Análisis Carrion

Hace apenas un par de semanas, Devolver Digital, no dejaba a nadie indiferente con su  particular direct (evento digital). Entre otros anuncios, se presentó el título que hoy nos ocupa, Carrion; un juego que rápidamente llamó nuestra atención debido a que, para variar, nuestro protagonista no es un humano, sino el monstruo que va a devorarlos.

Bajo esta premisa, con una estética pixel art nos llega un título que si bien coquetea con el género metroidvania, parece desmarcarse rápidamente para ofrecernos una aventura laberíntica, con muchos rompecabezas, que se traducen en avanzar con nuestro conjunto de tentáculos por las distintas dependencias de una base secreta.

Nuestra misión será la de escapar de dicho lugar y para ello tendremos que ir superando las distintas fases (todas conectadas entre sí) mientras que por el camino nos atiborraremos de deliciosos humanos. Algunos serán simples pardillos, que gritan desconsolados ante su inminente muerte, y otros más avanzados, los cuales no dudarán en defenderse, ya sea pistola en mano, con una ametralladora, o incluso subidos en un robot de combate.

Aquí es donde encontraremos las fases más complicadas, momento en el cual tendremos que ingeniárnoslas para vencer a los armados humanos y, también para resolver los distintos rompecabezas, que nos permitan avanzar. Éstos podrán ser resueltos mediante la acción de palancas que desbloquean la puerta correcta o bien quitando el objeto que obstruye el camino con el poder adecuado.

Lo de comer humanos no solo es algo que se haga por hacer, sino que nos servirá para restaurar salud, y además, para que (una vez consigamos el poder necesario) nuestro monstruo se transforme en uno mayor (con tres evoluciones en total).

Poco a poco, conforme avancemos, iremos encontrando muestras de nuestro ADN que se encontrarán en el interior de una especie de probeta enorme (muy científico), la cual una vez rompemos y nos introducimos dentro, nos desbloqueará una nueva habilidad; por ejemplo disparar una telaraña o hacernos invisibles (consumiendo energía) Pero cabe señalar que cada transformación cuenta con sus propias habilidades, por lo tanto tocara romper bastantes frascos para lograr escapar de la base.

Como buen semi-metroidvania, es posible llegar a perderse por los escenarios, ya que el mapa no tiene representación directa o, dicho de otra forma, no podremos consultarlo. Por lo tanto es elogiable que los momentos en los que nos sentimos perdidos apenas ocurran, y esto es debido a que el título tiene un diseño de niveles sobresaliente, lo cual hace que si préstamos la suficiente atención, nos resulte sencillo saber hacia dónde ir (generalmente).

Hablamos de un juego cortito, de unas cinco horas, algunas más si queremos desbloquearlo todo, pero altamente recomendable. Mover a nuestro monstruo resulta muy gratificante, las sensaciones son estupendas, y es bastante sencillo dominar con soltura a la criatura, a poco que aprendamos a lanzar el tentáculo y a dominar las físicas será pan comido disfrutar plenamente del título. El cual cabe recordar que está disponible tanto en Switch, como en Xbox One y PC (vía Gamepass), siendo fácilmente controlable tanto con mando, como con teclado y ratón, aunque personalmente prefiero la opción del mando.

La aventura tiene un ritmo muy rápido. Desplazarse por los escenarios se traduce como algo velocísimo, sobre todo con nuestro monstruo en su primera fase, cosa que contrasta con los escasos momentos en los que controlaremos a un humano (bastante bien justificado) que resulta tedioso e incluso aburrido. Por fortuna, no supone ni un diez por ciento de la aventura, la cual transcurre sin cinemáticas ni nada por el estilo. Comienza a saco y termina igual. Aquí no se pierde el tiempo.

En cuanto al apartado técnico, el juego luce estupendamente, con un pixel muy bien trabajado y con una estética que nos transporta al cine de terror de los años 80, como la mítica película de Ridley Scott; haciéndonos recordar incluso aquellos juegos del género que debutaban en Super Nintendo. Todo ello perfectamente adaptado a nuestro tiempo, donde puedo destacar un uso de la luz muy vistoso y unas físicas muy bien trabajadas, además la banda sonora tiene un papel muy importante, haciéndonos sentir cada momento único, ya sea explorando o en combate, momento en el cual cambia para producir nerviosismo.

Además tiene un rendimiento estupendo, incluso jugando en mi viejo portátil MSi, por lo tanto salvo que tu ordenador sea poco más que un pisapapeles, no deberías tener problema para mover el título de forma fluida.

En resumen, un juego altamente recomendable debido a que se trata de uno de los títulos más divertidos a los que he jugado últimamente, quizá porque no me lo esperaba, pero se me antoja, fresco y original. Como he  dicho, muy recomendable, tanto para los fans del género como para aquellos que nunca hayan jugado un metroidvania,  cuyo único problema puede ser, el de su escasa duración, pero es algo fácil de olvidar si lo juegas mediante el Gamepass.

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