Análisis Animal Crossing: Pocket Camp

Está claro que la nueva tendencia es llevar los juegos a los dispositivos móviles y Nintendo se ha apuntado a esta moda, primero con Super Mario Run, luego fue Fire Emblem Heroes y ahora los adorables animales de la exitosa franquicia de Animal Crossing dan el salto con Animal Crossing: Pocket Camp. Ahora bien ¿como le ha sentado este cambio? Nos vamos de acampada para comprobarlo.

¿A qué se debe el éxito de Animal Crossing? Una saga en la que se te invita a hacer cosas como coger fruta, cazar bichos, pescar, decorar tu casa, hacer amigos vecinos, comprar y vender…y todo en una aldea con unos vecinos de lo más agradables, no parece nada muy distinto a la realidad ¿no?

Quizá su magia es precisamente esa aparente sencillez. Un juego que te permite desconectar de tu día de trabajo o estudios. Disfrutar sin pensar en nada más que el juego y sin complicarte el rato. Un mundo virtual que aun repitiendo esas acciones, ese día a día, no te permite sentir aburrimiento. Es divertido, entretenido y con unos animales que de seguida les coges empatía, que te sacan una sonrisa y que solo puedo decir que si no lo habéis probado, estáis tardando.

Así pues, era de esperar que Nintendo diera el paso de llevarlos a los dispositivos móviles, iOS y Android, que forman parte de nuestra rutina. Y en esta ocasión, y en formato free to play, nos vamos de acampada en Animal Crossing: Pocket Camp.

Lo primero será decidir el tipo de parcela que queremos (coqueto, deportivo..) ya que es donde vamos a convivir con la naturaleza, aunque este aspecto acabe siendo algo muy secundario. A partir de aquí comienza nuestra vida como campista: pescaremos, cazaremos insectos, compraremos, venderemos, conoceremos a otros campistas y podremos decorar y personalizar nuestra parcela. Así que, aparentemente, mantiene ese espíritu de la saga ¿no? La respuesta es no, y es que algo cojea en esta versión para móviles.

En Animal Crossing: Pocket Camp iremos conociendo a otros campistas, animales coloridos y simpáticos que no han cambiado en nada en su versión para consolas, y que nos harán esbozar más de una sonrisa al leer sus chascarrillos (aunque sin sus características rimas).

Podremos movernos por el mapa del juego que se divide en siete zonas: cuatro de ellas en las que podremos recolectar recursos y las otras tres que serán nuestra parcela, el mercado donde podremos comprar o vender artículos (lo más parecido a la tienda que teníamos en New Leaf, la última entrega de 3DS), la Cantera donde poder conseguir minerales y Ok Motors, donde podrás decorar, personalizar y ampliar tu caravana.

Si habéis jugado a otros juegos de la saga, quizá os venga a la cabeza Tom Nook y las deudas e hipotecas que contraíamos con él. Pues bien, en Pocket Camp funciona un poco distinto ya que, para empezar, no tendremos a Tom Nook si no es pagando billetes hojas, de los que hablaremos más adelante, pero si tendremos deudas que contraeremos en OK Motors.

En cuanto a los recursos, los iremos encontrando de la misma forma que hacíamos en juegos anteriores, es decir, cazando mariposas o escarabajos, pescando peces y calamares o moviendo los árboles para conseguir fruta. Esto podremos venderlo, ponerlo en nuestro rastrillo al precio que queramos (y esperando tener la suerte de que alguien lo compre a ese precio) o bien hacer favores a otros campistas. A cambio, ellos te darán otro tipo de recursos, como madera, que serán la materia prima para poder crear objetos con los que decorar nuestra parcela, además de bayas, la famosa moneda del juego y que no conseguiremos de otra forma que cumpliendo los retos diarios o en estos intercambios.

 

A medida que vas haciendo esos favores el nivel subirá, tanto el tuyo como el de tus vecinos campistas. Y llega el momento de hacer esa amistad algo más intima, así que les invitas a tu parcela. Pero… ¿que pasa? Que haber hecho favores y tener un nivel alto no es suficiente. Y aquí está una de mis mayores quejas del juego y por donde existe una fuga (de otras que hay) por donde se escapa la esencia de Animal Crossing. Y es que, aunque quizá como pueda pasar en la realidad, la amistad no es gratis y solo visitarán tu parcela si cumples ciertos requisitos en cuanto a mobiliario, es decir, que para cada vecino deberás tener unos 5 objetos del diseño que a ellos les gusten y solo así se dignarán a ir a tu parcela.

Claro, quizá de esta manera pretenden forzar la compra de muebles. Forzar. Una palabra que en cualquier juego de Animal Crossing jamás te plantearías. Simplemente acabarías comprando muebles porque te gusta su diseño, porque te apetece cambiarlo o porque hacen especiales según los eventos (Navidad, Halloween)… Pero aquí no es suficiente. Quizá es su manera de cubrir ese free to play, y lo están consiguiendo ya que se ha convertido en uno de los juegos con más beneficios, sobre todo en Japón.

Del mismo modo, hemos comentado que podemos cazar, pescar o coger fruta. Pero no es infinito. Cuando coges fruta de un árbol, debes esperar unas horas hasta que vuelva a crecer, en concreto 3 horas. Y es que el juego tiene ciclos de tres horas en las que cambiarán tanto los vecinos y zonas que visitan como los objetos que se pueden comprar en el mercado o el tiempo que tarda la fruta en volver a crecer a no ser que optes por fertilizar y tener, al momento, la fruta perfecta para volver a cogerla. Para ello podréis usar los Billetes Hoja del juego, una moneda que recibes al cumplir ciertos niveles pero que también podéis adquirir pagando. Los tiempos no son excesivos, no te obligan a usarlo, pero está ahí.

En lo que si son exagerados son los tiempos de construcción de cierto mobiliario o en la ampliación de ciertas zonas de tu parcela al subirlas de nivel (¡hasta 48 horas!) y que, a diferencia de los juegos a los que nos tenían acostumbrados en las anteriores sagas, se hace pesada esa espera por la falta de variedad de acciones que realizar.

En general es un juego que se hace más pesado, más monótono (¿En serio estoy usando estas palabras en un análisis de Animal Crossing?) y que, por ende, pierde esa “esencia Animal Crossing”.

Algo que también se echa de menos es el aspecto social del juego, la opción de poder visitar a tus amigos en tiempo real. Aquí podemos visitar la parcela sin opción a ningún tipo de relación más allá de felicitarle por la parcela o hacer algún compra en su rastrillo, si nos interesa.

No podremos visitar a nuestros vecinos en sus caravanas cuando nos apetezca, sino que nos los encontraremos por las diferentes zonas habilitadas del juego. Tampoco tenemos museo donde ver los peces pescados, animales cazados o, sobre todo, los fósiles. Algo que en esta versión de móviles no tenemos y que nos daba la opción de montar esqueletos de los fósiles que vamos encontrando, algo que ayudaría a evitar esa monotonía que acaba cogiendo el juego.

Y si, a pesar de que me gusta el juego sigo con otra queja, los micro pagos. Llega la Navidad y en su mayoría los objetos se hacen imposibles de comprar con la nueva moneda navideña, bastones de caramelos, sin tener grindear. Olvídate de hacer aquello que realmente te apetece para dedicarte a hacer recados, sobre todo en niveles mayores.

Me parece razonable y obvio que sea uno de los juegos más descargados, pero no por ello significa que Nintendo lo haya acertado al 100%. Para quienes venimos de jugar a otros juegos de la saga se hace imposible no sentir cierta frustración al ver ese cambio, esa pérdida de amistad en los animales o ese desgaste de ritmo en el juego que lo evoca a convertirse en un juego enfocado a triunfar en partidas diarias pero cortas.

Pero tampoco le voy a quitar el mérito del juego en sí. Y es que se adapta a la perfección a este nuevo formato, con unos gráficos que no tienen nada que desmerecer a la versión de portátil de Nintendo, una banda sonora también destacable.

Un juego que si lo valoras únicamente por su aparición en dispositivos móviles está bien, tiene colorido, gracia, te permite jugarlo allí donde estés, y, lo más importante, te familiariza con la familia de animales de Animal Crossing, pero que, si lo comparas con el recorrido de la saga, es cuando surge esa diferencia abismal viéndose afectada la imagen del juego. ¿Será esta una manera de ganarse a nuevos seguidores de cara a su siguiente juego de consola?

Esperemos que Nintendo se de cuenta de esas pequeñas fugas de esencia que hay en Pocket Camp, de que la gracia y encanto de la saga no es forzar, sino dejarse llevar. Por lo que esperamos que amplíen las zonas por las que moverse así como que añadan más libertad y entretenimiento en el juego. Que aunque sea una versión simplificada y con un cometido diferente, no lo conviertan en un juego que pueda pecar de ser monótono y repetitivo.

1 Comment Write a comment

  1. Para los que venimos de echarle muchas horas al juego de 3DS, esta versión para móviles nos sabe a poco.
    El objetivo principal de este, es conseguir que vengan a visitarte nuevos campistas, y para eso tienes que estar constantemente cambiando la decoración de tu parcela.
    La esencia de animal crossing no está aquí.

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