Análisis Cyberpunk 2077

Juan Cash

Juan Cash

Intro: Más allá hasta donde alcanza la vista llegaban mis expectativas

Me parece increíble estar escribiendo esto. No puedo evitar sentir un poco de pena. Han sido tantos años de espera, quizá cuatro o cinco más activos, ocho desde que se anunció Cyberpunk 2077. Las cosas eran muy diferentes por aquel entonces pero Night City ya estaba viva. La vena Cyberpunk había despertado en mí y comencé a consumir cine, libros y todo cuanto tenía que ver con esta jodida distopía; aumentando así las ganas de vivir mi propia aventura con V de la mano de CD Projekt Red. El tiempo pasa, y las cosas van cambiando. A fuerza de retrasos y de la llegada de la nueva generación, las ganas hacia el titulo van disminuyendo, sin llegar a desaparecer. Me auto pregunto lo siguiente: ¿Será mejor esperar al parche next gen? Evidentemente sí pero, idiota de mí, me pudieron las ganas y quizá he estropeado de forma irreversible mi experiencia por las calles de esta monstruosa metrópolis.

Uno: Gran historia, mejores personajes

Si por algo recordaré con mucho cariño mi historia con Cyberpunk 2077, no será por lo que me vendieron, es decir, no será por la libertad, no será por una ciudad viva, llena de gente que, de nuevo, se siente viva, no será por tener el control total de la historia, nada de eso, que apenas pasa de mentira piadosa. Recordaré para siempre Night City por sus personajes. CD Projekt Red ha creado una historia bestial, gigante, pero a la vez asequible si vamos al grano (cosa poco recomendable) pero, ante todo, ha creado personajes, únicos inigualables, entrañables y dolorosos en algunos casos. Las conversaciones, intimar con ellos, me han parecido que sí llegan a un nuevo nivel de calidad en el videojuego siendo quizá el único punto en el cual supera fácilmente a cualquier otro juego.

Hay muchos personajes, muchísimos, desde los Fixer (que son jefes de zona que te proponen curros) hasta personajes secundarios, llenos de carisma y por supuesto los principales, que son aquellos que ramifican la aventura en historias secundarias de gran profundidad. Hablamos de nuevo de un elevado número; solo tendremos que abrir la agenda del móvil para darnos cuenta de la barbaridad de personajes que nos acompañan de una forma u otra y, a su manera, cada uno de ellos resulta increíble.

Son los principales los que me han enamorado: Panam, Judy, River, Jackie, el puto Johnny Silverhand… Cada uno es único y nos regalarán conversaciones sensacionales, que pasarán de la pantalla hasta el propio jugador, para hacernos sentir emociones rara vez vistas en el videojuego: amor, miedo, ira… Hay momentos trascendentales, misiones menos comunes, que van más allá de pegar tiros y que nos proponen locuras tales como una expedición submarina o una barbacoa, en las cuales solo importan dos cosas, el personaje y la conversación. Son momentos brillantes, tristemente lastrados en ocasiones por los putos bugs, que me han obligado a tener que reiniciar alguna de ellas haciendo perder un poco esa magia de la primera vez. 

Hay que destacar, por encima de todo, como los polacos han sido capaces de crear personajes tan vivos, cuya pérdida en algunos casos nos ha provocado cierto dolor. Pese a ser personajes aparentemente poco importantes o con una aparición no demasiado larga. De verdad me ha parecido alucinante conocer a las buenas gentes que dan vida a Cyberpunk 2077.

Dos: Una ciudad viva… si consideramos vivo a un zombie.

Night City se vendía como algo único, algo vivo, hecho con mimo y atención enfermiza por el detalle. Sí y no. El modelado de la ciudad es increíble, bestial. Un trabajo artesano digno de admiración. Pero diferente es moverte por ella, la conducción no termina de estar a la altura, con un minimapa con demasiado zoom que nos hará saltarnos la calle deseada una y otra vez, con unos coches que se van como su puta madre, parece que todos son tracción trasera, y que si decides pasearla a pie… meh tampoco es que sea agradecida.

Veremos muchos personajes de estos carentes de vida por la calle, que están bastante huecos, ya que solo disponen de una línea de dialogo, generalmente depresiva o amenazante, pero que si decides golpearlos activan el modo colmena y se agachan temerosos ante el ataque, lo cual dura varios metros a la redonda, dando una impresión falsa y totalmente videojueguil en mal. Los bares o locales son mero trámite. No podremos sentarnos a comer un plato ni tan siquiera veremos diferentes ítems a la venta que mantengan coherencia con la ubicación. Aquí todo es interfaz y botón de consumir.

Si hablamos del mapa… tiene un tamaño estupendo. No es colosal como sería un mapa de Assassin’s y eso está bien. Aquí la distancia a recorrer es moderadamente asequible y gracias a ello no viviremos demasiado relleno ni vacíos absolutos. En cada metro de Night City tendremos algo que hacer, literalmente, solo que a veces serán actividades de calidad y otras serán meros puntitos en el mapa con forma de bate de beisbol que solo requerirán que matemos a equis fulanos para que la poli nos recompense económicamente.

Night City es impresionante. Un marco estupendo para vivir nuestra aventura. Una auténtica barbaridad de modelado artístico, virtual y tecnológico, pero no está viva. Está llena de muñecos carentes de interés que se repiten con muchísima frecuencia y que nos recuerdan constantemente que esto no es más que un videojuego.

