Análisis Assassin’s Creed: Valhalla

Luis H.

Luis H.

Juegón empedernido, apasionado del motor, cinéfago insaciable y lector compulsivo. Me gusta todo lo que tenga ruedas o teclas.

Quizás no sea la mejor forma de empezar un análisis, pero creo que todos tenemos la sensación de “Esta peli ya la he visto” cuando aparece un nuevo Assassin’s Creed en esta nueva faceta de mundos abiertos. Nos suena la música y también la letra, tenemos esa sensación de deja-vû, de terreno conocido. Y en parte es cierto, Valhalla es al Odyssey como el mismo Odyssey es al Origins

Cuando una desarrolladora encuentra una fórmula que le trae un cierto éxito económico, suele tender a repetir hasta que cansa al público, y en este caso Ubisoft es especialista en servirnos dos cubos. Lo hace con Watch Dogs, lo hace con The Crew, lo hace con Ghost Recon y lo hace con esta franquicia.

Y es que este Assassin’s Creed: Valhalla tiene muy en su contra ese efecto “copy/paste” en el planteamiento inicial, es el mismo motor, con un mapa enorme para explorar, con misiones variadas, sigue el hilo argumental del Animus con Layla Hassan, solo que ahora somos vikingos… Y esto por sí no es malo. El motor gráfico es competente, las animaciones acertadas, las texturas correctas, pero no hay novedad. Es otro Assassin’s Creed, para lo bueno o lo malo.

En el tema del “personaje canon” que tanta guerra dio en el Odyssey, pues Ubisoft ha tirado por el camino de en medio y te permite jugar con Eivor chico, Eivor chica o bien Eivor CambiaDeGéneroSegúnElCapitulo, cosa que se pega de bruces con la identificación del jugador con el personaje y era completamente innecesario, pero… También hay tramas amorosas en las que podrás elegir tu orientación sexual… que no aportó nada en Odyssey, y menos aquí. La opción de configuración más confusa es la de “mostrar desnudos” que no sé si será para un DLC, pero que no se quita la ropa nadie ni se ve un tobillo en todo el juego… Todo muy collage.

De facto, se nota un cierto reciclaje de objetos, como las ruinas romanas… que son calcaditas a los templos griegos de la edición anterior. Se repiten los “fanáticos” como enemigos ambulantes que hay que ir eliminando, lo que eran los “mercenarios” en el anterior. Se repite la estructura de enemigos ocultos de la Orden que hay que ir descubriendo y eliminando. Volvemos a tener una serie de poderes que vamos descubriendo en los altares repartidos por el mundo. Si habéis jugador a For Honor, os sonarán mucho las equipaciones de nuestra tropa vikinga, incluso los escudos. Aquí no tarareamos, es que nos sabemos la letra de la canción.

Y no es que esto sea malo per se. De hecho, Valhalla es un excelente juego de mundo abierto, con multitud de cosas para hacer, descubrir y explorar. Tiene una historia ambientada en la Noruega e Inglaterra de los tiempos de Ragnar Lodbrok (que es el personaje que ha hecho famoso la serie de Vikingos en la tele) y sus hijos. En ese interregno histórico de la invasión/colonización de Inglaterra por parte de los vikingos, con más o menos colaboración de los señores sajones y britanos. La mayor parte del juego se desarrolla en tierras inglesas, pero hay un par de guiños e incursiones a otros territorios que le van a dar una pequeña vuelta. 

Y bueno, pues recién mudados de nuestra fría Noruega (que funciona como prefacio y presentación), nos establecemos en una pequeña aldea abandonada en medio de Cambridgeshire desde la cual nos tendremos que ir haciendo poderosos y reputados vikingos. El juego introduce aquí una pequeña novedad en la que tendremos que hacer crecer nuestra aldea hasta ser un centro de población respetable a base de construir casas a nuestros compañeros que nos acompañaron en la aventura, o bien a los nuevos residentes que se nos unan. Porque somos vikingos, pero buena gente en general.

