Análisis Battletoads

Juan Cash

Juan Cash

Los Battletoads han vuelto. Sí, las emblemáticas ranas, perdón, «sapos» que amargaron la existencia a miles de jugadores en los años noventa. Vuelven de la mano de Dlala Studios y como no, de Rare. Y lo hacen con una aventura que continúa con las locuras espaciales de estos extraños anfibios, pero eso sí, veintiséis años después (reales).

Esto el título lo sabe y lo utiliza para tejer el hilo argumental de una forma muy acertada, llevando el juego en torno a la fama perdida, a causa de tanto tiempo»desaparecidos». Por lo tanto, y después de pasar por desastrosos curros poco gratificantes, Rash decide que quiere volver a ser famoso, que los Battletoads vuelvan a ser estrellas, ante lo cual sus «hermanos» deciden unirse a él con tal de conseguir el sueño y mejorar su ruin situación.

Este Battletoads se podría definir como un beat’em up pero sería algo vago por mi parte dejarlo ahí, ya que durante las tres o cuatro horas que durará nuestra aventura pasaremos por diferentes géneros, desde plataformas a puzzles, pasando por naves y mini juegos de habilidad. Lo más curioso es que cada una de estas propuestas funciona a la perfección y lejos de la hercúlea dificultad de la que presumían los juegos noventeros, en esta ocasión nos encontramos con un juego mucho más accesible (en su dificultad normal/sapo) que aún así tendrá varios de esos momentos en los que nos daran ganas de arrojar el mando confuerza a la pared.

Sin duda, lo que más me ha fascinado del título es su humor. Un humor muy ingenioso, que utiliza la sátira para atizar a lo que haga falta e incluso a ellos mismo. Pero no solo de humor vive la obra y es que el combate se siente increíble, tanto las animaciones, como esa sutil vibración bien medida hacen que este Battletoads me haya llevado a luchar por el combo máximo en cada enfrentamiento; lo cual puede ser más o menos complicado dependiendo del miembro del grupo que usemos, cada uno bien diferenciado, con sus fortalezas y debilidades.

Hablemos de los sapos. Rash es el equilibrio, ni rápido ni lento, de fácil uso y muy versátil. Pimple es el fortachón, el tanque, el que de dos hostias termina con los enemigos, con unos combos lentos pero letales y por ultimo, dejo al mejor (para mí): Zitz, el líder, rapidisimo, con la gran ventaja de que puede elevar al enemigo y seguir el combo en el aire con una sencilla combinación de X e Y. Lo curioso es que pese a ser un juego cooperativo para hasta tres jugadores, si decidimos jugarlo en solitario podremos alternar entre cada sapo cada vez que así lo decidamos o cuando caigamos en batalla, perdiendo si caen los tres.

Como he dicho antes, el cambio de género será una constante, siempre acorde a su gran narrativa. Cada uno de ellos funciona a la perfección, regalándonos momentos loquísimos que sacarán la sonrisa al gamer más serio y que, en ocasiones, nos hará perder los nervios. Recuerdo, por ejemplo, un nivel que recuerda sobremanera a los niveles en railes de Donkey Kong y me hizo perder la cuenta de mis reintentos.

Battletoads ha sido una de las sorpresas del año. Cuando vi su apartado artístico quise enterrarme y no volver a salir. Esperaba una propuesta muy diferente y cuando me puse a los mandos la cosa cambio. Deje de ver feos esos vivos colores (tan alejados de los clásicos) y me empezó a encantar el royo cómic que transmite, así como esos escenarios y diseño de personajes, que recuerda a la animación gamberra que tan de moda se puso en internet allá sobre el 2000. Por otra parte, el rendimiento es fantástico incluso en mi modesto PC, chapó. Además, todo eso acompañado de la contundencia de esa música cañera. La mezcla se transforma en una especie de droga sensorial que te incita a completar el juego de un tirón.

Fresco, divertido y frenético, Battletoads se ha convertido en uno de los juegos que más he disfrutado este año, al cual solo le achaco una falta, y es el hecho de que parece descuidar su fantástica vertiente beat’em up sobre el final del juego para explorar otros géneros, que de nuevo, estando bastante bien nos hacen desconectar un poco del verdadero motivo por el cual estamos ahí; el de dar mamporros con sapos mutantes. Por lo tanto, no le hubiera ido nada mal alargar la historia un pelín más, cosa que, creo, se podía haber hecho con facilidad (argumental).

En resumen, si os gustan los Battletoads clásicos tenéis una cita obligada, ya sea pagando los 20€ que vale o bien vía Game Pass y, si no sabéis quienes son los Battletoads, ya estais tardando en descubrirlos. Muy recomendable.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar