Análisis Cris Tales

Juan Cash

Juan Cash

Hoy toca uno de esos indies que brilla con luz propia. Un indie cuyo reflejo ha estado presente desde que lo vimos por primera vez hace ya un par de años, en algún evento que no termino de ubicar (E3, Direct, Xbox Showcase…) Llamando mucho la atención, tanto por su apartado artístico inmaculado, como por su género: un RPG de corte clásico en pleno 2021. Hablamos de Cris Tales desarrollado por nuestros hermanos colombianos de Dreams Uncorporated y SYCK.

Bienvenidos a un mundo mágico. Un mundo de fantasía, lleno de color, alegría y guerra… Una guerra que avanza incansable, asolando cada ciudad que visita en el nombre de la emperatriz del tiempo. 

Nosotros seremos Crisbell, una joven huérfana, en cuyo interior florece un tremendo poder, el de controlar el tiempo. Siendo esto palpable en nuestra visión. Podremos ver, pasado, presente y futuro al mismo tiempo. Como si la pantalla estuviera dividida en tres fragmentos de una misma cristalera.

El inicio no puede ser mejor, recordando a Alicia en el país de las maravillas, salvo que cambiando al estresado conejo por una simpática rana. Y el caernos por un agujero, por entrar en una catedral. Será esto lo que haga despertar el poder de Crisbell. Somos una cronomaga con una simple pero ardua misión, despertar todo nuestro poder y poner fin a la guerra que asola con nuestro mundo.

Pero no estaremos solos en esta empresa. Contaremos con bastantes compañeros con intereses comunes que nos ayudarán a conseguir nuestro objetivo. Siendo los iniciales Cristopher y Willhelm. El primero, un chico de Santa Clarita, que clama venganza por la muerte de su hermano, a manos de la emperatriz. El segundo, un cronomago avanzado, que nos hará de maestro y guía en nuestro conocimiento de la cronomagia. Y por supuesto Matias, nuestra rana pepito grillo, capaz de cruzar por los cristales del tiempo como Pedro por su casa.

El desarrollo del título es bastante simple: viajar de ciudad en ciudad visitando la catedral de turno para aumentar nuestro poder y, de paso, solucionando los problemas de cada ciudad. Esto tiene capas, ya que si vamos al grano poco haremos por los ciudadanos, pero si decidimos pararnos a charlar con ellos y ver sus problemas, podremos realizar tareas “secundarias” para solucionar sus adversidades, tanto las presentes como aquellas que solo nosotros sabemos que llegarán (por aquello de ver el futuro y tal). Es una forma bastante entretenida de dar vidilla al juego. Con misiones secundarias con un impacto moderadamente notable. Ahora bien, las hay de todo tipo, las sencillas narrativas que puedes resolver sin perder mucho tiempo y también las tediosas que nos harán deshacer lo andado. Pero en general es un “no está mal” de manual.

Lo que sí que no está del todo bien es su diseño de niveles. En general funciona, pero resulta poco memorable. Es decir, un ejemplo bastante claro de esto es cuando llegas a una mazmorra y ves una puerta cerrada o algún obstáculo bobo, como un grupo de gente hablando que impiden nuestro paso. Ahora hablas con fulanito y “tachán” ya no hay problema. Una solución muy básica pero, tampoco un drama. Quizá pueda hacerse algo más pesado completar dichas mazmorras por dos motivos. Primero que son bastante lineales, con pequeños rodeos para conseguir la poción de turno. Cosa que no está equilibrada, ya que quizá para conseguir el premio hemos perdido tres cuartos de la vida del equipo. Esto es debido a su segundo problema: los combates aleatorios, que son su bendición y castigo.

Ok, un juego de rol por turnos clásico. Deber tener combates aleatorios. O quizás no. Pero ya que se apuesta por ello, debería hacerse mejor. Lo peor, con mucha diferencia, que he encontrado en Cris Tales es su inocente forma de romper el ritmo. No solo por los combates aleatorios en sí mismos sino por cómo se nos presentan. Estamos acostumbrados (o deberíamos) a títulos del género como Pokémon o Final Fantasy donde incluso ellos han terminado evolucionando en esto del combate aleatorio. Pero si nos vamos a lo clásico, estos títulos hacían algo muy simple pero efectivo, que por desgracia no hace este Cris Tales. Y eso es sencillamente una animación antes del combate. Sin más. La música se rompe y vemos alguna gilipollez audiovisual en forma de cortinilla o lo que sea que me hace decir… vaya otro combate, pues vamos. Aquí no. En Cris Tales el combate es precedido por una pantallita de carga estándar. Que en el caso de Xbox Series X es rápida. Quizá no lo suficiente pero rápida en cualquier caso. Pero en Nintendo Switch se hace insufrible. Pensad, una pantalla de carga de entre 15 o 25 segundos antes de cada combate aleatorio, en un juego de rol por turnos clásico. Es una verdadera lástima, pero tal fue el problema que me vi obligado a renunciar a la cómoda portátil/híbrida de Nintendo para jugar en la TV del salón. Una pena.

Pero no todo es malo, ni mucho menos. Cris Tales tiene bastante potencial y sabe usar sus armas. En este caso la joya de la corona es el combate en sí mismo. Un combate por turnos, de carácter clásico pero muy contemporáneo al mismo tiempo. Hemos visto diferentes juegos innovar en este género tan de nicho. Desde el sistema Brave y Default del Bravely Default hasta los X1, X2 y X3 de Octopath Traveler. En el titulo colombiano no terminan de inventar nada, pero sí que utilizan una mecánica ya utilizada pero poco vista al mismo tiempo. Y es la de la pulsación en el momento preciso. Algo así como los parrys. Aquí sí atacamos y pulsamos el botón en el momento exacto del impacto, haremos un crítico. Si por el contrario lo hacemos en defensa será un parry, ignorando parte del daño e incluso en ocasiones su totalidad y esquivando al mismo tiempo efectos adversos como el veneno o el aturdimiento. Una mecánica brillante si me preguntas a mí, que nos hace estar alerta en todo momento, rompiendo así la tranquilidad que suele predominar en este tipo de juegos. 

A parte de eso, la profundidad del combate me ha sorprendido muchísimo gracias a la cronomagia de Crisbell. El hecho de poder enviar al pasado o futuro a nuestros enemigos abre un abanico de opciones interesantísimo, que además no para de expandirse a lo largo de la aventura. Un ejemplo del principio. Si utilizamos magia de veneno con Willhelm en el presente, podremos enviar el enemigo al futuro y aplicar todo ese daño en una sola acción. O, por ejemplo, enviar al pasado a nuestros enemigos fuertes, para convertirlos en su versión más joven e inexperta. Una auténtica maravilla con un sinfín de posibilidades.

El tema del pasado y futuro es el eje central de nuestra aventura. No solo aplicado al combate, sino a la propia exploración y a esas partes más narrativas sirviéndonos para resolver problemas a modo de puzles simples. Del tipo ve al pasado para coger esta pieza que nos sirve en el presente. Siendo esta la parte donde más brilla la rana Matias, la cual será la encargada de viajar entre tiempos.

Por lo demás, la historia me ha parecido un tanto genérica pero con momentos curiosos. Quizá no será memorable pero sí que me ha resultado muy amena durante su desarrollo. Al final son los buenos luchando contra el mal. Blanco y negro con algún amago a gris. 

Pero si algo logra que este Cris Tales sea un juego realmente único es su apartado artístico. Luce un estilo 2D que goza de tridimensionalidad. Como si de un libro tridimensional se tratase, de estos que cuando los abres las figuras emergen ante ti. Pues vendría a ser algo así, pero al mismo tiempo no nos recuerda al papel, sino más bien a una vidriera. Esto quizá se deba al uso que hacen de las líneas rectas así como de los colores planos. Pero fuere como fuere me parece todo un acierto que ayuda a empaquetar todo en torno a ese Cristal, que da título al juego.

La banda sonora está francamente bien pero quizá se me antoja reducida. Hablamos de un juego largo, o más largo que la mayoría de indies (unas 20 o 30 horas) y la música no consigue evolucionar lo suficiente durante el desarrollo. Resultando algo “pesado” en la parte final. Y de nuevo es una pena, porque las canciones están realmente bien, solo que… quizá han faltado unos cuantos temas ahí para terminar de ser brillante.

Hace rato que perdí el control del texto en divagaciones pero quisiera dar un fin a estas líneas subiendo el ánimo del lector. Cris Tales es un gran videojuego. Eso es innegable. Y si bien es cierto que comete errores, en ningún caso son motivo suficiente como para dudar de recomendarlo. He disfrutado mucho recorriendo este mundo con mis compañeros, de catedral en catedral ayudando a todo aquel que lo ha necesitado por el camino. Librando un sinfín de combates, no solo contra enemigos vulgares, sino contra algunos jefes que me lo han puesto bastante difícil. Obligando a llevar una estrategia clara al segundo o tercer intento. Cris Tales es un soplo de aire fresco para un género que por norma es demasiado extenso. Que sabe concretar el juego en un buen puñado de horas, pero que consigue no ser demasiado pesado. En definitiva si os gusta el rol clásico por turnos es imposible que no disfrutéis de esta propuesta, pero una cosa sí debéis tener clara, si podéis jugar en alguna plataforma que no sea Switch el juego os resultará mejor. 

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