Pero para conseguir construir y ampliar nuestro pueblo tenemos que conseguir las materias primas necesarias, y únicamente se consiguen asaltando monasterios (efectivamente, si han visto la serie) con lo que somos buena gente en general, pero primero somos vikingos. Así que cogemos nuestro drakar, nuestra tripulación, y nos vamos rio arriba o abajo a asaltar monasterios como si lo fueran a prohibir en un modo de saqueo que activamos al llegar con el barco a la zona de combate. En estos monasterios hay una serie de cofres defendidos por soldados (no matamos monjes… al menos a posta) de los que obtenemos esas materias primas, escasas y preciadas, con la ayuda y colaboración de nuestros compinches y camaradas.

Y aquí es donde la cosa empieza a no funcionar. Estos asaltos deberían ser más corales, más en conjunto, pero los compañeros realmente se quedan peleando con el NPC de turno y eres tú el que los empujas o mueves según avanzas. De hecho, para llegar a estos cofres hay que normalmente, abrir una puerta con ayuda, y luego necesitas otro compañero para abrir el cofre… y aunque tu hayas hecho un YOLO solito, aparecen de la nada, scriptados, Además no sé si es en mi caso, pero antes de ayudar hacen una pausa de segundo y algo que ya te acaba de matar. No te llegas a sentir vikingo vikingo de verdad. O tú eres muy bueno, o ellos muy torpes, o los enemigos muy listos. 

Otro ejemplo es el fuego; puedes incendiar las casas, pero realmente tampoco se destruyen. Simplemente arden y se ennegrecen, pero no se caen. Eso si, como te acerques al fuego, descubrirás que tu armadura está hecha de keroseno y gas natural, porque te prendes con mirarlo (esto también pasaba en los anteriores) No acaba de funcionar, rueda, pero con ruedas oblicuas. Salvando las distancias, me creía más los asaltos de For Honor, que estos, y mira que tenían sus cositas…

Bueno, ya con la historia, pues nuestro asentamiento va creciendo con esos asaltos y la trama se trenza en forma de ir estableciendo alianzas con los territorios vecinos. Nos desplazamos a la nueva zona, establecemos un primer contacto, y a partir de ahí cada zona irá presentando su particular historia y sus misiones correspondientes. Estas son variadas, y acordes a cada hilo argumental. Tendremos que ayudar a una vecina a acabar con los sajones mientras descubrimos quien de sus lugartenientes la ha traicionado. Tendremos que ayudar a un noble sajón a convertirse en el rey de su territorio, aunque sea un enclenque. Tendremos que colaborar con los hijos del famoso Ragnar LodBrok, que andan por la zona sembrando el caos (sobre todo El Deshuesado). Tendremos tramas con la Iglesia, con los señores menores de los territorios. Está entretenido. 

A la vez, el mapa nos propone historias sueltas de personajes (que te recomiendo escuches bien y entiendas lo que hay que hacer, porque en el modo “normal” no tienes guía en pantalla y te puedes perder, malogrando la misión), lugares malditos, dólmenes, las sempiternas atalayas o puntos de observación para descubrir el mapa (esto es un icono de la saga) Cofres con riquezas y materiales que tendrás que descubrir la forma de alcanzar, algún que otro misterio. Animales salvajes, cacerías: Los citados “fanáticos” que dependiendo del estado de la historia y su evolución serán más o menos agresivos en cuanto te vean. Viajeros que por un módico precio te iluminan en el mapa algún punto de interés.

Luego en núcleos urbanos tenemos algunas actividades como concursos de bebida, que no tengo yo la coordinación suficiente para ganarlos. Están los jugadores de un pequeño minijuego de mesa, que no siendo la bomba, te gustará mucho jugar y ganar los diferentes ídolos. Hay otro minijuego que nos recordará a los míticos duelos del nunca olvidado Monkey Island, en forma de los llamados escarnecedores. Consiste en intercambiar frases con ingenio para poner en evidencia a tu rival, en el más perfecto estilo “peleas como una vaca” (si no sabes de lo que hablo… Monkey Island siempre). Una especie de prueba de parkour en forma de perseguir una lucecita por los tejados de la aldea, pero que en mi opinión es molestísima y que solo te da un tatuaje o peinado. Más cofres de saqueo para que encuentres el pasadizo o la polea a romper para descubrir el sótano. 

En alguno de estos pueblos hay zonas en las que te tienes que poner la capa para pasar desapercibido y no alertar a los guardias. Con sitios donde sentarte y disimular. Pero es una mecánica confusa y que no funciona. Es un intento de sigilo pero no, que al final acaba generando que los guardias te pidan que te muestres y empezando la guerra. No la he entendido, no me gusta, no me aporta nada. 

Y poco a poco pues vas haciendo una red de alianzas en la que en determinados momentos tendrás asaltos a fortalezas con las que contarás con estos aliados, sus tropas y sus objetivos intermedios. Pero pasa como en los monasterios. No acaba de funcionar. Hay ratos en los que te tienes que poner en el ariete, porque si no no hay forma de avanzar, y dirigir tú las embestidas contra la puerta. Esto te rompe el (poco) ritmo del asalto. Y normalmente habrá una escena o un combate contra un jefe. Terminado este y saqueado el sitio, pues a volver a casa y a elegir otra zona. Así hasta cubrir el mapa (incluyendo un par de territorios que no te esperas) vas avanzando por la trama, con traiciones varias, banquetes (que te dan mejoras temporales) eventos del entorno y relacionándote con los habitantes de tu pueblo y del mapa, hasta ir trenzando la historia.

Con respecto a equipamiento pues no hay tanta variedad como en la entrega anterior. Hay tres familias: oso, cuervo y lobo, que corresponderían respectivamente a fuerza, mixto y daño. Estos sets se van pudiendo mejorar con materiales generales y otros más específicos. Y si tengo que decir que en mi caso he acabado haciendo el juego con el set inicial del cuervo. Los que he ido encontrando tampoco me han producido una especial emoción, y si he notado una cierta monotonía. Un poco lo mismo con las armas. Echo mucho de menos una espada larga, que no es muy vikinga, pero a mí me gusta. Asociado, el árbol de habilidades tiene nodos específicos para estos tres tipos de sets, que otorgan mejoras pasivas, con lo que va todo en conjunto. Se ven bonitos, pero no te matan. Sé que hay un set de Thor pero no me lo he encontrado aún. Es una decisión de diseño, que en mi caso, me limita mucho. 

Y hablando del gameplay, pues nada que no hayamos probado ya. Nuestro personaje pelea con sus armas principales, más un arco y flechas. No se mueve mal, ni se nota raro. Y en cuanto evoluciona un poco por el árbol de habilidades se convierte en la muerte reencarnada pudiendo acabar en modo normal con prácticamente una guarnición entera él solo. Si optas por el sigilo puedes terminar con todos sin usar más que la hoja oculta de DaVinci, que también aparece. Y eso es también común a las entregas anteriores y más juegos. Las habilidades especiales son activadas por perlas de stamina que se van cargando a base de pelear o de comer alguna planta, pero en este caso, sobre todo las de arco… confusas. Es gratificante, en el caso de enfrentamientos con jefes o los fanáticos, desafiante. Y en algunos casos frustrante, porque hay muy poco explicado de algunas mecánicas en algunos enfrentamientos, nada grave, pero te hace tener que tirar de YouTube o guía para saber que estas haciendo mal.

En general, Assassin’s Creed: Valhalla es un buen juego, pero en la medida que lo eran los dos anteriores. La salida de la nueva generación de consolas también le ha favorecido, porque hay una actualización/versión incluida gratuitamente y descargable, que hace que el juego luzca muy bien, sobre todo con los efectos de luz. Tiene muchiiiiiisimo contenido. Solo para hacer la historia un amigo se ha tirado más de 100 horas (con algún pajareo explorando) con lo que sacarse el platino pues como que es para echarle merienda, abrumador. Te da mucho por lo que pagas, y te llena las tardes de aventuras y retos. 

Es una historia entretenida, se desenvuelve bien (con los típicos glitches de este tipo de juegos), y que te sacará alguna sonrisa y alguna lagrimita, pero que su mayor pecado es su falta de innovación, a la vez de la sensación de reciclaje de mecánicas y escenarios. No crea nada nuevo, no innova, de hecho, se siente demasiado similar a los dos anteriores… y este año pasado salió Ghost of Tsushima, y eso sí que hace muuuucho daño. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar