Análisis Ambition: A Minuet in Power

Daniel Ureña

Daniel Ureña

Fundador y sufridor de Invisible Movement.

Seguro que en más de una ocasión, reunidos con amigos o con compañeros de trabajo, ha salido la pregunta de ¿en qué período de la historia os hubiera gustado existir? Alguno no se va muy lejos y se queda en los 50. Otro tira muy largo y se va hasta la época de los faraones (eso sí, siendo faraón y no esclavo). Seguro que hay otro que no mira hacía atrás sino que ansía poder vivir dentro de mil años. El caso es que para gustos colores y en mi caso, no sé en qué época me gustaría vivir pero gracias a Ambition: A Minuet in Power sé en la que seguro no querría estar.

La situación de Francia en 1789 es como poco movida. El mundo está a punto de cambiar, una vez más, con la Revolución Francesa y hay un sinfín de facciones e intereses confabulando por no quedarse en el lado oscuro de la Historia. Con todo este planteamiento a punto de saltar por los aires, nosotros seremos Ivette Decaux una joven de provincia que viajará a París para reencontrarse con su prometido e iniciar en la capital una vida de ensueño. A nuestra pobre inocente le espera más de una jarrón de agua fría. Y, al igual que nosotros, como jugadores, deberá curtirse a marchas forzadas para intentar sobrevivir a la vida noble de París.

Ambition: A Minuet in Power es principalmente una visual novel, en inglés, a cargo de Joy Manufacturing Co. Una muy inteligente porque sabe integrar perfectamente la gestión de recursos y, si me apuras, añadirle algunos toques roguelike. El resultado es una experiencia fresca, divertida y muy acaparadora.

Cuando me metí en la vida de Ivette quedé automáticamente atrapado por una gran tela de araña formada por los hilos que tejen la futura Francia pero, a su vez, por otra serie de mini telas que conformarán amoríos, venganzas y amistades. Aunque el título te marca varios eventos capitales, te deja bastante libertad para por ejemplo apoyar a la monarquía frente a los revolucionarios o dejar en evidencia a los nobles mientras le damos nuestro favor al ejército. Todo ello será el resultado de diferentes conversaciones que tendrán lugar mayoritariamente en las populares fiestas de la época y en las que deberemos utilizar nuestra credibilidad para alinear los planetas a nuestro gusto pero siempre yendo con cuidado de no incrementar el peligro que supone exponer nuestros planes.

El objetivo principal de Ambition: A Minuet in Power es sobrevivir. Todo lo demás es a gusto del consumidor. Para ello, el juego nos da tres recursos con los que tendremos que jugar durante toda nuestra partida: credibilidad, peligro y, como no, el dinero. No necesitamos más para hacernos un hueco en la alta sociedad francesa pero nadie dijo que fuera fácil. Tenemos un cuarto factor a tener en cuenta, que lo engloba todo, y su gestión casi será la más importante de todas: el tiempo.

Nuestra querida Ivette siempre tendrá las mañanas libres para hacer una serie de recados, mientras que por la noche, si hemos sido invitadas, tocará asistir a alguna fiesta o algún tipo de compromiso. Puede que al principio tengamos muchas noches libres pero a medida que el juego avance, nuestro calendario se empezará a congestionar y, muchas veces, deberemos de ser selectivos ya que muchas noches seguidas de parranda, acarrean fatiga y eso afecta a nuestra credibilidad.

Nuestras gestiones matutinas se resumen en que podemos elegir una localización de París y pasar allí la mañana. Mis primeros pasos por las calles parisinas estuvieron dedicados a conseguir rumores y así venderlos a un periódico sensacionalista (o si lo preferimos apoyar o rebajar una de las fuerzas de poder del país). Con esas monedas, al día siguiente, pude conseguir un fabuloso vestido, que por lo que parece iba a gustar bastante a la casta noble de Francia pero no tanto al ejército. Claro está, si abusamos demasiado de un vestido pierde su novedad y al final ese plus de la nobleza se pierde por lo que tocará volver a visitar a la modista para siempre ir lo más perfectas posibles. Eso sí, cuidado con no gastar demasiados cuartos que también tenemos que pagar a nuestro servicio semanalmente.

Y es que en los eventos nocturnos vamos a necesitar todas las armas disponibles. Al igual que ocurre por las mañanas, en las que únicamente podremos realizar una acción, aquí también tendremos conversaciones limitadas con los diferentes invitados por lo tendremos que analizar que es lo que más nos interesa, tanto a Ivette como si os veis fuertes al futuro de Francia.

En las diferentes conversaciones que nos propone Ambition podremos forzar la situación e intentar utilizar nuestra credibilidad para ganarnos un nuevo chismorreo o simplemente para caerle mejor a uno de los personajes especiales del juego. Fallar ese chequeo rebajará nuestra credibilidad y muchas veces incrementará nuestro peligro. Lógicamente, si nuestro peligro llega al límite, Yvette estará en problemas. Muchas veces no querremos forzar la situación  por temor y, otras veces, lo contrario según el tema del que se hable. Al final, estamos continuamente tomando decisiones, muchas de ellas no tendrán un gran impacto o simplemente servirán para conseguir un chismorreo. Otras, en cambio, tendrán un gran peso a medida que avance el juego.

Como no, de nuestras decisiones dependerán los diferentes amoríos que queramos tener durante el juego. Si no me equivoco, tendremos media docena de posibilidades, cada una muy diferente entre sí. Para llegar a ellas tendremos que ganarnos su favor y enamorarnos o, simplemente, reírle las gracias porque nos interesa para nuestra supervivencia.

Es precisamente en ese punto donde el juego se vuelve salvaje e interesantísimo. Aunque Ivette Decaux llega como una pueblerina enamorada, podemos terminar convirtiéndola en una mujer fría y sin corazón, capaz de mover los hilos de la sociedad francesa a su antojo. Por el contrario, podemos seguir siendo esa mujer enamorada de un prometedor barón. Ambition te deja posicionarte como quieras y eso es genial porque el juego te absorbe y te fuerza a mojarte o, justo todo lo contrario, te deja pasar absolutamente de casi todo. Es como tener tu propio sandbox de la Revolución Francesa. Cada partida la podrás afrontar de una manera diferente tanto en lo sentimental como creando tu propio what if de la época.

Mención especial merece la atmósfera que se crea en los diferentes eventos. Ya sea por la muy lograda banda sonora de John Robert Matz, por el arte perfecto de los personajes y que engalana todo los palacios o por los exquisitos diálogos. Todo ello nos mete de lleno en esos eventos sociales bárbaros, el antiguo twitter, pero más despiadado y valiente que, como decía al principio, nos obligará a curtirnos con rapidez si queremos sobrevivir.

Por ponerle un pero, he echado de menos un poco más de todo. Me refiero a más personajes diferentes, más situaciones y más variedad pero, más que por tedio, por ganas de disfrutar de más contenido. Además, hay que tener en cuenta que el juego nació de un Kickstarter y que acabó financiándose por los pelos, eso sí con 61.503 $ de los 60.000 $ que pedían.

Ambition: A Minuet in Power me ha dejado claro que no sobreviviría ni dos minutos en las cortes parisinas, de ahí que sea mi última opción en posibles viajes en el tiempo. Eso sí, gracias a Ivette y la fuerza de su personaje he disfrutado como un loco del politiqueo y el puterío de la época en esta visual novel recomendadísima y, sobre todo, muy divertida.

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