Análisis Blasphemous

El estudio Sevillano, The Game Kitchen, nos presenta, Blasphemous, un título de plataformas y acción que bebe un poco de los metroidvania y mucho de los Souls, todo ello con una, muy lograda, ambientación en el folclore español y más aún en el andaluz. Pero que al igual que la obra de Goya está cargado de luces y sombras.

Al principio del juego veremos algunas cinemáticas muy elaboradas

El apartado artístico es de quitarse el sombrero, uno de los pixel art más impresionantes de los que he jugado en los últimos tiempos. Tiene una paleta de color muy equilibrada, que varía según la zona del mapa en la que te muevas, todas ellas muy diferentes entre sí, pero conectadas bajo el equilibrio de quien hace una buena dirección de arte. En los escenarios es fácil reconocer las referencias arquitectónicas y artísticas españolas, vemos paisajes que recuerdan a la pintura de Goya en sus tiempos más oscuros, así como escenarios que nos llevan a la Sevilla del siglo XVIII y, por supuesto, referencias religiosas, como la mezquita de Córdoba. Algunos enemigos son una transformación oscura de diferentes figuras religiosas, como por ejemplo el obispo de la lanza, otros son simples guerreros deshumanizados, también tenemos espectros de diferentes formas (como la novia espadachina).

Las animaciones son alucinantes, mover al penitente (nuestro protagonista) es una experiencia muy agradable, ver como salta, como cae, como corre o como carga un ataque pesado es hipnotizante, chapó.  En cuanto al apartado sonoro, podríamos escribir un artículo entero al respecto. Es soberbia la forma en la que Carlos Viola introduce la música; crea una comunión perfecta entre ésta y el escenario, a la altura de grandes producciones, te hace sentir aún más el suelo que pisas, te relaja o te sube la tensión en determinados momentos, es estupendo y todo ello lo hace una vez más con instrumentos típicos del folclore andaluz (como la guitarra), distorsionados para ser acordes a un pixel art. 

Los NPC nos ayudarán a entender mejor la atmósfera que envuelve al titulo

En cuanto al juego (al que he jugado en Switch y el rendimiento ha sido estupendo) nosotros encarnaremos al penitente, una especie de purificador que acaba con el tormento de aquellos a los que se enfrenta, siendo su objetivo llegar a la “Cuna de la Aflicción”, y para ello tendrá que ir a la madre de madres de las iglesias, no sin antes cumplir con las tres humillaciones. Dicho esto, no entraremos demasiado en la historia ya que ni el propio juego lo hace, aquí lo más importante es la jugabilidad.  El juego se desarrolla en scroll lateral y debemos ir descubriendo un mapa interconectado a lo metroidvania, pero que a diferencia de estos y por lo cual creo que no debemos encasillarlo ahí, iremos desbloqueando mediante puertas cerradas por la otra parte, es decir, nuestro progreso no depende de un ítem que nos abra un nuevo camino, salvo en algunas ubicaciones totalmente opcionales.

Otra parte a destacar es el combate. Cada escenario estará plagado de enemigos, muy bien diferenciados, cada uno con sus propias mecánicas, las cuales deberemos aprender para hacer uso del parry y así movernos con relativa comodidad. Juntando ambas cosas es donde nos damos cuenta de la verdadera inspiración del juego, que es la de Dark Souls (esto queda totalmente claro en el momento en el que morimos y aparece el sonido y las letras sobre fondo negro). Tenemos un combate lento y tosco, en el cual hay que medir bien los tiempos de ataque y esquiva, o nos matará el primer enemigo que nos encontremos, por no hablar de los jefes finales, los cuales me han encantado y me han hecho sufrir a partes iguales. Además, tenemos dos barras que nos acompañan, una es la salud (roja) y la otra sería el maná (azul), aquí llamado fervor. Ambas empiezan pequeñas, pero las iremos aumentando a medida que progresamos y si pierdes salud en pleno combate también podrás usar un  item (matraces biliares) que regenera parte de esta (empiezas con dos pero no tardarás en conseguir alguno más) cuando estos se gastan deberemos acudir al punto de control más cercano (altar)  y arrodillarnos,  así la vida volverá al máximo y los Matraces volverán a estar llenos. La progresión viene marcada por varios caminos, unos items que se colocan en un Rosario y  nos ayudan a diferentes cuestiones (más salud, resistencia a la magia, etc) también tenemos hechizos (caen rayos del cielo, aumenta la velocidad de ataque) y unos corazones que nos dan una de cal y otra de arena (ayuda al parry a cambio de estar más tiempo vendido) y además en algunas salas encontraremos un relieve o mural en el cual podremos mejorar nuestro árbol de habilidades, incorporando nuevos ataques o magias, no es un árbol que se antoje complicado, ya que va al grano y es relativamente fácil completarlo casi en su totalidad antes de terminar el juego.

Los bosses pueden dar muy mal rollo

El punto fuerte del juego es su ambientación y ese fantástico pixel art que lo acompaña, es un gustazo explorar las zonas hasta que encuentras al boss, ahí empieza lo bueno. Al igual que en los Souls, tendrás que morir varias veces antes de vencer, para así aprenderte sus mecánicas, aunque también debo reconocer que la suerte tiene un papel importante, ya que hay algún boss que tiene ataques jodidamente dañinos y dependiendo de las veces que los use será más fácil o difícil vencerle. Por otro lado la historia por simple que la haya resumido en las líneas de arriba, está muy trabajada, el juego tiene un extenso lore que puedes ir descubriendo conversando con NPCs o mirando las leyendas de los objetos y reliquias que obtengamos, aunque bebe del cristianismo no busca la polémica en ninguna parte e inventan ellos mismos su propio universo de fantasía oscura.

Por otra parte y haciendo alusión a las sombras que cité al principio, el juego tiene mucho plataformeo y esto no tiene por qué ser malo, pero hay algunos puntos muy concretos donde hay que hacer unos saltos ajustados o terminarás empalado por los famosos pinchos y puede llegar a ser frustrante cuando caes varias veces en el mismo lugar, creo que el salto es una de las carencias del juego y lejos de ocultarlo parece que se esfuerzan en obligarte a saltar una y otra vez. Otra pequeña pega sería el hecho de  no poder saltarte las charlas que te dan algunos bosses, puedes acelerarlas, pero no saltártelas directamente, y cuando el boss ya te ha matado quince veces lo último que quieres es que te pegue la chapa. También creo se podrían haber situado mejor algún Altar que otro, aunque en su mayoría están genial.

Por lo demás tenemos las luces, un juego solvente, que cumple a la perfección con lo que promete, que es un plataformas de acción con una ambientación única, fantasía oscura basada en el catolicismo, maravilloso. La progresión está muy bien, haciendo notable cada mejora, los item son concisos, el diseño de niveles está bastante bien, el viaje rápido también está muy bien ubicado, los coleccionables son amenos, el combate es agradable, consigue crear una curva de dificultad bien medida, hay un montón de lore muy interesante, las misiones secundarias son orgánicas e incitan a que las completes, hay mil motivos para estar muy contentos con Blasphemous.

En resumen, el mundo del videojuego, made in spain, está de enhorabuena, ya que tenemos el resultado de un exitoso kickstarter en el cual se ha creado un producto que cumple con creces a ese generalizado hype. Tenemos un juego muy divertido, de esos que te hacen pensar en él cuando estas lejos de la consola, que crea una gran aventura de acción con una ambientación inédita y una dirección de arte abrumadora. Recomendable.

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