Análisis Curious Expedition 2 (Switch)

Juan Cash

Juan Cash

Hay juegos que pese a su minimalismo, pese a su invitación a la imaginación del jugador, crean atmósferas y experiencias realmente profundas. Es el caso de nuestro título de hoy, un juego cuyo análisis en PC podéis disfrutar aquí. Ahora da el salto a Nintendo Switch y la experiencia no podría ser mejor. Hoy viajamos desde Berlín, de la mano del estudio Maschinen-Mensch, hasta la Francia del 1800, hoy nos vamos a explorar islas llenas de misterios, vamos con Curious Expedition 2.

Lo primero que me ha llamado la atención es su concepto de roguelike. En su predecesor, esto era mucho más evidente. Pero aquí, varios años más tarde, nos encontramos con una experiencia fuertemente guiada, con una historia que contarnos, la historia de una de las mayores expediciones de la historia. Todo ello sin perder su esencia, claro está. La historia marcará el camino y, de vez en cuando, nos aparecerán misiones obligatorias que nos harán avanzar en nuestro objetivo final. Pero pese a ello, las misiones secundarias o aquellas que completamos para desbloquear las principales son las que más nos recuerdan a su primer título.

Aquí la cosa es sencilla. Viajaremos a algún exótico lugar inexplorado con un claro objetivo. Ya sea entablar contacto con las tribus autóctonas, descubrir alguna construcción maravillosa (una pirámide dorada, por ejemplo) hasta salvar a un misionero perdido. Siempre que desembarquemos en una nueva zona, está será todo un misterio, que tendremos que ir desentrañando conforme avanzamos. Todo ello sin olvidar que llevamos un grupo de personas a nuestro cargo, cuya cordura ira menguando a medida que avanzamos. Por lo tanto hay que parar a descansar, beber un whisky y, sobre todo, comer una onza de chocolate. Todo sea por una mente sana.

El desarrollo será siempre el mismo. Nos encontramos en la Francia del siglo XIX, en concreto en la ciudad de París, siendo esta nuestra base de operaciones. La torre Eiffel luce al fondo, en plena construcción. Tomaremos una copa y aprovecharemos para reclutar a quien se adapte mejor a la expedición. Luego visitaremos las distintas casas que “financiarán” nuestras expediciones. Las cuales subirán de rango a medida que completemos desafíos, ofreciéndonos jugosas recompensas. Tendremos el secreto y aristócrata club británico, la sociedad altamente tecnológica de Thomas Edison, así como nuestra última casa, esta con tintes asiáticos.  

Una vez tengamos todo a punto, toca comprar provisiones: kit médicos, utensilios para escalada, comida, alcohol e incluso antorchas y palas. Nunca se sabe qué será aquello que necesitaremos, pero seguro que es lo que no compras. Ya con todo listo toca salir de expedición.

Llegamos a la isla. Nuestra misión será la que toque. Por ejemplo encontrar una maravilla. Exploraremos y contactaremos con la tribu de turno. Desde humanos, a lagartos, pasando por topos y medusas. Un sinfín de criaturas a cada cual más excéntrica y peculiar. Al principio el simple hecho de comunicarse sin liarla será un desafío. Pero, poco a poco, a cada encuentro lograremos dominar el idioma, siempre y cuando nos interesemos por sus costumbres y no solo por aprovecharnos de ellos. Lo cual no será nada fácil.

Curious Expedition 2 es una toma de decisiones constante donde la fina línea entre triunfar y cagarla siempre está presente. Podremos por ejemplo saquear un templo, provocando el derrumbe de la isla y el enojo de sus habitantes, los cuales nos atacarán nada más vernos. O podremos robar un colmillo de elefante caído, lo cual hará que estos seres nos aniquilen sin demasiado problema. En no pocas ocasiones me he sentido jugando a un juego de rol de tablero. Quizá por sus continuos parones para presentarnos eventos, cargados de texto, y que suelen resolverse tirando dados. O quizá por sus inesperados giros narrativos. Jamás olvidaré la traición de mi enfermera, la cual se fugó una noche, mientras dormíamos, llevándose consigo nuestras provisiones. Allá ardas en el infierno vil arpía.

El concepto de Curious Expedition 2 me parece brillante. Como mediante su cuidado apartado artístico, que me recuerda sobremanera a los comics de Tintín, consigue recrear situaciones de lo más variopintas. Obligándonos a actuar de la mejor manera posible y haciéndonos sentir unos tremendos fracasados o unos grandiosos aventureros. Sinceramente no he encontrado ni un pero a este videojuego indie. Salvo el idioma.

El juego nos llega con la ausencia del castellano. Lo cual, debido a su abrumadora cantidad de textos es un auténtico problema si no dominas la lengua de Shakespeare. Por fortuna y como dato clave para que comprendáis cuánto me ha gustado. Hoy día disponemos de herramientas como google translate, que con la facilidad de apuntar con la cámara del móvil al texto, hace una traducción moderadamente correcta del mismo en tiempo real. Una maravilla que ha sido clave para evitar alguna que otra cagada. Como aquel día en el que Julio Verne me vendió… otro cabronazo vaya…

Lo cual me recuerda a su combate. Es bastante divertido. Se podría definir como un atípico combate por turnos, ya que nuestros ataques serán determinados por dados de colores. Cada personaje representa sus diferentes habilidades con dados. Por ejemplo, los azules suelen ser dados de soporte, como cura, escudo o potenciadores, mientras que los rojos están enfocados al ataque físico y los verdes a habilidades (electrocución, fuego o armas). Sin duda, un sistema que no es demasiado profundo, pero que funciona a las mil maravillas y potencia aún mas ese toque rolero de dados y lápiz.

Por último y quizá más importante. Tenemos que hablar de la consola en la cual hemos disfrutado del título: Nintendo Switch, capaz de lo mejor y lo peor. Por fortuna este juego pertenece a esa selección de juegazos perfectamente disfrutables en la híbrida de Nintendo. El titulo va francamente bien, y pese a tener un concepto jugable muy de PC, se ha realizado un gran trabajo para adaptar los controles a los Joy-Con. Quizá lo más preocupante no sea esto, sino su rendimiento. De nuevo, los astros se han alineado y el título se mueve francamente bien. Las pantallas de carga son algo largas, pero hay que tener en cuenta que tan solo sufriremos una, para cargar el mapa, que además se genera de forma aleatoria. Por lo tanto, me parece una plataforma magnífica para disfrutar de este pedazo de videojuego.

Si teníais dudas de la calidad del título o de la capacidad de la consola para moverlo, confiad en mí cuando os digo que funciona a las mil maravillas y que se trata de un juego magnífico, que derrocha personalidad y que te atrapa desde el minuto uno. Un pozo de horas donde nuestro mayor enemigo será la adicción que provoca y el tener que compaginarlo con una vida decente. Un pequeño GOTY.

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