Análisis 11-11 Memories Retold

Bandai Namco nos sorprendió en la pasada Gamescom con la propuesta de 11-11 Memories Retold, un juego ambientado en los últimos días de la I Guerra Mundial y que destacaba, sobre todo, por ser un cuadro en movimiento ya que su estilo artístico recordaba a una pintura al óleo.

Y, desde luego, fue ver que detrás estaba DigixArt y Aardman, y el resultado estaba claro que no podía decepcionar. En cierta manera recuerda a Valiant Hearts, un juego en el que Aardman tuvo algo (o mucho) que ver y que, por cierto, vale la pena jugarlo

Su lanzamiento fue el pasado 9 de noviembre, coincidiendo con el 100º aniversario del final de la Primera Guerra Mundial, y lo que se pretende es concienciar o celebrar la paz lograda. A pesar de tener temática bélica, está lejos de ser un shooter o un simple juego de guerra. El juego nos hace reflexionar sobre cómo a veces nos vemos inmersos en algo que acaba siendo muy grande pero que lo forman pequeñas historias, en este caso, ajenas al conflicto general.

Siempre que pensamos en una guerra, pensamos en disparos, muertes, ataques.. Pero ¿Qué lleva a una persona a alistarse? Los motivos pueden ser de lo más diversos.

11-11 Memories Retold nos traslada a vivir la historia de dos personajes que se acaban alistando a la guerra por motivos muy diferentes a los que podríamos imaginar. 

Tenemos a Kurt, un ingeniero alemán en una fábrica de dirigibles que acaba alistado en una búsqueda desesperada de su hijo quien ha desaparecido en el frente; y Harry, un fotógrafo canadiense que pretende hacerse un nombre gracias a sus fotografías de guerra, siendo corresponsal de guerra, para conquistar el corazón de una mujer. 

Pero como estas dos historias se entrelazan durante los dos años en los que transcurre esta historia es la manera que tienen de hacerte vivir el conflicto desde una perspectiva diferente, quizá la parte más humana que pueda haber, y en esas relaciones que se establecen en esos momentos tan extremos y lejos de los seres queridos.

Con una jugabilidad muy sencilla el juego nos irá presentando sus personajes, sus historias, su manera de pensar y poco a poco iremos empatizando con ellos. Cada uno tendrá su manera de jugar. Mientras llevemos a Harris iremos sacando fotografías, que formarán parte de nuestros recuerdos, y según las que enviemos a nuestra enamorada, Julia, la historia puede verse influenciada en un sentido u otro. Algunas de estas fotografías serán totalmente voluntarias y otras el juego nos obligará a tomarlas. A través de las fotografías podemos hacer cierta propaganda bélica haciendo que jóvenes se alistan o mostrando la realidad y crudeza de lo que significa vivir una guerra.

En el caso de Kurt sus recuerdos irán en otra dirección, relacionada con su mujer e hija que ha dejado atrás por esa búsqueda angustiosa de su hijo mayor. Y en su caso, las cartas que enviemos a la familia, lo que decidamos escribir o no y la manera de hacerlo, también tendrán cierta influencia en la historia. Además, su personaje se centrará en reparar radios y ciertos equipos de comunicación. Porque de eso va 11-11 Memories Retold, de esas pequeñas acciones, de ese día a día, de esas historias que parecen insignificantes y acaban formando un todo incalculable.

Más allá de eso nos encontraremos con pequeños y fáciles rompecabezas, cumplir pequeñas misiones que nos encarguen o interactuar con ambos personajes para llevar a cabo alguna misión. Pero, en general, es un juego que no pretende sorprendernos con mecánicas novedosas ni hacernos pensar en cómo jugarlo, tan solo quiere que nos dejemos llevar por su historia, que en muchos momentos seamos simples espectadores y disfrutemos de su guión sin distracciones.

Porque hemos dicho que nuestros protagonistas son de bandos contrarios, y eso nos hará vivir la historia desde los dos bandos, desde las dos perspectivas, y nos hará darnos cuenta que no siempre hay buenos y malos, que los puntos intermedios existen.

Aunque el destino hará que sus caminos se acaben cruzando, en la peor situación posible, y eso cambiará la vida de ambos para siempre. Pues ninguno de ellos son soldados, ni se ha alistado a la guerra por el interés de la misma sino por intereses personales ajenos totalmente al motivo del conflicto y lejos de tener sed de sangre.

En cuanto al desenlace, 11-11 Memories Retold nos propone siete finales distintos. Finales que realmente se acaban viendo afectados al final del tercer capítulo, de los tres que propone. Así que  si no estáis satisfechos con vuestro primer final siempre podéis rejugar la última parte para desbloquear los siete finales, algunos más agridulces que otros.

Pero hablemos no solo de la historia, que es su punto fuerte, sino del otro rasgo que lo diferencia de otros títulos: su arte. Una estética que proporciona ese toque mágico y emotivo que el estudio buscaba para narrar la historia. El hecho de que las caras de los personajes, tanto principales como secundarios, no se reconozcan quizá es intencionadamente para remarcar que esta historia, la que aquí nos cuentan de Kurt y Harris, podría ser la de cualquier de las personas que acabaron participando e incluso muriendo en esa catastrófica Primera Guerra Mundial. Su manera de no personalizar del todo, de parecer ese recuerdo borroso que nunca debe desaparecer ni olvidarse. Porque con el tiempo todo se distorsiona aunque no lo olvidemos. Acabamos teniendo vagos recuerdos, sensaciones, a veces son formas, olores o colores.

O simplemente crear algo bello en algo que para nada lo es: los horrores de una guerra.

Sea como fuere, el resultado acaba convertido en un espectáculo visual. Por contra, sus animaciones no son tan fluidas como nos gustarían; aunque puede haber sido una decisión artística o una imposibilidad técnica.

Hemos hablado de su estilo artístico tan particular y con el que que pretenden dar un enfoque más emotivo. Pero si a eso le sumamos la banda sonora a cargo de Olivier Deriviere (Vampyr) con la Orquesta Filarmónica de Londres en el legendario Abbey Road Studios, el resultado es simplemente impactante y potencian cada segundo del juego y de los sentimientos que en ese momento pretenden transmitir, por lo que os recomendamos jugarlo con auriculares. Además, las voces de nuestros dos protagonistas son las de los actores Elijah Wood como Harry y Sebastian Koch como Kurt. 

Está claro que en 11-11 Memories Retold no se habla de héroes, lo que nos quieren es concienciar de lo doloroso que es vivir una guerra, seas del bando que seas, y participes o no en la misma. Está claro que es un retrato del lado humano de la guerra y que pocas veces se vive en los juegos de esta temática.

Una pena que hayan querido trabajar tanto en los aspectos artísticos, banda sonora y arte del juego, y no hayan trabajado un poco más en sus mecánicas. Porque aunque hemos mencionado que el foco era la historia, quizá un poco más de dificultad en los puzles, un guión algo más completo o simplemente añadir algo de jugabilidad para romper la constante narrativa lo convertirían en un juego más completo y apto para todos los públicos. 

Ahora mismo, es una historia interactiva y su fuerte es la originalidad de la estética y la historia que cuenta y transmite. Una historia que, repito, proporciona esa mirada poética a los horrores de la guerra y que demuestra que se puede hacer algo bello de algo que en su realidad está lejos de serlo. Demuestra, una vez más, que los juegos han avanzado, dado un paso más allá, creando experiencias que hacen sentir emociones, que nos hacen reflexionar, que no banalizan sobre lo que es una guerra. Un juego que vale jugarlo solo por vivir esa experiencia. 

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