Análisis Beyond: Two Souls

Tras el gran éxito de Heavy Rain, Quantic Dream, con David Cage a la cabeza, nos trae Beyond: Two Souls, o en castellano Beyond: Dos Almas. Nuevo ejercicio de Cage de intentar mezclar videojuegos y cine con el fin de conseguir un nuevo concepto de videojuego.

 

En Beyond asistiremos a 24 años de la vida de Jodie Holmes, a los momentos más significativos de esta. La protagonista podría ser una chica corriente si no fuese porque, desde que tuvo uso de razón, le acompaña Aiden, una entidad espiritual que la protege y le ofrece ciertas habilidades sobrenaturales.

 Beyond

Durante los eventos que viviremos, que transcurrirán mediante una estructura no lineal, plagada de saltos en el tiempo; por ejemplo, asistiremos a una cena con una Jodie adulta para acto seguido controlar a una Jodie de 8 años y así en sucesivas ocasiones. De tal manera, que el jugador irá descubriendo progresivamente, y con alguna que otra sorpresa, las motivaciones de los personajes que pueblan Beyond, así como los secretos que oculta la historia.

Como sucedía en Heavy Rain, el juego funcionará mediante Quick Time Events. Gracias a ellos podremos desde noquear a un guardia de un señor de la guerra hasta ponernos un abrigo para no pasar frío. Respecto a Heavy Rain, se ha profundizado más en este método de control y se han incluido más escenas de acción que, además de mediante QTE’s, podremos realizar girando el analógico derecho a la dirección adecuada, por ejemplo si Jodie lanza un puñetazo a la derecha, nosotros tendremos que mover el analógico hacia esa dirección. Sin duda, eficaz.

 Beyond: Two Souls

Como sucedía en su anterior trabajo, puede resultar molesto estar continuamente apretando botones para ejecutar acciones intrascendentes, como por ejemplo girarse en la cama o beber agua, pero esa es una de las maneras de Quantic Dream de hacernos empatizar con sus personajes, de conocerlos mejor y de preocuparnos por ellos. En algunas ocasiones funciona, en otras supone una pérdida de ritmo, ocasionando la pérdida de atención del jugador.

El gran plato fuerte de Beyond es Aiden, ese espíritu protector, al que podremos controlar para sacarle las castañas del fuego a Jodie o bien putearla si nos viene de gusto. Con el espíritu bajo nuestro control, seremos capaces de interactuar con el entorno, poseer a otras personas, ahogarlas si lo creemos necesario o ayudar a Jodie a hablar con los muertos. Vendría a ser una especie de MacGyver del otro mundo, que solventará los “puzles” con los que nos topemos, todos ellos de una dificultad bajísima, supuestamente para no frenar el ritmo narrativo del juego. El juego incluye un modo de juego en el que un segundo jugador puede tomar el mando de Aiden, mientras el primero controla a Jodie. El modo resulta interesante y puede generar conflictos entre ambos jugadores, que es de lo que se trata.

 Beyond: Two Souls

Otro de los platos fuertes, marca de la casa, es la toma de las decisiones. En Beyond deberemos elegir en muchas ocasiones qué hacer y cómo hacerlo, marcando supuestamente la vida de Jodie para siempre. Digo supuestamente porque muchas de estas decisiones no acaban afectando a uno de los 23 finales del juego y es una lástima que nuestros actos no sean tan decisivos como sí lo eran en Heavy Rain. Es más, una de las decisiones finales se puede elegir en los últimos minutos de juego, en lugar de ser el resultado de nuestras diferentes acciones durante la partida. Algo similar a lo ocurrido en el último Deus Ex, pero mientras allí era grave, aquí es un crimen.

Donde destaca poderosamente Beyond es en su nivel gráfico, exprimiendo a tope las entrañas de Playstation 3, y en la interpretación de sus protagonistas. Contar con Ellen Page y con Willem Dafoe, además de un buen puñado de secundarios, es un seguro de vida que mejora muchísimo lo visto en Heavy Rain. Los movimiento son más fluidos, menos robóticos y casi se abandona por completo el valle inquietante, a excepción de algún que otro momento.

 Beyond: Two Souls

Podríamos decir que Quantic Dream se ha pasado de ambiciosa. En Beyond se intentan tratar demasiados temas, sin profundizar mucho en ninguno, concluyendo en una historia que tampoco sorprenderá a nadie. Al contrario que en Heavy Rain, mucho más acotado y bien llevado en todos los sentidos, somos más espectadores que jugadores y nunca acabamos de interesarnos por los protagonistas. Además, el ritmo de juego es demasiado irregular, con muchas escenas sin chicha y otras más movidas que no acaban de encajar en la historia.

En definitiva, Beyond no es una gran paso hacia delante respecto a Heavy Rain. Técnicamente lo es, pero como historia, como jugabilidad y como inmersión para el jugador está por detrás de la historia del asesino del origami. Pese a ello, no deja de ser una buena experiencia, que gustará a los que disfrutaron de los anteriores juegos de Quantic Dream, pero que volverá a generar rechazo a los que no les convenció ni Fahrenheit ni Heavy Rain.

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