Tres: El contenido, capaz de lo mejor y lo peor.

Es muy difícil no divertirse en el mundo de Cyberpunk 2077. Diría imposible si te gusta el género, el cual definirá como “Action RPG de mundo abierto”, siempre hay mil cosas por hacer, llegando a ser abrumador hasta que aprendemos a gestionarlo: Hay muchos tipos de actividades, que van desde las misiones principales, que son aquellas que evolucionan la historia, hasta secundarias, encargos de Fixer y por ultimo puntitos en el mapa, que vienen a ser zonas en las que las bandas están liándola y podremos dar fin a ello a cambio de pasta y loot. Estas últimas carecen de carga narrativa y llegan a ser bastante repetitivas, siendo simplemente relleno para “dar vida” al mapa.

La historia nos lleva al papel de V, un mercenario del cual podremos elegir casi todo, desde sus orígenes hasta su aspecto físico, hombre o mujer o lo que quieras. Una vez puestos en el mundo la historia nos llevará a resolver un enorme problema que tiene nombre propio, Johnny Silverhand. Bendito problema ya que, sin duda, el personaje de Keanu Reeves es lo mejor de lo mejor. No daré más detalles que este, ya que los spoilers en este juego pueden hacer mucho daño.

El tema es que cuenta la historia de un don nadie que quiere llegar a la cima. Un pobre mercenario que hace casi cualquier trabajo para ganar unos eurodólares, y ahí entran los Fixer.

Durante nuestros paseos por la ciudad será frecuente recibir llamadas telefónicas, videollamadas mejor dicho, a través de la cuales avanzaremos tanto en la historia principal como en el resto, pero son las de los Fixer las más frecuentes, las cuales tienen una calidad variable pero nos regalan algunas únicas, tales como robar algo a gente chunga, salvar la vida de quien sea, o investigar que ha pasado con equis. Lo cierto es que varían mucho entre sí y realmente tienen una calidad insólita, haciéndolas muy interesantes y sobre todo apetecibles, ya sea por principios (como matar a algún cabrón sádico) o sobre todo económico, ya que no tardaremos demasiado en enamorarnos de algún buga que no será precisamente barato.

Nuestra vida en la ciudad será eso: pasear o conducir, querer comprar algún coche o alguna mejora cibernética para nuestro personaje, recibir llamadas y cumplir misiones, pero de nuevo, vaya calidad tienen las misiones, resultando casi insultante que nos llenen el mapa de actividades de mierda y genéricas de cualquier mundo abierto, como coleccionables en forma de murales o matar a fulanos a cada paso.

Cuatro: La mierda le llega al cuello

Ya habréis oído hablar de los problemas de rendimiento del título, siendo algo sin precedentes que ha llevado incluso a su retirada de la tienda digital de Sony. Pues bien, esto es cierto.

El juego llega cargado de bugs, algunos graciosos (como llevar la polla fuera) otros no tanto, como tener que repetir una misión muy narrativa por que el personaje en cuestión desaparece por arte de magia.

Es una lástima que, pese a sus numerosos retrasos y tras el larguísimo desarrollo, el juego se lance en este estado. Personalmente, en Xbox Series X me he comido varios bugs y prácticamente no recuerdo una sesión de juego en la cual no haya tenido que cerrarlo y volverlo a abrir para solucionar algo, jodiendo por completo la inmersión y poniendo muy difícil disfrutar de las bondades del mismo, que por otra parte no son pocas.

Gráficamente cumple y artísticamente es una burrada. El arte que envuelve todo con esa atmósfera chunga, cibernética, llena de neones y de antros de perdición. Una fantasía viviente para todos los amantes del género, acompañada por una banda sonora soberbia, donde curiosamente destaca más la música propia que la prestada, pero que en conjunto es más que buena y nos ayuda sobremanera a dejarnos llevar por lo que el juego nos propone.

Cinco: Conclusión

Cyberpunk 2077 no es lo que nos prometieron, de eso no hay duda, pero sinceramente me parece un juegazo, fácilmente destacable entre lo mejor del año, aunque quizá no de este 2020.

El juego llega con unos problemas inadmisibles en general e impracticables en las versiones de consolas, resultando totalmente injugable en las primeras versiones de PlayStation 4 y Xbox One. 

Si pasamos esto por alto, cosa que no deberíamos hacer, el producto funciona, y lo hace realmente bien. Nos regala una aventura única, profunda y colosal, siendo uno de los mejores sandbox, o mundo abierto, que he jugado en la vida.

Sus personajes, sus problemas, la ambición por convertirnos en un anarquista pragmático… nos hacen sentirnos muy vivos, interactuando con muchísimos personajes, muy diferentes entre sí y todos creíbles. Es una maravilla en este sentido y si bien no creo que mejore en nada a ninguno de los géneros que toca, sí que pienso fuertemente que en creación y desarrollo de personajes CD Projekt Red va un paso por delante.

Un grandísimo juego que está totalmente roto, pero que si sabemos ser pacientes puede convertirse, si no en lo que nos prometieron, en un enorme juego de mundo abierto, lleno de horas de diversión con una profundidad narrativa pocas veces vista. Si os gustan los videojuegos tenéis que vivir un tiempo en Night City, pero por favor, ¡ahora mismo no! si no queréis joderos la experiencia. Esperad tranquilamente a que el juego funcione como debe y en ese momento hablaremos sin duda de una compra obligatoria.

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