Análisis Castlevania T2 (Netflix)

Ya ha pasado un tiempo desde que vimos los primeros cuatro episodios de la adaptación de Netflix de Castlevania,  la primera temporada consistía en esos pocos episodios que nos dejaban los dientes largos por más material… porque a menos de ser un experimento para ver qué tal funcionaba la cosa… la primera temporada dejó mucha escasez de sangre para los aficionados a la saga.

Pero la segunda temporada ya está disponible y viene con el doble de episodios el triple de personajes y el cuádruple de drama y acción.  

En su día mencioné que me gustó la primera temporada porque creía que era un paso a hacer adaptaciones cinematográficas del medio jugable  con dignidad, y es que esta nueva temporada me reafirma en mi valoración.

Castlevania nos presenta al trio de protagonistas justo donde los dejamos la última vez, acabando de repeler el ataque demoníaco de una ciudad llamada Gresit. Tanto el joven Alucard como el fanfarrón de Trevor y la maga Sypha Belnades hacen alianza para acabar con el temido Conde y su plan. La relación de los personajes resulta curiosa, mostrando al cazador de demonios como un sujeto acabado, que lucha por dignificar su vida y restaurar lo que algún día fue el legado de su familia; una nobleza con los conocimientos de combatir a los vampiros y demás seres salidos del abismo. Alucard, el hijo de Drácula, por su parte sabe que tiene que acabar con su padre a pesar de lo que le supone emocionalmente, mientras se debate si lo que hace es lo correcto o no ya que él es un mestizo, mitad  vampiro, mitad humano. Por último tenemos a la joven Sypha, una maga venida de una congregación un tanto sectaria que sirve para sacar de apuros a nuestros protagonistas con una serie de poderes de lo más imaginativos. Sypha puede parecer el personaje más vacío del trío, pero en realidad su madurez y empatía sirve de nexo entre un cazador de demonios que tiene que enfrentarse a compartir aventura con un vampiro y un chupasangre que tiene que caminar junto a un exterminador de su especie.

Lo interesante de este conflicto que sienten los dos protagonistas varones es que evoluciona a medida que se desarrolla la serie, ayudado con unos diálogos picados de Warren Ellis (guionista de la serie) que generan una cotidianidad lingüística entre ellos y ayudan a ver cómo se comporta su interior al observarse y vivir peripecias mutuamente. Está surgiendo algo muy importante entre ellos: un aprecio compartido en el epicentro de un conflicto generacional. Además de poder observar matices de sus personalidades, como ese orgullo de integridad moral que tiene Sypha, o esa sensación de sentido de justicia que tiene Trevor, o ese sentimiento de soledad absoluta que tiene Alucard. Y es esto último algo que todos comparten, pues los tres están solos en el mundo y, por cierto, a nivel de imagen la serie nos lo quiere decir:

Por su parte, el show ya desde el minuto uno opta por no dedicarle un tiempo estándar al trío protagonista. Esta temporada de Castlevania opta por sumergirnos en los vampiros que Drácula invoca para acabar con la raza humana tras la muerte de su amada Lisa, y como es evidente, nos sumergirá en el mundo de Drácula.

Y es que Drácula es una sombra, una sombra de lo que fue, un ser que con el paso de los siglos logró entender el conocimiento científico además de convertirse en alguien versado en un sinfín de actividades y disciplinas tales como la pintura, la forja, la química, la fabricación de incluso juguetes avanzados para el tiempo en el que estimamos que se desarrolla la serie etc… Todo esto pudieron ser beneficios para la raza humana, una especie a la que Drácula desprecia por haber sacrificado en la hoguera a su mujer por supuesta hereje, mujer que estaba poniendo en práctica la ciencia que descubrió Drácula en el campo de la medicina, cosa que a la inquisición no le gustó demasiado. 

El personaje de Lisa vuelve a salir a modo de flash-back, puede parecer una mujer escrita de manera demasiado plana, pero en un mundo en el que la maldad humana se respira, se mastica, te rompe los tímpanos, te amordaza y te ciega ¿no será en sí una buena decisión escribir a una persona plenamente bondadosa para que el concepto de humano no sea una palabra atroz para los tímpanos de Drácula? Esta es la tragedia tanto para él como para su hijo Alucard. Es por ello que la serie refuerza mucho la idea de que Alucard sabe que su padre se ha ido perdiendo en una demencia atroz que consumirá todo lo que la humanidad conoce a menos que se lo impidan. Dracula pudo ser el ser que hiciera que la humanidad prosperase, paradójicamente es la propia humanidad la que se lo impide.

¿Son por ello los humanos merecedores de semejante castigo? Lo cierto es que en una sociedad marcada por seres más infernales que los propios demonios vampíricos prácticamente parece que sí, pero la serie se esfuerza por mostrarnos a una madre preocupada por su hija, unos caballeros huyendo asustados despavoridos, familias arrasadas que te hacen ver una bondad subyacente a la trama principal que te hace saber por qué los héroes luchan, aunque se hace tanto énfasis en la crueldad de los humanos con unos diálogos y unas acciones que son la clara contraparte de la bondad de Lisa.

Por tanto uno acaba entendiendo a Drácula, acaba sabiendo por qué decidió aislarse, acaba sabiendo por qué se enamoró y por qué enloqueció. Y es que es su locura la que acaba haciendo que las filas de sus generales duden de él, generales entre los cuales por cierto destacan los dos forjadores, una especie de doctores Frankenstein mágicos que se encargan de crear sus ejércitos haciendo para Drácula sus monstruos trayendo cadáveres de vuelta a una especie de estado “zombificado” mentalmente. Estos forjadores son humanos, han vivido el horror de la raza humana de primera mano y no les importa seguir los planes del Conde.  El resto de vampiros resultan en su mayoría personajes un tanto cliché, pero eso no impedirá que la pluma de Ellis nos entregue giros de guion para nada rebuscados y que mantendrán nuestra atención. Aunque sí es cierto que la mayoría de vampiros no se desarrollan demasiado, eso no es del todo importante pues el drama gira en torno al mal inherente al ser humano y cómo este nos afecta.

La anterior temporada de Castlevania gozaba del meritorio título de tener el mayor agujero de guion creado por Ellis, aquí he de decir que el hecho de un pueblo entero contemple a Drácula aparecerse como un ser en llamas prometiendo venganza en un año si no se reforman y que el pueblo, sin motivo aparente, no le crean y haga una fiesta en forma de aniversario por haber quemado a la mujer que hizo que esa gigantesca figura se les apareciera… pues no sé… ¿querían morir?

En esta temporada no encontraremos tamaña falta de sentido común, pero sí que hay alguna que otra pincelada. No haré spoiler, pero os haré una pregunta ¿si sois secuestrados por un vampiro con un poder físico muy superior al vuestro y os dice que ahora sois su esclavo lo esperaríais en la puerta de una casa para avisarle de cuando se pondrá el sol durante todo un día?. Aclaro que tenéis el poder para hacer un ejercito en pocas horas… en fin…

Pero Castlevania es una serie valiente, una serie que decide poner fin a muchas tramas para no sacar temporadas vacías o de relleno, tener a nuestros tres héroes varios capítulos en una biblioteca buscando una manera de acabar con Drácula no es algo que se vea todos los días, y más viniendo de un juego de acción beat’em up. Que nadie se asuste hay acción a raudales pese a esto último y diversas referencias que los fans de la saga agradecerán.

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