Análisis Demon’s Souls

Juan Cash

Juan Cash

Decir remake no siempre es sinónimo de calidad, ni tan siquiera de respeto por la obra anterior. Decir remake siempre genera dudas, ya que es un término ambiguo, a veces representa fielmente la obra con leves mejoras, otras nos encontramos con algo totalmente nuevo que básicamente se inspira o recicla contenido del original y otras veces nos encontramos con productos excepcionales y brillantes, que pulen a su primigenio juego y lo convierten en un producto totalmente contemporáneo. Si hablamos de remakes y hablamos de calidad, tenemos que hablar por supuesto de Bluepoint Games.

El estudio americano ya cosecha algún éxito en el campo de los remakes, como esa fantástica versión de Shadow of the Colossus. Es por ello que su nuevo proyecto nos tenía a todos expectantes, hasta que finalmente se descubrió el pastel en la presentación de PlayStation 5: Demon’s Souls sería el nuevo milagro de Bluepoint.

Hablar de Demon’s Souls no es ninguna broma. Hablamos del juego primero, del caldo de cultivo que sirvió para crear a posteriori Dark Souls, Bloodborne y, si me apuras, un poquito de Sekiro. Hablamos de un juego cruel, despiadado, retorcido e incluso injusto que, a su vez, ha enamorado a millones de jugadores y ha creado un nuevo género, que ha sido imitado con variado éxito por parte de múltiples estudios. el género Souls. 

Nuestro viaje nos lleva a Boletaria, ciudad que ha sido usurpada por demonios, gracias a la locura del Rey. El ejército demoníaco crecerá y crecerá, de tal forma que el resto de la tierra terminará pereciendo llegado el momento. Por fortuna, un héroe podrá detener el avance del mal, un héroe o heroína que nosotros encarnaremos, con una historia tan grande como tu imaginación quiera. En mi caso, en el fantástico editor de personajes, me decanté por la clase Aristocracia; capaz de usar magia y estoque o espada de una mano, y en mi imaginación creé a Theodor I (abuelo de Theodor IV que es mi personaje de Dark Souls III), un antiguo Rey destronado, apaleado y hundido que ve en Boletaria su última oportunidad para recuperar la gloria. Como veis, rolear será importante, y muy recomendable. No solo vale quedarse con lo que el juego te da, que acostumbrados a el resto… es bastante escaso. Una vez creado el personaje, dará comienzo nuestra aventura, nos situaremos en la ciudad y comenzaremos a luchar contra enemigos. No esperéis un tutorial, no esperéis ningún tipo de ayuda, simplemente vagos mensajes grabados a fuego en el suelo, ya sean escritos por los desarrolladores o por otras pobres almas online. Esto es Demon’s Souls y éstas son sus reglas.

A veces me resulta fascinante como puede gustar y gustarme tanto un juego tan cabrón. Es decir, recorreremos escenarios laberínticos, donde un pequeño error acaba contigo y con las almas que durante tanto tiempo has reunido con un esfuerzo hercúleo. Error que es duramente castigado si lo cometes de forma consecutiva, sin tiempo a recuperar tus almas, que quedarán esperando en el lugar de tu muerte (que suele ser un sitio chungo) y que si, como acabo de decir, vuelves a morir… desaparecerán para siempre… tirando por tierra todo tu esfuerzo. También me fascina como esa crueldad se traslada a las misiones secundarias, carentes de todo icono o explicación. Aquí no busques una guía en el inexistente menú de pausa, solo tienes lo que ves, lo que puedes deducir o lo que puedes aprender escuchando a otros personajes, cada palabra que de digan te ayudara a resolver los enigmas del mundo de Demon’s Souls. Tendrás que tomar decisiones, que no se te darán a elegir, como acabar con la vida de algún personaje sin saber si haces bien o no…

Otra cosa que me vuelve loco es como puedes tardar una hora de reloj en llegar hasta el jefe final, que es el culmen de cada tramo o zona del mapa, para morir rápidamente de un par de mal golpes y volver a empezar en el punto de partida… al menos tendrás algo de fortuna si has explorado bien y has podido desbloquear un atajo… si no… mala suerte, tocará empezar. Con todas estas asperezas y alguna que me dejo atrás, el juego logra crear en el jugador un constante estado de nerviosismo, de miedo, terror incluso, a sabiendas de que no hay margen de error. Un estado en el que personalmente es difícil mantenerse un par de horas seguidas, pero un estado que finalmente termina en éxtasis cuando completas una zona, terminas con el boss y vuelves a el nexo, que será lo más parecido a un hogar o zona de paz que encontrarás en todo el juego.

Es aquí, en el nexo, donde podrás mejorar a tu personaje; ya sea aprendiendo magias, acudiendo al herrero (a uno de ellos al menos) a mejorar o reparar armas, comprando ítems (si has rescatado al tipo en cuestión) y por supuesto subiendo de nivel. Eso sí, todo se paga con la misma moneda, las almas, esas que tanto nos costara reunir. 

