Análisis Alan Wake Remastered

Juan Cash

Juan Cash

Hay títulos que quedan para siempre en nuestros corazones. O al menos en los del gran público. Esos juegos que nos hacen emocionarnos al ver la presentación de su secuela en la feria de turno, o aquellos que levantan pasiones cuando se anuncia su remake. Hoy os traigo un texto sobre Alan Wake, obra que elevo aún más a los altares a Remedy tras sus más que notables Max Payne y Max Payne 2. Un título que sorprendió en su día y que ahora ya sé el motivo. Encended las linternas y acompañadme a este extraño pueblo.

Lo primero es lo primero, me parece algo injusto, analizar un juego de 2010 en 2022. Por lo tanto no quiero que estas líneas se lean en ese sentido, sino más bien como una sencilla y humilde opinión, ya que no voy a realizar un ejercicio de empatía temporal, para ponerme en la piel de esa persona que descubrió el juego en su lanzamiento o poco después. 

Alan Wake es un título que destaca por dos enormes pilares, siendo el primero su apasionante historia, contada como si de una serie de televisión se tratase, y resultando el segundo, una acción tremendamente espectacular, cargada de slow motion y partículas. Más allá de eso… no es para tanto.

La historia nos sitúa en la piel de un escritor de éxito, que decide pasar unas vacaciones en un extraño pueblo americano. Al parecer, se encuentra en un bloque creativo, que le impide escribir, y claro su mujer y su agente tratan de ayudarle por todos los medios, siendo este viaje una simple excusa para que cierto doctor le ayude a superar su problema.

La cosa pronto se va de madre, cuando una actividad paranormal hace acto de presencia, condenando al pobre Wake a moverse entre dos mundos, el real y lo extraño. En este segundo la oscuridad resulta letal, y nuestro mejor aliado será la luz. Pero la cosa no queda solo en la mente del señor Wake. Ya que su esposa ha desaparecido en extrañas circunstancias y será el eje central de la historia, ¿dónde está Alice?

El juego es una aventura de acción con ligeros tintes de exploración y aún más ligeros toquecitos de terror, cuyo desarrollo transcurre en escenarios lineales con zonas moderadamente amplias. En dichos escenarios, de lo más variados pero con cierta inclinación por los bosques, nos veremos continuamente atacados por la oscuridad. La cual se manifiesta de diferentes formas, desde objetos flotantes a pájaros (putos y muchos) hasta humanos demonizados que desean arrebatarnos la vida. 

Aquí pasamos a la acción. Al rey lo que es del rey, Alan Wake tiene un sistema de combate o un gunplay (llamadlo como queráis) único. Tendremos que debilitar a nuestros enemigos con la luz (en forma de linterna principalmente) para luego coserlos a tiros. Y es la clave pillarle el rollo a esto, ya que al principio, carecer de mira y que sea la linterna nuestra mayor aliada para apuntar, parece todo un engorro, pero lo cierto es que hace un apuntado semiautomático que no requiere de tanto. Además a esta mecánica de luz y plomo, se le suma la esquiva, la cual si es realizada en el momento exacto (bastante generoso) ralentizará el tiempo creando esos planos tan espectaculares marca de la casa.

Bien, tenemos una historia guapa y una acción divertida. ¿Entonces dónde está el problema? Pues en todo lo demás. Sinceramente pienso que el titulo ha envejecido francamente mal, debido entre otras cosas a la intolerancia de los jugadores por ciertas mecánicas, siendo la principal la continua falta de ritmo así como la monotonía de la propuesta.

Para empezar los coleccionables son una pesadilla, no daremos dos pasos sin toparnos con una página del libro (que en parte tiene su rollo, ya que pronostica el futuro) o escuchar un programa de radio o ver un siniestro programa de televisión. Y ok, mola, el contenido está bien… pero se hace muuuuuy pesado -yo solo quiero avanzar, saber qué demonios pasa… pero…- toma una TV, una radio y cinco páginas del libro. Si bien es un sistema narrativo totalmente adaptado a la industria, es cierto que a día de hoy se hace soporífero, y seguimos viéndolo, ojo, en títulos tan laureados (por mí el primero) como The Last of Us, pero realmente aquí creo que se abusa especialmente.

Otro “pero” es que me ha resultado algo cansado lo repetido de su desarrollo… ve al punto amarillo del mapa, bichos por doquier, recogemos recursos (munición, armas, pilas…) y fin. Esto una y otra y otra vez. Metemos algún amago a puzle… coqueteamos con dar algún salto (por fortuna esto pasa muy poco) y es que poco más… el juego es extremadamente repetitivo y pese al enganche de la historia, no termina de resultar satisfactorio a día de hoy e insisto en esto, estamos en 2022.

Por lo demás sí que consigo ver por qué gusta tanto, joder es un gran título, o mejor dicho lo fue. En lo personal me quedo con “lo que me cuentan” por encima del “cómo me lo cuentan”.  Porque realmente he disfrutado de su historia, como si de una buena serie de televisión se tratase, me he reído con Barry, he sospechado de mil vecinos, he temido por Alice y he sentido autentica pena por Alan… cada cinemática ha sido una sorpresa y cada giro me ha vuelto un poco más loco, sinceramente es una historia apasionante y digna de todo elogio, la cual recomiendo fuertemente a todos nuestros lectores. Pero como videojuego a día de hoy… la cosa cambia.

Sin embargo, este análisis va acompañado de la palabra “Remastered” y si sois conocedores del juego y simplemente queréis saber si han hecho una buena puesta al día… la respuesta es SÍ. El juego ha sufrido un lavado de cara importante, con texturas que no deslucen en 4k y con una iluminación correctísima (ya que tanto peso tiene). Además se ha actualizado el modelo del protagonista para parecerse un poco más al actor que aparece en determinados momentos del juego, y meh… no sé si estaba mejor antes pero bueno, es un añadido curioso. Y creo que lo mejor que se puede decir de un remastered, es que siendo un calco del original, es perfectamente jugable a día de hoy en nuestras flamantes y (aún) nuevas consolas. En mi caso, lo he jugado en PlayStation 5 (por eso del morbo… ya sabéis… Alan Wake en PlayStation WOW) y lo cierto es que ha funcionado de maravilla, con sesenta fotogramas sólidos como rocas y con unos gráficos clasicotes pero bien definidos. Otro punto molón es que los gatillos del dualsense, gracias a su recorrido, son perfectos para ayudarte de la linterna para apuntar, sin gastar pilas, presionándolos solo hasta la mitad. Yeah.

En definitiva, me ha gustado bastante completar este juego de culto, aunque el resultado no haya sido el esperado en cuanto a su jugabilidad pura y dura, creo que puedo entender porque resultó tan sonoro éxito y sinceramente estoy deseando ver hacia donde nos lleva Remedy con esta recién anunciada secuela. Deberíais jugarlo, pero no esperéis la segunda venida de Cristo.

**Extra: Sin la más mínima duda, le doy el premio invisible a la mejor banda sonora de unos títulos de crédito, no solo porque la pieza sea Space Oddity del maestro David Bowie, sino por el enorme sentido que tiene, momento lagrimita definitivo.

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