Análisis Castlevania Advance Collection

Juan Cash

Juan Cash

A falta de pan, buenas son tortas, o palillos u ochos o casi lo que sea. Pues hoy esas tortas vienen de la mano de Konami. Una Konami que agoniza a golpe de fracasos, como la aberración de eFootball, pero que donde hoy esconde ceniza, no cabe duda de que un día hubo ascuas, e incluso un fuego cegador. Hoy viajamos al pasado de una Konami muy capaz, aquella que nos regalaba juegazos allá por el 2000. Hoy volvemos a vernos las caras con el conde Drácula, y no una, sino cuatro veces. Hablamos pues de Castlevania Advance Collection.

Como digo, este recopilatorio incluye cuatro juegos, tres de ellos vieron la luz en Gameboy Advance (y de ahí coge el título) y el ultimo en Super Nintendo. Los de Advance son una auténtica joya y serán el centro del texto, sin embargo el de la Súper, Vampire’s Kiss pasará con más pena que gloria, al tratarse de una entrega de corte clásico, donde la exploración que da nombre a un género pasa a un segundo plano, basando la experiencia en superar niveles, bastante planos, que terminan con un boss. De aquí lo mejor que podemos rescatar es su protagonista, Richter Belmont, un icono de la franquicia. Además, el juego goza de una estética pixel art (en su día llamado graficotes) y una banda sonora soberbias, que encajan como un guante a ese aspecto gamberro que luce la portada. 

Pero dejando atrás el bonus track que nos sugiere este desubicado Vampire’s Kiss vamos a centrarnos en el eje principal de la colección. Los tres títulos de Gameboy Advance, empezando por el primero:

Castlevania: Circle of the Moon

En esta aventura Drácula renace por no sé ya cuántas veces… y nosotros, Nathan Graves, junto a nuestro maestro Morris Baldwin y su hijo Hugh, tendremos que devolverlo a su sueño eterno. La cosa se complica cuando Drácula (muy pillo él) nos manda a paseo y secuestra al viejo maestro, obligándonos a explorar el tenebroso castillo a medida que conseguimos habilidades y aumentamos nuestro nivel.

Lo cierto es que me ha gustado mucho como se argumenta en esta ocasión que seamos un pardelas inicial y que luchemos continuamente para aumentar nuestro nivel. En ocasiones, la mayoría de hecho, en estos juegos se nos arrebata el poder de alguna forma mágica y extraña, siendo nuestra aventura una excusa para recuperarlo e inflar a Drácula a hostias. Por ello, que seamos un aprendiz, le da un empaque a su historia que me parece la mar de interesante. 

En cuanto a su jugabilidad, me ha sorprendido para bien. Yo no pude jugarlos en su día, en concreto en el año 2001. Por lo tanto llegué aquí a ciegas. Me resulta un juegazo enorme dentro de su género. Con un buen diseño de niveles que nos orienta a golpe de power ups, para recorrer todas las estancias del siniestro castillo. La jugabilidad es pura y dura Castlevania donde quizá la excentricidad nos viene por un farmeo algo tosco de enemigos, que nos recompensan con cartas combinables que nos ofrecen diferentes tipos de poderes. Del palo látigo de fuego, hasta crearnos una coraza de piedra. Este fue el primero que disfruté y quizá el que más me ha gustado por el simple hecho de sorprenderme. Los siguientes cambiando cositas de aquí y de allá resultan muy continuistas en su esencia, lo cual no está mal al tratarse de juegos muy sólidos.

Castlevania: Harmony of Dissonance

Segundo juego de la colección, nos vamos a 2002. Una locura recordar cuando salían grandes juegos en tan poco tiempo. La clave es lo ya dicho, se reutiliza prácticamente todo del anterior, dando ese girito que me resulta más que suficiente para volver a engancharte. 

En esta entrega seremos Juste Belmont, el apellido ya nos dice que viene de la familia caza vampiros por excelencia. El eje central de la aventura será rescatar a la amiga de la infancia de Juste, la llamada Lydie Erlanger, para lo cual contaremos con la ayuda de nuestro amnésico colega Maxim Kischine, gracias al cual sabemos que desapareció en el castillo de Drácula.

El sistema de juego bebe sobremanera del anterior, pero ya digo cero problemas con ello. Sin embargo, dejamos las cartas para mejorar nuestra arma con coleccionables y se incorporan una serie de libros que nos ofrecen habilidades únicas, como poder de rayo y demás. Lo cierto es que la exploración me ha resultado más pulida que en el anterior pero al mismo tiempo me ha parecido una experiencia más sencilla, quizá por aquello de ser mejor jugador, tras completar el primero, o quizá porque será algo más sencillo, fuere como fuere nos encontramos ante otro juegarral y van dos de dos. 

Olvidaba mencionar, que este juego incluye tres finales, lo cual me ha parecido una sorpresa curiosa y algo destacable, ya que no se estilaba en la época y menos aún en una portátil.

Castlevania: Aria of Sorrow

Ahora nos vamos a 2003, momento en el que nace el que posiblemente es el más reconocido de la colección, y no solo uno de los mejores Castlevania, sino uno de los mejores exponentes de todo el género. 

En esta ocasión toca ser Soma Cruz, un joven estudiante de intercambio que se encuentra en Japón en el año 2035. Un día cualquiera decide ir con su mejor amiga Mina Hakuba, a ver un inocente eclipse. Éste cual se va de madre y los transporta al castillo de Dracula, momento en el cual despiertan los poderes de Soma, permitiéndole robar el poder de sus enemigos. Mina yace gravemente aturdida en el suelo, por lo tanto toca explorar el castillo para salvar su vida. Sin duda uno de los argumentos más locos jamás vistos en un Castlevania, y pese a sonar descabellado aporta un soplo de aire fresco que sienta de maravilla a la franquicia.

En esta entrega se pulen los pequeños errores de los anteriores y siguiendo su estela, se lleva al máximo el buen hacer en el diseño de niveles así como en las habilidades y en su vertiente RPG, donde no solo podremos intercambiar las armas a conveniencia sino que además tendremos un sistema de captura de monstruos que nos darán un ataque especial diferente, para lo cual bastará con derrotarlos equis veces. Sus jefes, así como su excelentísima exploración, lo elevan sin duda alguna al primer puesto de la colección. Obligándome a recomendar que lo juguéis el último si no queréis desprestigiar a sus predecesores.

Advance Collection

Una vez hemos hablado por encima de los juegos, los cuales tienen ya una edad y seguro que se encuentran analizados individualmente en cientos de webs, ahora toca hablar de la recopilación como tal y aquí vienen las buenas noticias. 

Konami ya es aficionada a sacar estas colecciones. Hemos visto volver a la vida a títulos de la talla de Symphony of the Night dentro de la colección Castlevania Requiem. Además de la colección que precede a la Advance, Castlevania Aniversary Collection. Por ello iba tocando que mejorasen dichas ediciones y creo que es esta Advance la que mejor se adapta a las nuevas consolas. 

Para empezar contamos con las bondades del rebobinado así como del guardado rápido, ofreciendo una pequeña ayuda a esos jugadores que no quieran pasar por las limitaciones del pasado. Todo esto se incluye en un utilísimo menú adicional, mediante el cual podremos cambiar la configuración de botones, así como leer una base de datos, en la cual nos ayudan a comprender desde objetos y habilidades hasta enemigos y jefes. También contamos con diferentes formas de visionado, algunas cuadriculadas y clásicas y otras a pantalla completa, ensanchando pixeles.

En cualquier caso, lo más sorprendente es ver lo bien que luce el juego no solo en Nintendo Switch, sino también a 4k en las consolas más modernas. Hay que tener en cuenta que estos productos nos llegan de una portátil de hace más de veinte años y me resulta un prodigio técnico que los mismos juegos luzcan tan esplendidos en nuestras modernas televisiones.  

Por lo demás, decir que he disfrutado como un enano con estas auténticas obras de artes. Productos de su tiempo, en el cual se miraba a un público diferente, quizá con menos grandilocuencia y un poquito más de efectividad. Me da cierta pena pensar que estos títulos han quedado para desarrolladores indies, ni mucho menos por dudar de su capacidad, no hay más que pensar en el Team Cherry, sino por la tristeza que produce ver la Konami actual, a la cual les sobran las licencias y le faltan las ganas de aprovecharlas. Estos días he jugado y gozado Metroid Dread y ha sido totalmente inevitable suspirar por la ilusión y el anhelo de volver a ver un producto similar con el cazador de vampiros como protagonista. Si os gustan los metroidvania, seáis o no fans de la franquicia, aquí tenéis tres juegos como tres soles. Enormes y radiantes. 

2 respuestas

  1. Tengo pendiente pillarlo. Me encanta el Dawn of sorrow y ya solamente para jugar al Aria of sorrow ya vale la pena. Después de leer el análisis tengo más ganas aún 🙂

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