Que Demon’s es el primero se nota. Quizá menos de lo que esperaba como desconocedor del mismo, pero se nota, por ejemplo en un diseño de niveles menos brillantes que el de sus sucesores, que sin ser malo, se aleja de la excelencia de títulos como Bloodborne. Aquí no tenemos ese gigantesco mapa interconectado y lleno de atajos, con sus hogareñas hogueras repartidas en diferentes puntos… Aquí tenemos “cuatro” mundos independientes, cada uno con sus atajos y con sus miserias marca de la casa, pero nada que ver entre unos y otros, siendo tan diferentes como una zona asquerosa, llena de vejigas y veneno, en maltrechos maderos sobre fango y lodo… u otra zona minera, donde el sol cae a plomo y tocará atravesar duras cavernas y galerías infectas de enemigos… o esos edificios góticos tan maravillosos, donde moriremos tantas veces…

Otro punto menos pulido son los jefes, que suelen ser brillantes en general, con mecánicas evolutivas y difícilmente legibles. Aquí encontramos una disparidad bastante llamativa, con enemigos excesivamente básicos, fáciles de derrotar y con algunos diseños  pobres. Algunos claro, otros son fascinantes y bastante difíciles, como por ejemplo el “Héroe Antiguo”. Quiero decir, en general, están muy logrados, pero no llegan al gran nivel al que nos han malacostumbrado a posteriori.

Podría llenar estas líneas hablando de lo magnifico y cruel que es Demon’s Souls, o de su revolucionario sistema online, que nos permite estar conectados con miles de jugadores sin ni siquiera verlos, a través de las ya míticas notas que se dejan en diferentes lugares, algunas para ayudarte, otras para engañarte… o podríamos hablar de como invadir otros mundos o ser invadidos por esos temibles espíritus oscuros, para librar encarnizadas batallas a vida o muerte… o de como pedir ayuda siendo humano o de cómo ayudar a los demás siendo espíritu… me parece apasionante… Un sistema de juego en línea que supuso otra nueva revolución que llevo al extremo Hideo Kojima en su Death Stranding. 

Podría escribir horas y horas sobre Boletaria… pero toca centrarse en la auténtica novedad, como se ve, se mueve y se oye este remake. Ya os aviso que no hay ni un solo pero que ponerle al trabajo de Bluepoint Games, que al igual que un restaurador de arte, dando una nueva capa a la Gioconda, han puesto un mimo exquisito, un respeto absoluto en traer a este 2020 un juego de culto de PlayStation 3. El apartado artístico es impresionante. Un auténtico portento gráfico que nos hace babear pensando en el porvenir de una generación recién nacida. El uso de la iluminación, los colores, variados en cada mundo, con arenas rojizas, claroscuros góticos, grises llanuras… tan variopinto como homogéneo en su continua representación de un mundo lúgubre. Las animaciones de los personajes en sus expresiones faciales denotan un nuevo grado de realismo, alejado de portentos como The Last of Us 2, pero previsiblemente accesible en un futuro, así como las animaciones de combate, totalmente fieles al original en cada frame de esos sesenta por segundo estables como una roca. Las partículas son muy agradables a la vista, como un pequeño espectáculo sensorial cada vez que casteamos un hechizo, ya sea fuego, magia o milagro. Alucinante.

Su banda sonora es también maravillosa. Funciona como un pañuelo al cuello en un día de entretiempo. Puede pasar desapercibida durante gran parte de la aventura, pero siempre está ahí si prestas atención, jugando con tus emociones, aumentando o disminuyendo tú estrés a conveniencia del mundo que te rodea. Sublime. El sonido es especial. Mucho se ha hablado del sonido de PlayStation 5, con esas promesas de revolución, que quizá fueran y de momento, algo exageradas, pero sí puedo decir que en este caso concreto el sonido es especial, más que digno. Podemos escuchar los peligros que nos rodean con todo lujo de detalle, incluso identificar enemigos ocultos, que esperan para realizar un ataque furtivo; serán ubicados solo prestando atención al audio, y eso es estupendo, inmersivo como pocos, más aun si tenemos en cuenta el nuevo DualSense que, si bien queda lejos de su uso en Astro’s Playroom, sí que es notable cuanto menos. Por ejemplo, cuando descendemos de un ascensor y sentimos las cadenas girando por el eje en nuestras manos, cosa que se consigue no solo con la nueva vibración háptica sino con un sonido de calidad que puede emitir el mismo mando o que escucharemos en un plano distinto en nuestros auriculares, al igual que pasa con otros muchos elementos, como al golpear con la espada o si encantamos esta misma, sintiendo el aura mágica en nuestras manos. Es bastante espectacular, sin ser excesivo en ningún caso.

Sin duda, Bluepoint Games lo ha vuelto a hacer. Han recreado a la perfección el juego de culto de From Software, un juego que casi es una religión, y lo han hecho sin un mínimo temblor en el pulso, creando uno de los mejores remakes de la historia, para dar el pistoletazo de salida a una generación que, sin duda, nos da motivos para ilusionarnos. Es maravilloso descubrir este juego en 2020, es maravilloso ver el origen de todo… como cierto dragón que te recuerda a alguna circunstancia, el propio uso del nexo y la dama de la cera en los ojos, que guarda de nuevo ciertas semejanzas con una muñeca que yo me sé. Si eres fans de la saga Souls y este te lo saltaste, vas a disfrutar como un enano, ante el que es a mi juicio y sin lugar a dudas el mejor juego de lanzamiento de esta generación y uno de los mejores de todos los tiempos.

Absolutamente imprescindible, eso sí, se paciente y practica el ensayo y error.

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