Análisis Crysis Remastered

Juan Cash

Juan Cash

Remake, remastered… Suenan parecido, pero poco tienen que ver. Un remake, como la propia palabra indica, se trata de rehacer un juego, desde el principio, cada una de sus partes. Hay remakes totalmente fieles al original, por ejemplo Ocarina of Time en 3DS o Medievil en PlayStation 4. Otros, en cambio, se toman ciertas libertades, como Final Fantasy VII Remake. Por otra parte, tenemos los remastereds, que vienen a ser la adaptación de un juego clásico a las consolas actuales; haciendo que (generalmente) el juego se mueva mejor a día de hoy. Este último es el caso del que hablaremos en estas líneas, un remastered, además no uno cualquiera, hablamos de la puesta al día de un auténtico juegazo, que sirvió en su día de exhibición técnica, de portento gráfico por parte de Crytek. Un juego que solo podían mover (de forma óptima) los mejores PCs del momento, 2007, llegando a consolas en una versión bastante más pocha. Es por ello, que el anuncio de su Remastered para PlayStation 4, Xbox One, Switch y PC haya sido toda una alegría, ya que muchos hemos tenido la esperanza de volver a disfrutar del título de forma más parecida, a lo que debió ser en 2007 moverlo en un PC de alta gama.

Suelo dejar la parte técnica para el final de mis textos pero, hoy, voy a hacer una excepción, y lo hago porque pienso que es un punto de interés general sobre este título. Pues bien, resulta un desastre, el rendimiento es pésimo, tratándose más de un demastered que de un remastered. Es decir, la iluminación, algunas texturas… todo eso está muy bien, pero se rompe continuamente, podemos ver texturas que vienen y van, cuadrados rosas gigantescos y parpadeantes al fondo de los escenarios, un sonido atroz que en muchas ocasiones no se nos presenta cuando disparamos nuestra arma… tirones… crasheos… una autentica galería del terror para todo jugador que priorice jugar de forma “cómoda” a un videojuego. Me parece fatal, triste y absolutamente innecesario. Disponemos de varios modos de rendimiento, por así decirlo, entre los cuales se incluye el llamado Ray-tracing que consigue que directamente el juego sea injugable. Todo esto en PlayStation 4 Pro.

Pero no todo es malo, dentro de que esto es motivo más que suficiente para suspender al título. Si hay que quedarse con los bueno… tenemos un gran shooter. Un juego que en su día revolucionó el género, sirviendo de inspiración para muchos juegos de fin de década y principios de la siguiente, e incluso a día de hoy.

La historia que nos presenta es toda una sorpresa, pese a tener un comienzo de lo más estándar. Somos una unidad de élite del ejército americano, con una misión bastante sencilla sobre el papel, que es la de rescatar a un grupo de arqueologos de una isla remota que ha sido tomada por Corea del Norte. Hasta ahí bien podría ser cualquier shooter de turno. Pero ahora vienen las características que lo hacen único. Para empezar, que el auténtico protagonista no es un personaje sino… el nanotraje, este útil equipo que será clave en la jugabilidad. Se antepone incluso al personaje que lo lleva puesto, pudiendo elegir si su voz será masculina, femenina o incluso prescindir de ella. Conforme avanzamos en la aventura iremos viendo cosas raras (y no hablo de fallos técnicos por una vez), extraños seres que devoran a nuestros nanocompañeros como si fueran masillas… descubrimientos atroces de nuestros arqueólogos… y, sin que te des cuenta, pasarás de estar jugando a un juego de Rambo a estar en uno de Alien. Es sencillamente genial.

La ambientación en cada uno de sus capítulos, ya sean isleños o de ciencia ficción, están muy conseguidos. Si hacemos un ejercicio de empatía con el 2007 (año en que se estrenó el juego) es para quedarse boquiabiertos ya que, además, el diseño de las misiones es estupendo, jugando con un mundo semi abierto, varios realmente, y de diferentes tamaños dependiendo, de nuevo, del capítulo en cuestión. Por ejemplo, durante la primera mitad del juego, tendremos que recorrer la isla cumpliendo diferentes objetivos que se nos marcan, en verde, en el mapa, pero a su vez, mientras vamos camino a ello, aparecerán algunos secundarios y voluntarios, que aparecerán en amarillo. De nosotros depende que los completemos o no y sobre todo depende de la forma en la cual decidamos hacerlo; hablamos de jugabilidad pura y dura.

Como ya he dicho, disponemos de un nanotraje con unas particularidades muy significativas, pocas, pero suficientes, para crear una jugabilidad variada, disfrutable pero amena, nada de líos. Por una parte, podremos hacernos invisibles, por otra seremos como una piedra y por ultimo disponemos de una súper velocidad. Cada una de estas habilidades, por supuesto, gastarán la barrita azul de energía, siendo importantísimo saber medir qué hacer dependiendo del momento, ya sea huir a toda hostia, hacernos roca y disparar o simplemente desaparecer y pasar a hurtadillas por medio de nuestros enemigos. Si a esto sumamos un gunplay soberbio, con multitud de armas, todas ellas personalizables in situ, a las cuales podemos poner, silenciadores, miras con zoom, linternas… Además, todo ello, de forma justificada, es decir, si vamos con la linterna nos van a freír a tiros, pero si optamos por silenciador e invisibilidad, podremos quitarnos de encima a varios enemigos sin sufrir demasiado. Aunque debo decir que los enemigos suelen vernos con mucha facilidad, rompiendo un poco el realismo y descubriéndose como un juego clásico. Por lo tanto, hay sigilo, pero pocas veces lo veremos como una opción real, siendo más común hacernos invisibles para avanzar sin matar a nadie que ir limpiando el mapa a base de silenciador.

También, cabe decir, que dispone de unos escenarios súper destructibles, algo que supuso una autentica revolución, de tal forma que cuesta verlo en juegos de 2020. El ejemplo fácil: si cogemos el lanzamisiles y disparamos a casas o palmeras, las veremos hacerse trocitos.

Por lo tanto, sumando todo lo dicho arriba, nos da como resultado un juegazo, que rompió por completo los moldes allá en 2007, pero que tristemente no ha sabido lavarse la cara y ponerse guapo para volver en 2020. Lo ha hecho de la forma más desastrosa posible y resultando un chasco importante. Pese a eso, cabe de nuevo poner a Crysis en su sitio, resultando uno de los mejores shooters de todos los tiempos, y teniendo bastante fe, también podemos decir que si Crytek pone de su parte, todos estos problemas podrían verse resueltos en el futuro en forma de parches.

Un auténtico juegazo atemporal, que no puedo recomendar, a día de hoy, bajo ningún concepto, al tratarse de un remastered torpe y cutre que lo hace casi injugable en máquinas como PlayStation 4 Pro.

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