenar tropas… y un sinfín más de opciones.

Sin embargo, antes de empezar el semestre se nos ofrecerá destacar objetivos, a cambio de experiencia si los completamos. Es importante y creo que interesante, destacar que dependiendo del reino que elijamos, así como del momento histórico, será más fácil o difícil gestionar los territorios. Por ejemplo en mi primera partida con Sun Jian, tuve serios problemas con el oro y la comida, por lo tanto tomaba decisiones poco morales y terminé la partida convertido en villano. Sin embargo, en mi segunda conquista, elegí un periodo más “tranquilo” y tomé el control del Rey Cao Cao, el cual al tener un control de bastantes territorios, prácticamente no necesitaba invertir en recursos, pudiendo dedicar más tiempo a otras tareas, como las alianzas con reinos vecinos, los sabotajes y crear mi propia descendencia (la cual puedes utilizar en futuras campañas).

Pero diréis… ¿Dónde está la acción? Queremos sangre, y destruir cientos de enemigos de un espadazo. Efectivamente, esto es un musou, y no se olvida de ello, siendo el tema de la gestión no más que un pequeño sazonador para el juego principal, que es el combate. Pasados los seis meses de gestión (los seis turnos, vaya) tocará el combate, tocará invadir el territorio seleccionado para que mediante nuestra victoria, se una a nuestro reino. Pero ojo, no será la única forma de coger las armas, ya que a medida que crezca nuestro poder y que tengamos un puñado de territorios, serán constantes los ataques enemigos, los cuales también quieren nuestra trabajada tierra. Por lo tanto, a partir de la mitad de la conquista… pasaremos muchísimo más tiempo luchando, que gobernando.

Las batallas. Ataque y defensa


Pues bien, una vez hechas las gestiones toca coger las armas. Dentro de las batallas, tendremos dos estilos parecidos pero muy diferentes a la vez. Por un lado tendremos la conquista, mediante la cual tendremos que mermar las defensas enemigas para entrar en el castillo y vencer al general/rey/emperador de turno. Y, por el otro, tendremos la defensa de nuestros territorios, en cuyo modo tendremos que repeler los ataques enemigos hasta que su general anuncie la retirada, lo cual puede pasar porque agotes sus unidades o porque termine el tiempo.

Lo primero que haremos, independientemente de si defendemos o atacamos, es prepararnos. Esto implica elegir nuestro arma (hay un porrón de ellas) cuya elección estará relacionada con las preferencias del personaje, por ejemplo Cao Cao es más diestro con una espada, mientras que Sun Jian es más afín a llevar dos armas. Pero más allá tenemos arcos, hachas, látigos, espadones, abanicos… cualquier cosa que te imagines. Aparte del arma tendremos que elegir los planes secretos, que vienen a ser cartas que desbloquean habilidades especiales como curarnos, que llueva fuego, generar veneno en el suelo… y otro largo etcétera. Además también podremos aplicarnos talismanes que nos ofrecen mejoras, ya sean elementales o potenciadores de ataque. Que más os cuento… la profundidad y la personalización del modo de juego es abrumadora y realmente pese a que al principio pueda parecer inútil… debido a la facilidad del combate y a la nula actividad de las tropas enemigas para plantearte un ligero desafío… la cosa cambia en cuanto avanzamos lo suficiente, siendo bastante notable elegir el equipo correcto para cada ocasión. 

Una vez en el campo de batalla, nos encontramos con un musou de bandera. Lo cual significa un hack and slash contra cientos de enemigos. El desarrollo será moderadamente simple: ir conquistando diferentes puntos del mapa. Cuando lleguemos a los lugares marcados en rojo, saldrá un número de enemigos arriba, una vez lo bajemos a cero, la zona será nuestra y aparecerán tropas aliadas por arte de magia. Además el enemigo utilizará planes secretos, los cuales activarán un temporizador para que los boicoteemos o de lo contrario las cosas se pondrán feas. Teníais que haberme visto… yo el Rey Cao Cao, el terror de china, huyendo despavorido de un tigre de bengala que lanzaba bolas de fuego… todo ello cuando creía tener la batalla en el bolsillo.

Al final, las partidas no son nada que puedas tomarte ni un poquito en serio, no estamos aquí para eso. La jugabilidad de Dynasty Warriors 9 Empires, no es un ejercicio sesudo, sino todo lo contrario. Es un sistema de entretenimiento, donde pones el cerebro en modo automático y paseas por el mapa consiguiendo objetivos a golpe de espada. Y eso es no solo divertido, sino relajante.

El sistema de control es bastante básico, ataque rápido, ataque especial, movimientos especiales… y poco más. Permitiendo así que te sientas un maestro de la espada y el terror de la guerra en un tutorial de apenas tres minutos.

Entre lo real y la fantasía


Si algo me ha sorprendido, de nuevo, en este juego es su mimo por la historia. Dynasty Warriors 9 Empires es fantasía pura, con unos personajes históricos idealizados que parecen salidos de un buen anime… pero bajo esa capa de espectacularidad e hipérbole… se esconde la auténtica historia de China y de su origen. Yo no tenía ni idea de esto, pero al ir leyendo biografías de los diferentes personajes y ver lo cuidadas que estaban… decidí visitar a mi amigo google, y mi sorpresa fue mayúscula al ver que todo era real (dentro de los siglos que nos separan de las historias y su más que segura exageración). Por lo tanto vine aquí a repartir mamporros con personajes animescos y me fui con una ligera entrada a la historia bélica de China, si a esto sumamos los episodios históricos de Doraemon… ya mismo tengo un master en historia de Japón y China.

Pero hay otra cuestión interesante, y es que no solo se nos permite jugar con personajes históricos, sino que además podremos crear nuestro propio personaje con un editor bastante, bastante top. Por lo tanto, el juego nos plantea un mapa político real, para que nosotros lo desdibujemos como queramos, y para que en base a una historia pasada, creemos la nuestra.

Por descontado que bajo esta capa histórica se esconde el verdadero juego, que es la locura personificada, con ejemplos tan grotescos como establecer nuestra base de operaciones, o nuestro trono, en un escenario de música contemporáneo. Es decir, no perdamos el hilo conductor de un juego en que los enemigos vuelan como palomas al golpe de nuestros ataques.

Conclusión


Pues lo mejor que puedo decir de este título es que me he divertido muchísimo jugándolo pese a no haber encontrado nada destacable en él. El combate es flojo, gráficamente parece de otra época y el amago de gestión… es una vaga propuesta que no tiene ni un ápice de profundidad… pero sin embargo… cuando juntas todos los elementos en la coctelera… el resultado es un juego que me ha tenido muy enganchado y del cual he disfrutado cada minuto. 

El tema de la gestión, consigue crear esa diabólica sensación de “un turno más y lo dejo” ya sea por conseguir algún objetivo, por conquistar la zona o defenderte de algún enemigo. Al final, con esta simpleza consigue crear un producto muy “patio de juegos” al que entras para divertirte sin más, y vaya que si lo consigue.

Se podría decir que Dynasty Warriors 9 Empires ha sido mi primer musou, y desde ahora, pasa a convertirse en un género a tener en cuenta para este humilde servidor. Si nunca os habéis acercado al género, probadlo, quizá os llevéis una agradable sorpresa.

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