Análisis Death Crown

Montse MSillero

Montse MSillero

De cazadora de Pokemons a alma que vaga por el castillo de Drangleic, no hay experiencia a la que no se apunte.

Con la llegada de la nueva generación parece que nos hemos vuelto más exigentes y solo aquellos títulos con las grandes mejoras son las que eclipsan las portadas. Por suerte, no todo es así. Death Crown está aquí para recordarnos que una buena idea, por simple que sea, puede ofrecernos un gran título si nos ofrece algo de originalidad bajo un desarrollo que cuide los detalles.

Death Crown nos propone encarnar a la Muerte que, tras haber sido humillada por El Rey por escapar y robarle La Corona de la Muerte, debe exterminar a toda la humanidad para recordar al arrogante y diminuto humano que jamás escapará del beso de la muerte. Solo así podrá recuperar lo que le corresponde.

Como si de un juego de mesa se tratase, contaremos con un tablero lleno de casillas hexagonales que conformarán el mapa y donde iremos colocando nuestros edificios dentro del perímetro inicial. El objetivo es simple: tendremos que destruir la base rival antes de que éste acabe con la nuestra. 

Para ello contaremos con tres tipos de edificios disponibles que construir y con los que ampliar nuestro imperio. Aunque la jugabilidad es sencilla de aprender, su dominio no lo será tanto ya que deberemos tener en cuenta la disposición de las casillas, la orografía del mapa así como la correcta gestión de nuestros recursos. La disposición de nuestras edificaciones supondrá la diferencia entre la victoria y la derrota.

Death Crown La Muerte

Aunque nuestra base generará recursos, lo hará a un ritmo lento. Lo mejor es que de inicio construyamos una mina que nos permita conseguir más recursos, teniendo en cuenta que cada mina que construyamos generará un poquito menos que la anterior. 

Aunque hemos dicho que el objetivo es destruir la base enemiga así que necesitaremos tumbas que produzcan nuestro ejército de esqueletos. Soldados preparados para llevar la muerte allá donde le indiquemos. Y esto último es importante. Cuando la construyamos deberemos asignarle el edificio al que queremos que ataque así como estar muy pendientes de tener siempre un destino de ataque asignado ya que de lo contrario, sin objetivo, se quedarán durmiendo, sin generar tropas pero suponiéndonos un coste.

Pero ojo que nuestros enemigos también nos atacarán, así que deberemos estar preparados para defendernos. Eso lo haremos gracias a las torres que nos protegerán de las oleadas enemigas que se aproximen desde las casillas adyacentes y que tratarán de acabar con nuestras construcciones. 

Death Crown partida

De inicio, en Death Crown solo podemos construir dentro de nuestro perímetro inicial, pero durante la partida podremos ir expandiendo nuestro territorio, sumando las casillas anexas, a partir de la construcción de torres o tumbas pero siempre teniendo en cuenta el terreno del mapa. 

Como decía, aparentemente es sencillo o quizá limitado, pero ofrece más de lo que a simple vista parece. Para empezar, deberemos tener en cuenta la estrategia de nuestro enemigo para saber dónde ubicar los edificios de los que disponemos. Pero además deberemos considerar el entorno en nuestra estrategia: si hay montañas u otros accidentes geográficos puede que no podamos construir o que sean inaccesibles. Algo que también aprovecharemos para proteger nuestras fuentes de suministros. Además tendremos otras que nos darán bonus o nos restarán e incluso tendremos algunas partidas en las que aparecerán edificios especiales con efectos que nos pillarán por sorpresa y a los que tendremos que adaptarnos o morir.

No debemos olvidar que aunque todas las razas cuentan con el mismo tipo de construcciones, el entorno no les afecta del mismo modo por lo que algunas casillas beneficiarán o perjudicarán a alguna facción, reduciendo o incrementando el coste de construcción. Saber distinguir las casillas especiales y sus diferentes efectos será algo crucial si queremos lograr la victoria.

La expansión es algo que debemos tener en cuenta y no solo para ganar. En cada mapa encontraremos tres cristales negros que mejorarán toda la producción de nuestro ejército. Para controlar esos cristales deberemos construir una torre o tumba en la casilla adyacente a esta. Pero si el rival también edifica en la casilla opuesta, se considerará que está en territorio neutral. Por si fuera poco, con estos cristales podremos mejorar las características de producción o los tiempos de nuestras estructuras de forma permanente para la partida. 

Death Crown Mapa

Death Crown nos propone tres modos de juego. Primero contaremos con la campaña que se divide en tres: La primera y principal es la de la Muerte, donde como he explicado, deberemos recuperar nuestra corona y destruir a la humanidad por su osadía. En la segunda campaña se invertirán los papeles, deberemos ser parte de la Humanidad, luchar en el bando del Rey. Por último, tendremos la campaña de ejército demoníaco con el que nos enfrentaremos al ejército de Muerte.

En segundo lugar tenemos el modo dominación, una especie de modo horda en el que deberemos superar el mayor número de niveles en el menor tiempo posible en diferentes mapas mientras la dificultad se va incrementando. Como en el modo campaña, también podremos mejorar la productividad de nuestros edificios después de cada partida.

Por último, contaremos con un modo enfrentamiento para jugar partidas rápidas y un modo práctica en el que practicar nuestras estrategias. Además, Death Crown cuenta con un modo multijugador local con el que podremos retar a nuestros amigos.

Death Crown Fondo

Pero vamos a hablar de lo que realmente me llamó la atención en Death Crown: su apartado artístico de un bit en blanco y negro. Debo reconocer que, en general, las combinaciones en blanco y negro me llaman. Pero aquí no es solo eso, es el arte del juego, sus personajes, sus edificios, las escenas animadas y su toque sombrío. Todo atrae y casi sorprende -para bien- que hayan optado por esta estética minimalista para un RTS.

Aunque esa estética me sedujo es la misma que en ocasiones, en mitad de la acción de las batallas, me hacía difícil distinguir los elementos, al menos jugando en la pantalla de la Switch, ya que no hay posibilidad de ampliar. Quizá el juego fue pensado para jugarlo en PC, donde ese problema deja de existir.  

Death Crown cuenta además con una increíble banda sonora instrumental compuesta por Konstantin Knerik. Melodías frías y que también podríamos definir como minimalistas, que encajan perfectamente con la ambientación y temática general del juego y con esa sensación de querer exterminar a la humanidad. Además, viene totalmente traducido al español, algo que siempre se agradece.

Si os gustan los juegos de estrategia debéis dar un oportunidad a Death Crown, un título que con su minimalismo nos recuerda aquello de “menos es más”. Aunque es más exigente de lo que en un inicio parece, a la larga es menos complicado de lo que esperas debido a esas mecánicas tan básicas y a su repetición que se torna en rutina, esa sensación de familiaridad en cada mapa. Esto sumado a la sencillez para comprender las bases del mismo lo hace un RTS de fácil acceso para quienes no hayan probado este género y sobre todo muy diferenciado de las propuestas habituales, especialmente por ese apartado artístico tan original y arriesgado para el género. Si además le añadimos que son partidas rápidas y divertidas, lo hace un título indispensable para tenerlo siempre instalado y jugarlo cuando tengamos un rato para él.

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